Melodramas

sábado, 21 de julio de 2012

El escritor José Luis Sampedro dice que "España no está para melodramas". No es una afirmación sin fundamento, sino fundamentada y fundamental. Advierte el maestro de la letra y la economía que "la crisis pasará, pero lo hará a costa del sufrimiento de todos, porque con la mitad del dinero que se inyecta para que un banco esté lleno se podría evitar el recorte en lo más importante que hay: la educación y la sanidad". La situación es dramática. El dramatismo tiene que ver con que el fin del sistema capitalista se lleva todo por delante con tal de que los capitalistas sacien su sed de beneficios mientras los jóvenes herederos y sobre todo los desheredados viven ya en otra época, que no acaban de comprender los obsesionados por amasar fortuna. Los capitalistas no asumen ni entienden los cambios "porque siguen empeñados en ganar dinero y nada más, porque siguen aferrados a sus bancos, a sus billetes y a sus títulos". La situación es dramática, pero la gente no está para melodramas. La gente no está para ese género de política cargada de sentimentalismo, patetismo, nacionalismo y heroísmo que, explotando la lágrima fácil, pretende canalizar las emociones vengativas contra quienes no son los culpables del drama, gobernantes anteriores y ciudadanos actuales, para eludir responsabilidades propias. Los conservadores continúan pensando que los melodramas son aquellos filmes lacrimógenos de la postguerra, destinados a un público, sobre todo femenino, sin formación y sin inquietud. Se olvidan de que El último tango en París también fue un melodrama y de que el público, sobre todo el femenino, ya no es lo que era.

2 comentarios:

CALATRAVA dijo...

EL ULTIMO TANGO EN PARÍS
EL ULTIMO TONGO EN MADRID

Rebe dijo...

Para melodrama Lo que el viento de la crisis se llevó.