El mal de ojo

sábado, 7 de julio de 2012

El mal de ojo y la eucaristía se equiparan. Sólo dos de cada diez católicos españoles creen en el mal de ojo. Sólo dos de cada diez católicos españoles creen en el principal sacramento de la Santa Madre Iglesia, es decir, en que el sacerdote, profiriendo unas frases rituales mágicas, convierte el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. Cada vez quedan menos supersticiosos. Dejemos la eucaristía para los creyentes. Centrémonos en el mal de ojo, a partir de un caso. Los capitalistas norteamericanos han echado mal de ojo a los capitalistas europeos, que a su vez han echado mal de ojo a los trabajadores griegos. El mal de ojo es el poder de producir mal a alguien sólo con mirarle. Del mirado se dice que está "ojeado" o que "tiene un ojo encima", el ojo de la troika o el ojo del banquero central, por ejemplo. Los griegos definían la envidia como una consecuencia del mal de ojo; por eso protegían a sus jóvenes marcándoles la frente con barro, cuyo efecto apotropaico alejaba los infortunios derivados del mal de ojo. Los europeos del norte siempre han sentido envidia de los griegos, a los que siempre han mirado mal, causándoles rachas de mala suerte o periodos duraderos con desgracias concatenadas. Los teóricos del mal de ojo dicen que los que tienen ojos claros tienen más propensión a mirar mal, al mal de ojo, al aojamiento. Los griegos, con ojos oscuros, son menos envidiosos y más proclives al alojamiento. El aojamiento nórdico ha abusado del alojamiento griego. Los otros vecinos del sur (italianos, españoles) han tomado medidas preventivas contra el mal de ojo, siguiendo remedios ancestrales, como escupir a las embarazadas, pisar los zapatos nuevos de los amigos, interponer estampitas o amuletos entre ellos y los nórdicos o verter aceite de oliva virgen sobre su propio pelo. Prefieren curanderos a economistas. Si fallan, siempre les quedará la eucaristía.

3 comentarios:

MANUEL dijo...

En todo caso, y al final, de una u otra manera nos seguiran dando la hostia

estrella dijo...

Antes de que los ojos de cristal estuvieran tan perfeccionados, que te mirara un tuerto era sinónimo de desdicha, ahora, como no se distingue el uso mono o bi de los ojos, no sabemos si lo que nos pasa es culpa del tuerto, y pasamos demasiado tiempo buscando excusas para lo nuestro. Los ojos, como espejo del alma, tienen la capacidad de mirarte y engacharte, hay veces y ojos, que una vez que te pillan, no hay marcha atrás.
Lo mismo pasa con el tercer ojo, sí, el del culo, hay culos que te miran y te enganchan, y hay que aprender a enganchar con el culo también. Todo es cuestión de voluntad y entrenamiento.
bss

CALATRAVA dijo...

ASUN, ¿A QUE TE GUSTA LA FOTO?

ES EL OJO DE DIOS, MUJER.