Y no comieron perdices

domingo, 5 de agosto de 2012

Los cuentos en España ya no acaban bien; ya no acaban con "y fueron muy felices y comieron perdices"; acaban con "colorín, colorado, este cuento se ha acabado". Hasta los cuentos llevaban mensajes subliminales. Lo de comer perdices como signo de la felicidad proviene del siglo XIX, cuando sólo los ricos podían darse el lujo de cazar y degustar las preciadas perdices. El cuento era un transmisor de la ideología caciquil dominante. Entonces España era país de caciques y de perdices. Ahora las perdices escasean. Informes del Instituto Nacional de Investigación de Recursos Cinegéticos y de la ONG SEO/BirdLife coinciden en que a lo largo de la última década la población española de perdices se ha reducido en una cuarta parte. Si se preguntase por las causas de tal reducción a los políticos conservadores gobernantes, seguramente responderían que ellos son los más preocupados por la conservación, que por algo son conservadores, y que el recorte en el censo de perdices es un invento de la maliciosa izquierda y de sus medios afines, obsesionados con los recortes. Como mucho, podrían admitir que algunas de las mejores perdices hispanas se han visto obligadas a emigrar debido a la mala gestión de gobiernos progresistas anteriores, empeñados en darles las mismas oportunidades que a las codornices. Nunca reconocerían excesos de los cazadores (votantes reales y potenciales), empleo indiscriminado de herbicidas, fungicidas o plaguicidas, concentraciones parcelarias, expansión de regadíos con fuerte impacto ambiental, leyes del suelo permisivas con la urbanización u otras actuaciones que han transformado el hábitat natural de las perdices y de los españoles, incluidos los caciques. En el interior, siempre queda la posibilidad de matar palomas en vez de perdices, lo cual no deja de ser un desahogo de descarga de cartuchos que repercute en la eliminación de símbolos pacifistas, aunque soluciona en parte la cuestión gastronómica. En la costa, siempre queda la posibilidad de matar gaviotas en vez de perdices, lo cual no deja de ser un desahogo de rabia ideológica que repercute en la eliminación de símbolos partidistas, aunque no soluciona la cuestión gastronómica, pues la gaviota, carroñera y correosa, no presta a la cocina. Las perdices ya no son las que eran. Los cazadores tampoco.

7 comentarios:

Malpicán dijo...

Rojillo, se saíran cazadoras como esas da foto ó monte, andariamos todos facendo sendeirismo. Os cazadores de Bergantiños sonlle menos atractivos, teñen todos barriga cervecera da Estrella de Galicia, mofletes colorados do viño do Ribeiro e do Mencía, bandullos de caza maior e van vestidos con roupa da mili.

estrella dijo...

Escasean los cazadores como los de antes, aquellos que acechaban y valoraban a su presa, que pacientemente estudiaban sus movimientos, se familirizaban con sus costumbres y que intentaban llevarla a su terreno, para confundiédola con sus tretas,hacerse con ella. Ahora lo único que tenemos son profesionales del disparo fácil, indiscriminado, con la creencia de que solo su pericia hará caer rendida a la presa. Menos mal que también las perdices han aprendido a no perder el tiempo, hacerse las rendidas y sacar provecho rápido, y ellos, cazadores cazados, tan contentos.
Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.
bss

Siro dijo...

Se creían felices... y les dieron en las narices.

Felipe dijo...

Mi jefe invita a la encargada a perdices y a los demás nos trata como cuervos.

Berta dijo...

Felipe, Centollo Pateiro, ¡SOY YO DESDE UNA PLAYA DEL MEDITERRÁNEO!

Las otras dos, están por el interior viendo pueblos.

Me sorprendí al verlas de caza en esta foto de Rojillo.

Vinimos tan peladas que no tienen para ropa, ya que lo poco que traemos lo gastamos en copas y vicios.

Tus tres B + BB
(Berta + Belén y Bea)

BERTA dijo...

Felipe, me olvidaba decirte que ¡ESTOY FELIZ COMO UNA PERDIZ!

Me harto de comerme pajarillos.

Besos eróticos de tu BERTA

Winston dijo...

You know, rojillo, that partridges are birds in the pheasant family. They are a non-migratory Old World group. These are medium-sized birds, intermediate between the larger pheasants and the smaller quails. Partridges are ground-nesting seed-eaters. According to Greek legend, the first partridge appeared when Daedalus threw his nephew, Perdix, off a roof in a fit of jealous rage. It's a wonderful legend but I prefer women hunters than partidges.