El efecto Pinocho

sábado, 24 de noviembre de 2012

Foto: Manuel de los Galanes
A Pinocho le crecía la nariz cada vez que mentía. Era un cuento. A Rajoy se le pone roja la nariz cada vez que miente. Es ciencia. Investigadores de la Universidad de Granada han descubierto el "efecto Pinocho", aplicando técnicas de termografía, mediante cámaras que miden la temperatura de la nariz. Si el sujeto realiza un gran esfuerzo mental, su nariz se enfría y blanquea. A Rajoy le pasa poco. Si el sujeto miente, su nariz se calienta y enrojece. A Rajoy le pasa mucho. "No subiré impuestos", efecto Pinocho. "No tocaré el IVA", efecto Pinocho. "No propondré el copago de medicamentos", efecto Pinocho. "No echaré profesores a la calle", efecto Pinocho. "No reduciré las becas", efecto Pinocho. "No reduciré los comedores escolares", efecto Pinocho. "No recortaré los presupuestos en I+D", efecto Pinocho. "No abarataré el despido", efecto Pinocho. "No haré una reforma laboral contra los trabajadores", efecto Pinocho. "No utilizaré la herencia de Zapatero como excusa", efecto Pinocho. "No subiré la luz", efecto Pinocho. "No daré más dinero a los bancos", efecto Pinocho... Como Rajoy miente tanto, en su cerebro se activa una estructura, denominada "ínsula" por los científicos, que le delata; se trata de una pieza clave del sistema de recompensa cerebral, que le recuerda que debiera tener en cuenta otros sentimientos realistas, denominados "cualias". A Rajoy le faltan "cualias" y cualidades. Pinocho y Rajoy se parecen. Ambos mienten sin rubor para conseguir sus fines egoístas. Ambos son marionetas. Pinocho vende su Abecedario, que Geppetto había comprado prescindiendo de su chaqueta de pana, para asistir precisamente al Gran Teatro de Marionetas. Rajoy también. Pinocho no escucha al Grillo que habla y corrige sus trastadas. Rajoy tampoco. Pinocho, en lugar de llevar a Geppetto las monedas de oro que le había dado el titiritero Comefuego, se las entrega al Zorro y al Gato, quienes le convencen de que existe un monte mágico donde, sembrando el dinero, éste se multiplica. Rajoy también les cree. A Pinocho no sólo le crece la nariz, le crecen orejas y rabo de burro. A Rajoy también. A Pinocho lo salva un hada de color turquesa. Las hadas turquesas sólo viven en los cuentos. Los cuentos son diferentes. El cuento de Pinocho es una alegoría masónica sobre el caminar del hombre hacia la senda de la virtud y la verdad. El cuento de Rajoy es una alegoría masoquista sobre el caminar del hombre por la senda de la virtualidad y la mentira.

5 comentarios:

Rebe dijo...

O sea, que no importa el tamaño sino el calor.

CALATRAVA dijo...

RAJOY NO TIENE NARIZ, TIENE TROMPA.


¡VIVA EL VINO!

estrella dijo...

El destino de Pinocho no era ser un niño, el deseo de Geppetto lo convierte en eso. El destino de Rajoy era ser el eterno segundón, la doble negativa de Rato lo convierte en niño prodigio. Aquella hada turquesa interpretada por Sofía Loren, exuberante y rotunda, se ha convertido en una bruja alemana que, con engaños de salvación, también se queda con sus monedas. Geppetto está demasiado mayor o demasiado ofendido y ya no desea a Pinocho mortal, si pudiera lo convertiría en muñeco de madera otra vez.
P.D. A veces, yo deseo tanto que algunas marionetas se me convierten en hombres de verdad, luego vuelven a ser marionetas.

ana dijo...

Con permiso lo pongo en Facebook, y felicidades por este post.

Un saludo desde Jaén.

merchandising videojuegos dijo...

Pues por casualidad yo llevo una de estas cámaras en el trabajo ,mañana hago la prueba con algún compañero.
http://algomasquejuegox.blogspot.com.es