El banquero anarquista

jueves, 13 de septiembre de 2012

El niño, avispado él, avisa: "de mayor, quiero ser banquero". Mayer Amschel Rothschild, banquero alemán, advierte: "¡Pobre, jamás sabrá qué es ser joven, nació banquero!". ¿Un banquero nace o se hace? El padre del primer banquero Rothschild no era, obviamente, banquero; era un comerciante de monedas judío. La especialización bancaria y el ascenso social vendrían luego, mediante relaciones con gobernantes influyentes, informaciones privilegiadas, préstamos, sobornos... lo habitual; lo habitual en el siglo XIX, en el XX, en el XXI. Un ejemplo: los conservadores españoles tienen de mano un banco, Bankia. Ese banco, mal gestionado por supuestos expertos en gestión, es el banco con mayores responsabilidades en la crisis del sector financiero español. Nacionalizadas sus pérdidas, indemnizados sobradamente sus altos ejecutivos, Bankia presta ahora 800 millones de euros a un Estado cuyo gobierno conservador presta a Bankia 9.000 millones de euros. Por algo el niño quiere ser banquero. No sólo se trata de que el niño estudie Matemáticas en el bachillerato de ciencias de un buen centro privado y de que el joven estudie ADE (Administración y Dirección de Empresas) en una universidad privada de prestigio, por supuesto completada con un MBA (Master in Business Administration) en una universidad de los USA; se trata de que aprenda, no el valor de los números, sino el valor de las transacciones, para que pueda sentarse al banquete de los banqueros. Presto 800, me prestan 9.000; demasiado simple para que no haya trasfondo. Hay que componer un Fondo de Liquidez Autonómica para rescatar Autonomías mal gestionadas, hay que conseguir que los banqueros prestamistas tengan garantías, hay que facilitarles bonos del Tesoro como garantía del préstamo, hay que darles un plazo de una década para amortización de la deuda, hay que estrechar lazos de amistad con la banca. El primer banquero Rothschild se hizo amigo de Guillermo I y se hizo millonario a costa de la amistad con tal príncipe de Hessen-Kassel, uno de los gobernantes europeos más influyentes y uno de los prestamistas más ricos del continente. Al Rothschild se le daban bien los príncipes. Por ejemplo, sobornó al príncipe de Thurn und Taxis, que no era taxista, sino jefe del monopolio de correos, quien le facilitó todo tipo de información privilegiada, abriendo las cartas convenientes. Pudiera ser el que sigue un guión de cuento, pero la situación fue real: el príncipe Thurn und Taxis llegó al despacho de Rothschild, quien, sin levantar cabeza del escritorio sobre el que trabajaba, le dijo: "Tráigase usted una silla"; el príncipe, indignado, le replicó: "¡Soy el príncipe de Thurn und Taxis¡"; el banquero respondió: "Bien, pues tráigase usted dos sillas". El poder de la banca sobre los poderosos, antes y ahora. Los Rothschild se hicieron dueños entonces de los préstamos estatales, para financiar la construcción de los ferrocarriles europeos o la construcción del canal de Suez; los Rothschild se hacen ahora dueños de los préstamos en el mercado mundial del oro. Muchos confunden las verdades del barquero con las verdades del banquero. Para cuentos, léase El banquero anarquista de Pessoa.

7 comentarios:

DIONI dijo...

EL BANCO ESTÁ PA ATRACAR, NO PA QUE TE ATRAQUE.

Asun dijo...

Señor Armas, no pretenderá usted que nos creamos que existen bibliotecas donde las chicas estudiantes están así desnudas leyendo tranquilamente. No escarmienta usted con las fotos pornográficas. Si por encima el texto es tan complicado, no hay quien se centre en lo que quiere usted contarnos.

Siro dijo...

Tu dinero no te la felicidad, idiota. Dámelo.

Funcio dijo...

Leín este asunto bancario e lembréi que teño que saír ao caixeiro automático automáticamente, para levar a cabo varias operacións que me van levar media mañán.

Nario dijo...

Funcio, recuerda que pronto es el cumple de la jefa de sección esa.

BERTA dijo...

Felipe, Ratón de Biblioteca, a veces nosotras en la oficina estamos las tres como las de la foto, cuando no están los jefes. Si quieres, te avisamos.


TUS TRES BBB
(BEA, BELÉN & BERTA)

estrella dijo...

Está bien comprobar que las sillas no hacen al príncipe y que los príncipes no se preocupan por cualquier silla. Claro que hay sillas y sillas. Hay sillas para estar cómodo y sillas para enseñarle a las visitas, incluso hay sillas con retrete (dompedros se las llama, creo).
En cualquier caso los príncipes, delfines y herederos varios deberian tener cuidado con lo que invierten en sillas, con las sillas que se mueven demasiado o con las ladillas que queden en algunas tapicerías.
bss