Cosmética para pobres

sábado, 18 de agosto de 2012

Los pobres se creen que tienen también derecho a la belleza. ¡Los pobres, siempre los pobres, tan pendientes ellos de sus derechos y tan poco pendientes de sus obligaciones! A fin de cuentas lo que cuentan son las cuentas. Como los pobres, además de pobres e ilusos, son consumidores, son muchos, cada vez son más, el mercado está pendiente de sus anhelos. La cadena Mercadona, atenta al mercado, como su propio nombre indica, es famosa por su sección de cosmética para pobres, repleta de productos destinados a la belleza exterior, a precios accesibles, lo que eleva la belleza interior de los consumidores cuando retornan a casa satisfechos con su compra. Mercadona es puro marketing, que por algo es una empresa mercantil. Sobre la base científica de los efectos mágicos de sus cosméticos hay que creerse cuarto y mitad. Sin embargo, sobre sus precios accesibles hay que creerse el cien por cien. La firma pone en el mercado productos de unos cuantos euros por los que otras firmas, esas que marcan tendencia, cobran cientos de euros. Claro que para activar el colágeno y la elastina de la piel es recomendable que un producto contenga vitaminas, micropartículas, alfahidroxiácidos, estimulinas y retinoles. ¡Tiene bemoles que los consumidores no sepan el precio de los retinoles! Las cremas hidratantes funcionan todas igual; todas mantienen la piel suave porque reducen la evaporación de la propia piel. Las cremas antiarrugas funcionan todas igual; las cadenas de aminoácidos añadidas a las cremas hidratantes mediante proteínas vegetales son largas, se alargan más mientras están embadurnadas de crema y se contraen cuando la crema se seca, estirando la piel transitoriamente. Las cremas funcionan todas igual, aplicadas al rostro de un rico o de un pobre. Las cremas no cuestan todas igual, aplicadas al bolsillo de un rico o de un pobre. Las cremas precisan años de aplicación para demostrar su eficacia corporal. Las cremas cambian cada año para demostrar su eficacia mercantil. Las cremas pasan los controles sanitarios, antes de pasar al mercado. Las cremas no son perjudiciales para la salud. Pero, una cosa es la salud y otra el consumo. A Mercadona le obligan a retirar del mercado una serie de productos por combinación de componentes potencialmente cancerígenos. Pasos protocolarios de la empresa: primero, tranquilizar a los consumidores comunicando que no hay riesgo sanitario; segundo, recomponer las composiciones de los productos; tercero, volver a meterlos en el circuito mercantil. Pasos protocolarios del consumidor: primero, dejar de usar durante unos días esos productos; segundo, volver a usarlos pasados unos días porque son tan inocuos como inútiles; tercero, comprar los nuevos productos de gama y precio similares. Es comprensible. Sólo algunos seguiremos regalando a nuestras amantes sombras de ojos con tinción de carmín, elaboradas a partir del polvo de los cuerpos secos de las cochinillas hembras, que, como bien saben ellas (las amantes), cuestan más que el oro, aunque, como bien saben ellas (las amantes), el amor no tiene precio.... la belleza sí.

4 comentarios:

estrella dijo...

Ay, Ay, Ay, vamos a volver al siglo XXI, por dios.
Primero, hablar de cosmética para pobres y para ricos es como decir que Zara o Mango es solo para pobres, ridículo, vamos a reciclarnos un poquito.
Segundo, los amantes no están para hacer regalos, eso es prostitución.
Loa amantes, a dia de hoy ni siquiera tienen que dar amor, solo sexo, y del bueno, porque si no, para que quiere una amantes? Como mucho se les pide afecto, complicidad, bienestar y diversión.
Si quiero cremas, me las compro, si quiero perfume, me lo compro, y seguiré comprando lo que me apetezca en Mercadona, porque no pienso darle la razón a monopolios cosméticos que nos quieren convencer de que solo sus productos, pagados a precios imposibles son buenos, cuando lo que pagas es la modelo de turno que hace el anuncio.
El amor puede tener precio, y el sexo y la belleza. Lo inteligente es disfrutar de todo gratis, poniendo amor, sexo y belleza en la balanza.
bss

Rebe dijo...

Yo soy de Mercadona y de Yves Rocher. Me pongo la crema o el perfuma según para quien sea.

Asun dijo...

Señor Armas, muchas chicas jóvenes no saben lo que es tener que lavarse con una palangana en aquellos tiempos duros pero éramos felices porque había armonía entre la gente.

Felipe dijo...

La encargada se pinta los labios con un lápiz rojo sangre que compra en los chinos.
Al final de la faena diaria en el despacho del jefe todo queda muy del Atlético de Madrid, muy rojiblanco.