Subidón de dopamina

jueves, 9 de agosto de 2012

Un moderno, con cierto nivel cultural, diría que la clave está en el subidón de dopamina. Un epicúreo diría que la clave está en el hedonismo, en la búsqueda del placer como razón vital. Un epicúreo moderno, superviviente en la crisis, diría que hay que satisfacer los deseos placenteros del modo más económico posible. Un católico opusino diría que el hedonismo es un vicio, egoísta y egocéntrico, que antepone el amor a uno mismo al amor al prójimo. Todos llevan parte de razón, como demuestra en su libro La brújula del placer el científico David Linden, profesor de neurociencia en la Facultad de Medicina de la Johns Hopkins University (USA), quien, tras escanear muchos cerebros para comprobar cómo se activa en ellos el circuito del placer, concluye que "este circuito se activa mediante estímulos viciosos, como el orgasmo... pues las virtudes y los vicios constituyen una unidad neuronal". El orgasmo provoca, en el núcleo y en la corteza del cerebro, una liberación de dopamina, un subidón, que a su vez provoca un placer intenso. El orgasmo, pero no sólo el orgasmo, también el tabaco, la cocaína, el chocolate, la mermelada, el deporte, la ludopatía, el baile, la compra, el ejercicio, la venta, el riesgo, la meditación, el descanso, la oración, el pecado, la donación, el cariño, la aprobación o el recuerdo pueden pulsar el interruptor del placer del circuito cerebral, es decir, tanto conductas viciosas como virtuosas. Por tanto, el placer no es cuestión de vicio o virtud, sino de vicio y virtud. El cerebro no es la máquina perfecta de la inteligencia, es la máquina que acumula sensaciones y experiencias. En tal acumulación prefiere las placenteras, las que provocan el subidón de dopamina. A fin de cuentas, como decía Joubert, "el placer no es más que la felicidad de una parte del cuerpo".

3 comentarios:

estrella dijo...

La diferencia entre placer y vicio está en el síndrome de abstinencia. Todo lo que produce placer, si se convierte en un condicionante para disfrutar de otras cosas, resulta un incoveniente. Si la búsqueda continua del orgasmo hace dejar de disfrutar de besos, abrazos, caricias, mordiscos, lametones, susurros, manos, miradas, insinuaciones,..., creo que el placer ya no es el mismo, la dopamina sube, pero baja sin dejar huella en la memoria.
Igual que ir de compras no es solo pagar, hay que entrar, ver y tocar, probar, elegir, comparar y complemetar y volver a probar en casa, el sexo no es solo el orgasmo. Aunque igual que si no pagas no compras, sin orgasmo tampoco es sexo completo.
bss.
P.D. Las multiorgásmicas no cuentan como viciosas porque perder la cuenta de sus orgasmos entra dentro de lo normal.

Felipe dijo...

A la encargada mi jefe le da la dosis diaria de dopamina por vía oral.

CALATRAVA dijo...

EL PLACER ES LA FELICIDAD DE ESA PARTE DEL CUERPO, SÍ SEÑOR!