Manual de seducción

martes, 3 de abril de 2012


El mejicano Edmundo González Llaca admite que "los hombres estrenamos la capacidad de seducción a través de la experiencia vital, mientras las mujeres ya la traen en el disco duro". El autor de la Guía del seductor hace ese reconocimiento del poder de la intuición femenina para justificar una novela erótica con argumento poco original (el maduro y la Lolita, el cazador cazado). Sin embargo, cuenta Claudia Cardinale como Marlon Brando intentó seducirla en un hotel: "entró en mi habitación, empezó a hacer el show del seductor, yo me eché a reír, él dijo que no había nada que hacer y se fue; no me lo perdoné nunca". La risa nerviosa de la seducida hizo desistir al seductor. Fue una señal falsa, mal interpretada. La vida no es una novela. Hay señales que delatan el interés de una mujer por un hombre. El buen seductor las conoce. La mujer que quiera evitarlas debe aprenderlas como diez mandamientos. Primero, no hablarás en voz baja. Segundo, no le mirarás ni de reojo ni tiernamente. Tercero, no dibujarás su boca con la mirada ni con el dedo. Cuarto, no sonreirás con picardía. Quinto, no reirás con espontaneidad. Sexto, no moverás las manos continuamente ni girarás tus muñecas hacia fuera. Séptimo, no te tocarás el pelo. Octavo, no te tocarás las piernas. Noveno, no jugarás con la comida que te metes en la boca. Décimo, no te humedecerás los labios con la lengua. Estos diez mandamientos se resumen en dos: controlarás tus deseos y ocultarás tus intenciones. Howard Hawks seguía sus propios diez mandamientos, de los que nueve decían: "no aburrirás".

4 comentarios:

CALATRAVA dijo...

LAS BIZCAS LO LLEVAN JODIDO.

estrella dijo...

Hay algo que no entiendo, si es la mujer la que emite las señales, los hombres lo único que hacen es caer como pichones, las seductoras son ellas, no?
Hay algo que si es cierto, las mujeres emiten esas señales cuando un hombre les interesa, al resto, ni agua.
Hay algo que también es cierto, las señales solo son efectivas si son casi, casi incoscientes, si se piensan, no sirven.
Otra cosa que también es cierta, nada produce más risa-ternura que un aspirante a seductor haciendo su show, nada produce tanto rechazo como los autodenominados seductores.
Y, por último, el aburrimiento es lo que destroza definitivamente cualquier amago de seducción activa, pasiva o proactiva.
bss

Siro dijo...

¿Seduce o se dice?

Felipe dijo...

En el despacho de mi jefe no hay seducción, lo que hay es succión, vamos que la encargada se la chupa cada día por obligación.