Radionovelas

miércoles, 1 de agosto de 2012

El ministro Gallardón es un hombre de bien, que está bien visto. Es un político modélico, un galán de la modernidad política. En la víspera del aniversario del alzamiento nacional que generó la Guerra Civil, ese hombre de bien, ministro de justicia, ha renovado a otro hombre de bien, nieto de militar franquista, el marquesado de Queipo de Llano. Queipo de Llano fue un terrorista de bien, en el sentido estricto de quien instauró el terror en Sevilla, fusilando en pocos meses a miles de republicanos y afines. Queipo de Llano fue un inductor de bien a la violación, en el sentido estricto de quien difundía por la radio arengas como ésta: "¡Nuestros valientes Legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre y, de paso, también a sus mujeres! Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen. ¿No han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son los hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen o pataleen" (Radio Sevilla, 23 de julio de 1936). Falta memoria, falta memoria histórica. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica califica de "insulto a las víctimas de la dictadura que un ministro de un gobierno democrático colabore en el reconocimiento público e institucional de alguien que causó tanto daño a nuestra sociedad". Los conservadores modernos, como el ministro, conservan en la memoria sólo lo que quieren conservar, pero se adaptan a los tiempos. Si insistiésemos mucho en que lo del marquesado es un dispendio en época de crisis, el ministro moderno podría interceder para que a Queipo de Llano le acabasen dando un Premio Ondas a título póstumo. No deja de ser paradójico que muchas mujeres vean en Gallardón un galán de telenovela ganado para la política. Cierto que la radio no es como la televisión pues, según Revel, "la televisión es la violación de las multitudes". En la radio ya no se oye hablar de rojas violadas o milicianos maricas; claro que tampoco se oye hablar en la radio libre del amor libre. Sin embargo, en la política española sigue habiendo radionovelas.

4 comentarios:

estrella dijo...

Lo pintoresco de las radionovelas y telenovelas, mujeres débiles, dominadas por sus sentimientos a las que un hombre-hombre salva, después de haber caído en las garras de un hombre-macho. Vamos, un papelón.
No hay nada más aburrido, patético y ridículo que un hombre intentando ser el salvador de una mujer.
Yo, por si algún inconsciente ha perdido el norte, aviso, que estoy perdida sin remedio, que no tengo salvación posible, que mi memoria histórica está al completo y olvido fácilmente.
bss

Asun dijo...

Señor Armas, hoy ha puesto usted una buena foto, con una viuda llorando por su marido fallecido, será de las pocas fotos no pornográficas que pone pero algo es algo. Siga así que las personas decentes que leemos esto se lo agradecemos.

Felipe dijo...

Mi jefe dice que a los rojos Franco debió haberlos exterminados a todos y no habría ahora estos problemas y que lo importante es el futuro y no el pasado. La encargada mueve la cabeza afirmativamente, antes de chupársela.

Nicolás dijo...

Siento decirlo pero estoy en proceso de odio a los hombrs de bien.