Zafarrancho en Cambridge

viernes, 12 de octubre de 2012


La Universidad de Cambridge es la envidia, es la envidia de los que aspiran a que la enseñanza superior consolide su privilegiada condición de seres superiores. De ella han salido prestigiosos políticos, científicos, escritores, deportistas, artistas, etcétera. Para algo sus numerosos colleges disponen de clubes de teatro, de remo, de rugby, de cricket, etcétera, que marcan un british way of life que atrae a muchos aspirantes a gentlemen and businessmen, aunque tres de esos colleges (Newnham, New Hall, Lucy Cavendish) son exclusivamente para mujeres, sin que allí haya discusión sobre las bondades de una enseñanza superior diferenciada. La Universidad de Cambridge, fundada a principios del siglo XIII, es la segunda más antigua de la Gran Bretaña, tras su rival de Oxford. Después de ocho siglos de historia, la Universidad de Cambridge se moderniza y capitaliza. La prestigiosa institución académica emite por primera vez deuda, acude al mercado de capitales para paliar los recortes a los que se ve sometida por el gobierno conservador de la Gran Bretaña. La agencia de calificación crediticia Moody's rápidamente le ha otorgado el rating máximo, la ansiada Triple A con perspectiva estable, por encima incluso del propio Gobierno, que tiene la Triple A pero con perspectiva negativa. La institución pretende captar 350 millones de libras vendiendo un bono a 40 años, para pagar, por ejemplo, la deuda de 10 millones de libras que tiene con el Barclays. Los tiempos están cambiando. El college más antiguo de la Universidad de Cambridge es Peterhouse. La acción de la obra Zafarrancho en Cambridge, del sarcástico Tom Sharpe, tiene lugar en el college de Porterhouse. Porterhouse no destacó jamás por su nivel académico, pero sí por su magnífica capacidad para la cocina y por su magnífica facilidad para expender títulos superiores. Porterhouse comenzó su declive cuando uno de los administradores dilapidó el patrimonio del college en Montecarlo. Desde entonces, para garantizar su supervivencia ante la dura crisis, argumentando fines docentes e investigadores, subsiste gracias a las donaciones de los padres, que así pueden seleccionar, en libertad, el mejor college para sus hijos, mediante donaciones que les garantizan tanto el ingreso como la graduación. ¿Enseña más la necesidad que la universidad? Un modelo, hay otros.

3 comentarios:

CALATRAVA dijo...

YO VOY MUCHO A CAMBRIDGE PORQUE RYAN AIR ME REGALA BILLETES Y POR MI NIVEL CULTURAL.

BUENA CERVEZA HAY ALLÍ, MUCHAS PINTAS Y ME DICEN QUE MUCHAS BIBLIOTECAS.

David Boby dijo...

Yo viví muchos años en Inglaterra como emigrante que fui y es el mejor país del mundo, lleno de gente bien educada y formal, legales con los trabajadores que de verdad trabajan y todo eso.
Todo eso en Inglaterra, porque cuando vienen de turistas a España beben como británicos, allí se emborrachan en casa y en los pubs pero aquí van cocidos a la playa y por las calles, gritan como locos en el fútbol, son los mejores supporters y hoolligans, son unos energúmenos callejeros, de gentlemen nada de nothing.

estrella dijo...

De todo esto, lo que me deja más intrigada es lo que pasó con el listo que se fundió la pasta en Montecarlo. Reconforta saber que la Gran Bretaña también tiene su propio Dioni.
Por otra parte, la expedición de títulos es parte de las funciónes de las universidades. Hasta que no asumamos que son también centros de investigación, productores de conocimiento e innovación y dinamizadores laborales del entorno en el que se encuentran, no les sacaremos suficiente provecho.
bss