La princesa y el factor primo

viernes, 8 de junio de 2012


La princesa, el islamismo, el capitalismo, la obsesión por el euro. La princesa saudí Maha Al-Sudairi llevaba seis meses viviendo en el hotel Sangri-La de París, acompañada de un séquito de sesenta personas. A las seis de la mañana, la princesa decide abandonar el hotel, con sus sesenta asistentes, sin pagar los seis millones de euros de la cuenta del hotel. Bastaron seis llamadas a la policía francesa y otras seis a la embajada de Arabia Saudí en Francia, para que, tras el registro de las sesenta maletas de la princesa, ella pudiese salir indemne gracias a la inmunidad diplomática de que goza. Todos comprendieron su despiste y su enfado, debidos al estado de ánimo en que se encuentra después de haber sido repudiada por el príncipe Nayef, el heredero del trono islámico y de la fortuna capitalista. A algunos les preocupará semejante dispendio en época de crisis. A otros les preocupará la coincidencia matemática. ¿Por qué todo lo que rodea a la princesa tiene que ver con seis o múltiplo de seis? Habrá que explicarle a la princesa el factor primo. Habrá que explicarle a la princesa que los factores primos de seis son el dos y el tres y que ambos tienen multiplicidad uno. Habrá que explicarle a la princesa que los factores primos de un número entero son los números primos divisores exactos de dicho número. Habrá que explicarle a la princesa que la búsqueda de esos divisores se llama factorización de primos. Habrá que explicarle a la princesa que el teorema fundamental de la aritmética establece que todo número entero positivo tiene una factorización de primos única. La princesa responderá que ella es la que es única y que no tiene porque dividir. A los demás nos queda la sensación de que estamos haciendo el primo.

3 comentarios:

estrella dijo...

La descomposición factorial de los números te sirve para hacer comparaciones, juegos y establecer relaciones entre dos o más de ellos. Si he descompuesto factorialmente un número y lo he hecho correctamente, lo tengo reducido y expresado en forma de combinación numérica sencilla, simple, elemental, desposeida de recovecos y lista para hallar el máximo común divisor que tiene con otro en sus mismas condiciones, es decir, descompuesto. Así encuentro el número mayor por el que puedo dividir a los dos, o sea el máximo de posiblididades que me permite explorar conjuntamente,esto es muy interesante.
También puedo hallar el mínimo común múltiplo, la menor de las posibilidades que pongo encima de la mesa para tener algo en común, esto, además de interesante, es necesario para poder construir algo a medias, aunque sea una construcción de un ratito.
bss
P.D. Igual a la princesa se le atascó la E.S.O.

Rubén Delirio dijo...

La princesa está triste. . . ¿qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

está mudo el teclado de su clave sonoro.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales,

parlanchina, la dueña dice cosas banales,

y, vestido de rojo, piruetea el bufón.

La princesa no ríe, la princesa no siente;

la princesa persigue por el cielo de Oriente

la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,

o en el que ha detenido su carroza argentina

para ver de sus ojos la dulzura de luz?

¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,

o en el que es soberano de los claros diamantes,

o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa,

quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,

tener alas ligeras, bajo el cielo volar,

ir al sol por la escala luminosa de un rayo,

saludar a los lirios con los versos de mayo,

o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,

ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata

ni los cisnes unánimes en el lago de azur.

Y están tristes las flores por la flor de la corte;

los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,

de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!

Esta presa en sus oros, esta presa en sus tules,

en la jaula de mármol del palacio real,

el palacio soberbio que vigilan los guardas,

que custodian cien negros con sus cien alabardas,

un lebrel que no duerme y un dragón colosal,

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!

(La princesa está triste, la princesa está pálida.)

¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!

¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe

(La princesa está pálida, la princesa está triste)

más brillante que el alba, más hermoso que abril!

--¡Calla, calla, princesa --dice el hada madrina--,

en caballo con alas, hacia acá se encamina,

en el cinto la espada y en la mano el azor,

el feliz caballero que te adora sin verte,

y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,

a encenderte los labios con su beso de amor!

CALATRAVA dijo...

ESTAMOS HACIENDO EL PRIMO, NO ES UNA SENSACIÓN