La hija nata

sábado, 14 de julio de 2012

El español, como ciudadano, es pobre. El español, como idioma, es rico. La exclamación "¡No te jode!" significa "¡Hasta ahí podíamos llegar!". Que la diputada Ana Fabra exclame "¡Que se jodan!", cuando su jefe, el Presidente Mariano, marioneta del capitalismo, anuncia en el Parlamento que retira la mitad de la prestación a los parados, a partir del sexto mes de desempleo, se ha convertido en trending topic en las redes sociales. La diputada Fabra sabe que los parados son unos parásitos que no quieren trabajar y, para que se molesten en buscar empleo, hay que incentivarles quitándoles la mitad de lo que cobran a costa de trabajadoras como ella. Ella es una trabajadora nata, nata hija de Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón durante década y media, que tuvo iniciativas pioneras, como construir un aeropuerto que costó 150 millones de euros en el cual no ha aterrizado ni despegado avión alguno; que tuvo buena suerte, como premiado nueve veces en la lotería; que tuvo mala suerte, como imputado por cohecho, evasión fiscal y tráfico de influencias; que tuvo la habilidad paterna de casar bien a su hija, como consorte de un alto cargo del ultraconservador gobierno autonómico madrileño; que tuvo la responsabilidad paterna de colocar a su hija, como senadora por designación autonómica cuando aún no había cumplido los treinta años y como diputada por el Partido Popular después. ¡Así cualquiera, nos ha jodido! Sin embargo, la hija bien acaba de joderla bien. Puede ser que se le haya jodido el invento. "¡Anda y que se joda!", dirán algunos. "¡Hay que joderse!", dirán otros, tanto en el sentido de hay que fastidiarse como en el de hay que resignarse con la hija nata. Ella no quiso decir "joder", quiso decir "jobar", que para eso tuvo una esmerada y bien pagada educación. Los parados van jodidos.

2 comentarios:

estrella dijo...

Entre la nata y el merengue, la nata sin duda. Ya por su origen, graso, contundente, no es dulce ni salada y por eso acompaña lo dulce y lo salado, de textura espesa, se puede desgustar en todas las superficies, más o menos planas. El merengue, dulzón, insulso, blando, pegajoso, no aporta nada.
Esto también vale para la cocina.

CALATRAVA dijo...

¡ESTOS SON CAPACES DE HACER SENADORAS A HIJAS NON NATAS!