La Luna y lo imposible

miércoles, 24 de octubre de 2012

Podemos mirar la Luna, podemos alcanzar la Luna, podemos bajar la Luna. Hacemos lo fácil enseguida, hacemos lo difícil pronto, hacemos lo imposible demasiado tarde. En Lo imposible, película taquillera, hace falta un tsunami para que los protagonistas tomen conciencia de lo fácil, lo difícil y lo imposible. La Luna aparece ahora alejada de la Tierra, pero estuvo más cercana, hasta el punto de que hubo una época en que estaba tan cerca que se veía veinte veces más grande en el cielo. Es más, antes la Luna formaba parte de la Tierra. Adiós al romanticismo de los que nos piden la Luna, la Luna ya era nuestra; se trataría pues de una recuperación. Según un estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard (USA), publicado en la revista Science, hubo una época en que el esferoide de la Tierra rotaba a una velocidad tan exagerada que cada día duraba poco más de un par de horas (lo cual no dejaría de ser una ventaja ciertos días). Esa Tierra tan acelerada chocó contra otro planeta, o lo que fuese, provocando la escisión de la Luna, que por eso tiene un ADN similar al nuestro, propiamente una huella isotópica, una composición química, similar a la de la Tierra. Con la interacción gravitacional del Sol, la Luna y la Tierra, ésta adquirió su velocidad de giro actual. No es descartable que los ansiosos por recuperar la aceleración intenten recortar el giro actual, argumentando necesidades de ahorro energético o simplemente necesidades de austeridad general. Como no saben que es imposible, son capaces de hacerlo. Y es que, como decía Conan Doyle, "descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, es la verdad". Es así en la ciencia, menos en la economía y nada en la política. En la política hay que bajar la Luna para disfrute de los lunáticos, de los soñadores y de los niños, sobre todo de los niños a los que sólo les queda la Luna para jugar. En política hay que intentar una y otra vez lo imposible. La política consiste precisamente en hacer posible lo imposible. El espacio de lo imposible es el refugio de los cobardes, de los que tienen miedo a fracasar. No obstante, a los oportunistas que están en la política por intereses estelares y espurios hay que recordarles constantemente que no todo vale, que el fin no justifica los medios y que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. No hay que confundir utopías e imposibles.

8 comentarios:

Winston dijo...

Do you remember, rojillo, The Dark Side of the Moon by Pink Floyd? Pink Floyd recorded The Dark Side of the Moon between in 1973, with EMI staff engineer Alan Parsons at Abbey Road. The title is an allusion to lunacy rather than astronomy. Hipgnosis designed the album's packaging, which included George Hardie's iconic refracting prism design on the cover. Thorgerson's Dark Side album cover features a beam of white light, representing unity, passing through a prism, which represents society. The resulting refracted beam of coloured light symbolizes unity diffracted, leaving an absence of unity. The Dark Side of the Moon is one of the most commercially successful rock albums of all time. If you remember this, you're an old man, rojillo.

Chunguito Brother dijo...

Fijarse en como empieza Hijo de la luna:

Tonto el que no entienda,
cuenta una leyenda
que una hembra gitana
conjuró a la luna
hasta el amanecer.
Llorando pedía
al llegar el día
desposar un calé.
"Tendrás a tu hombre,
piel morena,"
desde el cielo
habló la luna llena,
"pero a cambio quiero
el hijo primero
que le engendres a él,
que quien su hijo inmola
para no estar sola
poco le iba a querer."
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
dime, luna de plata,
qué pretendes hacer
con un niño de piel.
a-ha-ha, a-ha-ha,
hijo de la luna.

De padre canela
nació un niño
blanco como el lomo
de un armiño,
con los ojos grises
en vez de aceituna,
niño albino de luna.
"¡Maldita su estampa!
Este hijo es de un payo
y yo no me lo callo."
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
dime, luna de plata,
qué pretendes hacer
con un niño de piel,
a-ha-ha, a-ha-ha,
hijo de la luna.
Gitano al creerse deshonrado,
se fue a su mujer,
cuchillo en mano.
"¿de quién es el hijo?
Me has engañado fijo",
y de muerte la hirió,
luego se hizo al monte
con el niño en brazos
y allí le abandonó.
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
dime, luna de plata,
qué pretendes hacer
con un niño de piel,
a-ha-ha, a-ha-ha,
hijo de la luna.
Y en las noches
que haya luna llena
será porque el niño
esté de buenas
y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna
y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.

BRAIS CECÁIS dijo...

¿O oportunista é fondón?

Felipe dijo...

Tiene más mérito chupársela todos los días a un marciano como mi jefe que a un lunático, aunque este capullo a veces también aúlla en el despacho mientras la otra tonta está dale que te dale.

estrella dijo...

Pedir la luna como prueba de entrega, ofrecer la luna como prueba de amor. Las dos cosas están absolutamente pasadas de moda. Pedir la luna y convertir la relación en un chantaje, ofrecer la luna y convertir la relación en una trampa.
A veces, incautos, débiles de mente y de espíritu se creen la oferta de la luna y se alinean sobre un alambre, hacen un difícil equilibrio y ya se ven en la tierra prometida (otro imposible). En cuanto se descubre que el espabilado ofertante no tiene ni siqueira una escalera, caen todos y se sitúan mucho más lejos de la luna. Una pena!

Bea dijo...

Felipe, Flor de Luna, dice la Berta que una de sus miles de fantasías sexuales o eróticas, con la que sueña a menudo, es hacerte el amor en una playa desierta a la luz de la luna llena, mientras cantan los grillos y los sudores corren por tu espalda y tu cara y brillan cuando los rayos de la luna las iluminan en el claroscuro de la noche, hasta que los gritos del orgasmo suyo y de tu éxtasis hacen callar a todos los grillos en un kilómetro a la redonda. En cuanto termináis dice que la luna llena desaparece.

Tus tres BB + B
(Belén, Bea + Berta)

Funcio dijo...

Tódolos días laborais, a eso das 12 da mañán, saio a mirar á Lúa durante un bó rato, para coller folgos e inspiracións, có gallo de levar a cabo a miña tarefa imposible, a miña laboura incomprensible.

Nario dijo...

Funcio, ¿pones en el parte que sales a mirar la luna?