Robar cerdos

jueves, 4 de octubre de 2012

Robar cerdos por encargo es una de las nuevas profesiones surgidas en el marco de laissez faire de la actual crisis económica. Quizás al cerebro de la empresa se le haya ocurrido la idea al leer en una pancarta de una de las manifestaciones callejeras: "¡ROBAD, ROBAD, CERDOS!". Prescindió del imperativo y del vocativo, se centró en el objeto directo: los cerdos. Siguiendo la lógica weberiana de la localización empresarial, montó su empresa en una región de la periferia de la periferia, Galicia, porque su actividad quedaba limitada a la primera fase de producción, la de extracción, en este caso sustracción, de la materia prima, por lo que no precisaba una interconexión con los circuitos mercantiles superiores, en los que el producto ganase mayor valor añadido, y porque le bastaba con añadir algo de valor a un producto, el cerdo, que no le costaba nada, mediante una actividad que precisaba ante todo discreción y alejamiento de los focos mediáticos y de los focos de decisión. Atendiendo a su elemental estudio del modelo centro-periferia, el empresario ladrón no iba desencaminado, por los caminos rurales de la comarca rural de Bergantiños se hizo con unas decenas de cerdos, hasta que la Guardia Civil, tan rural y perspicaz como el empresario, descubrió la trama porcina. El robo de cerdos con furgoneta y por encargo, encargo de algún ganadero espabilado y furgoneta a su vez robada, levantó sospechas sobre todo por el vehículo utilizado para la actividad empresarial. Hay un límite sutil entre economía pecuaria sumergida y economía pecuaria delictiva. Son los negocios de la crisis en una región periférica. No son los únicos. Otro ejemplo: en un juicio contra políticos locales por delitos de cohecho y prevaricación, características cotidianas de la vida político-empresarial del interior de esa región periférica, por la posible instalación irregular de unos paneles publicitarios, en los que, a modo de pantallas gigantes, iban a anunciarse en puntos estratégicos de una capital de provincia diversas actividades comerciales, trascendió que una de esas actividades mercantiles era la propia de clubes de alterne. Anunciar putas, robar cerdos... ¿Qué más da? Lo importante es generar empleo y riqueza. La crisis lo justifica todo. La crisis es coyuntural. El ruralismo es estructural.

4 comentarios:

CALATRAVA dijo...

¡GALICIA, GALICIA CALIDADE!

¡GALICIA O LA MATERIA PRIMA!

¡EL CERDO O EL LACÓN CON GRELOS!

¡COMAMOS PORCO CELTA!

Felipe dijo...

Mi jefe es un cerdo que roba.

estrella dijo...

Interesante la diferencia entre coyuntural y estructural. Una relación es coyuntural, tener relaciones es estructural. Es decir, hemos nacido para relacionarnos, de todas y de las mejores maneras posible, innato, inevitable y necesario, hay que organizarse en función de esa variable, estructural.
Una relación es coyuntural, es mientras es, no se puede cambiar demasiado por ella, porque como llega, se acaba.
Eso si, lo coyuntural hay que aprovecharlo es su momento, disfrutarlo como si no hubiera otra cosa.
bss
P.D. a mi también me gustan el campo y la aldea, solo le falta un centro comercial, terrazas al sol, un poco de asfalto, escaparates de zapaterías y un poco de vida nocturna.

BERTA dijo...

Felipe, Jornalero del Cortijo, nosotras ya sabes que somos de asfalto y que de campo controlamos más bien poco, aunque estamos hartas de los cerdos urbanos, esos que escupen por las aceras, no recogen las cagadas de sus perritos, eructan al pasar a tu lado, te dicen piropos de andamio y otras lindeces.

Sin embargo tú te pareces a un cerdo solamente en que de ti se aprovecharía todo y todo está buenísimo.

TUS TRES BBB
(BEA, BELÉN & BERTA)