El capitalista bueno y el banco malo

sábado, 22 de septiembre de 2012

El capitalista bueno, el de la Europa buena, ha exigido la creación de un banco malo, como condición para prestar más capital bueno a la España mala. El capitalista bueno dice que el banco malo ni es banco, ni es malo. No es banco porque no opera como un banco, sino como una sociedad gestora de inmuebles, es decir, como una inmobiliaria, pero una inmobiliaria de pisos malos, no pisos malos por mal construidos, sino malos por mal pagados por clientes malos. Han sido estos clientes malos los que han obligado a los bancos malos, es decir, los bancos nacionalizados, es decir, Novagalicia Banco, Bankia, Banco de Valencia o Catalunya Caixa, a hacerse cargo de pisos malos. Técnicamente, los técnicos de la gestión financiera, otrora tan activos y acostumbrados a esnifarse y fumarse sustancias tóxicas, denominan a estos pisos malos "activos tóxicos del ladrillo", como denominan al banco malo "sociedad de gestión de activos". Tras la explosión de la burbuja inmobiliaria, estos técnicos tan activos pretenden continuar en su burbuja psicotrópica y psicotóxica. Eso sí, casi la mitad de la financiación de la sociedad gestora de activos tóxicos corresponderá al capital público, es decir, el capital bueno de todos, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), pagará ahora los productos tóxicos de bancos antes narcotraficantes. Decían que el ahorro era bueno y la avaricia era mala. Los incautos metieron sus ahorros en cajas de ahorros, pero la avaricia rompió las cajas, porque las cajas no eran cajas fuertes. No obstante, el capitalista bueno advierte que hay que recapitalizar a estos bancos malos con buenos fondos públicos. El capitalista bueno sabe que los bienes malos pueden ser objeto de negocio. El capitalista bueno quiere que los banqueros malos españoles aprendan a hacer negocios con malos activos tóxicos. Los banqueros malos españoles eran ya expertos en especular con préstamos basura. Los banqueros malos inflan ahora sus activos tóxicos, para eliminarlos de sus balances, y demandan más y más inyecciones de liquidez o garantías de depósitos, alegando que son víctimas de los clientes malos, no culpables de la mala gestión de los residuos tóxicos. El capitalista bueno exige la creación de un banco malo que adquiera activos tóxicos a precios inflados, mientras los bancos malos, recapitalizados, están deseando prestar y negociar con otros productos de la basura especulativa. La cosa olía mal y huele peor. El capitalista bueno silba, el banquero malo resopla, el pobre desconoce la causa de sus flatulencias. Sin embargo, como decía García Márquez, "si la mierda tuviera valor, los pobres nacerían sin culo".

3 comentarios:

CALATRAVA dijo...

¿QUÉ ES PEOR SOLTAR PALOMAS EN UN PARQUE O IR EN PELOTAS POR UN PARQUE?

SIN EMBARGO ENJAULAR PALOMAS ESTÁ MUY BIEN.

Siro dijo...

Los banqueros sueltan gaviotas.

Felipe dijo...

No sé si la encargada es lacto u ovo-lacto porque a veces también chupa los huevos.