Café, copa y puro

jueves, 16 de agosto de 2012

El PP, con parte de razón, lanza un mensaje demagógico: "sobran políticos". Sería más correcto decir que sobran, por este orden, políticos corruptos y políticos inútiles. La parte razonable de ese mensaje es que en España los organigramas institucionales son excesivos, tanto en número como en tamaño. ¿Qué es lo que sobra? ¿De qué se puede prescindir? Aunque sea una perogrullada, se puede prescindir de lo menos necesario, de lo menos eficaz, de lo que no cumple sus funciones o de lo que no tiene funciones. Hagamos preguntas concretas. ¿Sobran concejales? No se puede decir que sobran políticos, para acto seguido decir que los que sobran son los concejales, culpándoles de la deuda pública. Los datos cantan. La deuda pública española ronda los 800.000 millones de euros; de ellos sólo 28.000 corresponden a deudas de los ayuntamientos, de los cuales más de un tercio corresponden al ayuntamiento de Madrid y al de Valencia, paradigmas de la gestión local del PP. Los concejales de ciudades medias o pequeñas y los concejales de pueblos no son los que sobran, ni los que generan deuda. ¿Sobran diputados provinciales? Las diputaciones son instituciones arcaicas, con presupuestos discrecionales, con diputados elegidos de modo indirecto, cuyas responsabilidades, funciones y sueldos desconocen los ciudadanos. Sin embargo, el PP quiere reforzarlas. ¿Sobran diputados autonómicos? Tal vez no hagan falta parlamentos en La Rioja con 33 diputados, en Cantabria con 39, en Murcia con 45, en Galicia con 75 o en Madrid con 129 miembros. Más importante que el número de diputados es la representatividad de los mismos y la operatividad de las cámaras. No se trata de cuestionar el Estado de las Autonomías, pero el café para todos de la Transición lo estamos pagando al precio de café, copa y puro. Se habla mucho de la Segunda Transición, pero se avanza poco hacia ella.

6 comentarios:

Asun dijo...

Señor Armas, no será que antes en la Transición de Adolfo Suárez se hacían mejor las cosas? A mí me encantaba ese hombre.

estrella dijo...

Yo también creo que el café para todos es un error, de hecho yo tomo el café en todas sus variedades, sin renunciar a nunguna, pero eligiendo según proceda.
Café solo, amargo, poca cantidad, de un trago, no se saborea, se toma para que te espabile, necesario a veces y asumiendo que te puede dar dolor de estómago. Corresponde a encuentros turbulentos, hombres vampiros y experiencias increibles.
Café cortado, un quiero y no puedo, le quito algo de hierro al solo, pero sigue siendo una bomba, un subidón que a veces es una tentación irresistible. Corresponde a relaciones esporádicas, de confianza, donde se llega a ese límite que a vecs pasas y a veces, no. Crea adicción.
Café con leche, mitad y mitad, dulcifico el sabor, da para disfrutar, es como un postre. Corresponde a relaciones habituales, afectuosas y amables, te hace sentir bien.
Leche manchada, mucha leche y una gotita de café, juego infantil jugando a ser mayor. La gracia está en la novedad, el descubrimiento, no tiene efectos secundarios ni resaca, muy aburrido.
En la variedad está el gusto, saber elegir y saber renunciar.
bss

Siro dijo...

Dijo el Ché que si no hay café para todos, no habrá para nadie.

Felipe dijo...

Yo tomo café solo, si puedo salir yo solo para tomar el solo. La encargada lo toma con leche merengada y grumosa. El jefe lo toma americano por tontería personal, explicándole siempre al camarero de turno en que consiste el americano.

Roberto R Bravo dijo...

Yo lo tomo como en la foto

:)

Esquizo Frénico dijo...

No hay quien tome de noche café solo con sal, me sabe mal pero me hace olvidar el alcohol.