Libreras y lesbianas

viernes, 25 de mayo de 2012

El sustrato moral de una sociedad conservadora, conformado durante una dictadura larga, no desaparece en una generación. Los libreros estaban bien vistos por los franquistas, las lesbianas no. Algunos libreros están bien vistos por los neoconservadores, las lesbianas sí pero no. Las lesbianas se llamaban entre sí "libreras", para evitar represalias. Unos libros estaban bien vistos, otros no. El libro Mujeres bajo sospecha, fruto de una investigación sobre memoria y sexualidad durante el franquismo, llevada a cabo por sociólogos, antropólogos y documentalistas, nace, como señala su directora, la socióloga Raquel Osborne, "cuando nos dimos cuenta de que había un espacio que cubrir tanto en el tema de la memoria histórica como en el mundo LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales); en el primer ámbito no se trataba la sexualidad, menos la femenina; en el segundo, los gays tienen más reconocimiento, aunque sea negativo, que las lesbianas, porque ellos fueron más reprimidos durante el franquismo". El proyecto (libro, documental, teatro) recoge testimonios personales que parecen de épocas lejanas pero son cercanos. Luisa Salmerón confiesa los códigos ocultos que utilizaban: "Nos preguntábamos "¿tú también eres librera?" para liberarnos y librarnos no de la cárcel, de los campos de concentración; salíamos de acampada con "libreros" para simular que éramos parejas heterosexuales de vacaciones; teníamos hijos con "libreros" para librarnos de la etiqueta de "madres solteras"; ¿por qué se tenía que meter Franco con quién me acostaba yo?; nosotras no éramos políticas, sólo gente de bien que se quería; Dios dijo "amaros unos a otros", pero no especificó sexo". Caso personal, caso nacional. Como recuerda la antropóloga Dolores Juliano, "Franco, en la búsqueda de legitimación de su sistema -el fascismo y el nazismo habían ganado elecciones, no como él- adopta el catolicismo como modelo represivo; así, los hombres son castigados bajo el modelo fascista, mientras las mujeres son reprimidas con el modelo católico; ellas no delinquen, ellas pecan". Eran mujeres de "dudosa moral", mujeres bajo sospecha. Cuatro décadas después, la moral dudosa continúa, disimulada, en el ámbito de la libertad sexual de las "libreras", pero se ha extendido en ámbitos como la religión o la economía.

5 comentarios:

CALATRAVA dijo...

PILLAR A DOS LESBIANAS MONTÁNDOSELO EN UNA LIBRERÍA TIENE SU AQUÉL. SI TE PROPONEN PARTICIPAR, YA ES LA HOSTIA!

Siro dijo...

Como un librero abierto.

estrella dijo...

Esto de las siglas me inquieta, en mi afán de destripar las cosas intento saber que contienen.
LGTB: entiendo el problema médico/sanitario/jurídico/social de los transexuales para ser ciudadanos libres e iguales, no entiendo por qué se mantiene un nombre diferente para las personas homosexuales hombres y mujeres, siendo gay una palabra de uso cotidiano y lesbiana casi un insulto, no entiendo en absoluto es lo de los bisexuales.
Lo que se pide es la igualdad de derechos cívicos y sociales para todo tipo de pareja, hetero y homosexual. La bisexualidad afecta al plano personal, a los comportamientos íntimos y a los gustos, qué pide un bisexual?????
Yo creo que todos somos bisexuales, con posibilidad de relacionarnos con hombres y mujeres, solo hay que relajarse un poco.
Pero como soy un poco tonta, igual todo esto es una tonteria, prescindible absolutamente.
bss

FUNCIO dijo...

¡SUBE O DÉPOR, SUBE O CELTA, SUBE O COMPOS!

¡CÓMO SE NOTA O EFECTO FEIJOO!

¡SUBE O PARO, SUBEN OS PREZOS, BAIXAN OS PISOS!

¡CÓMO SE NOTA AÍNDA O BIPARTITO!

Nario dijo...

Funcio, se nota que no quieres hablar de las libreras.