La frivolidad es cosa seria

sábado, 28 de abril de 2012


Decía el duque François de La Rochefoucauld que "hay personas tan frívolas que ni tienen auténticos defectos ni auténticas cualidades". Eso decía quien vivió en la opulencia y en la miseria, quien tuvo heridas de amor y heridas de guerra, quien fue amigo de reinas y cortesanas y enemigo de validos y cardenales (incluido el temido Richelieu), en suma, quien sabía de que hablaba. El duque no frivolizaba sobre la frivolidad. La frivolidad es, según el diccionario, la condición de frívolo. Algo frívolo es algo mundano, ligero, fútil, veleidoso, tornadizo, voluble, irresponsable, insubstancial. Cada cosa en su sitio, la frivolidad en sí misma no es ni buena ni mala. Pero, cuando se frivoliza la prensa, se frivoliza la democracia. Preguntados los profesionales sobre si el periodismo se está frivolizando, discrepan. Jordi Costa: "Es un proceso que lleva largo tiempo en marcha. En las páginas de periódicos y revistas, el lenguaje periodístico está librando un pulso con el lenguaje publicitario y no hace falta ser visionario para intuir que tiene todas las de perder. Los suplementos dominicales se parecen cada vez más a catálogos de objetos de lujo y eso es todo un síntoma: la forma extrema de algo que sucede de hecho en todas las secciones de un periódico. En las páginas culturales, el cotilleo más o menos sofisticado y el culto a la personalidad del famoso ganan terreno día a día al lenguaje analítico o a la mirada crítica". Rubén Lardín: "Sólo leí prensa generalista cuando era pequeño, para hacerme el mayor, y pronto descubrí que era un mal sitio para lo que yo buscaba: literatura, voces, tal vez algo de sensatez. Siempre me ha dado risa ese inventarse una actualidad común que, definitivamente, no es la mía. El periodismo pone hoy todo su esfuerzo en la confección de memes y cumple muy bien ese cometido; lo demás, que si un niño muerto o una central nuclear haciendo aguas, parece ser secundario. Supongo que tenemos el periodismo que merecemos en cada momento". No preocupa tanto que exista una prensa de lo superficial, sino que la prensa generalista sea cada vez más superficial. La prensa rosa puede ser frívola, la prensa diaria debe ser seria. En otros géneros, la frivolidad va acompañada de la sensualidad. Cuando la frivolidad es instrumento de la ironía y la crítica, la frivolidad es cosa seria.

5 comentarios:

CALATRAVA dijo...

¿PUES PAMELA... PAMELA... PAMELA?

¡PAMELA ANDERSON!

FRIVOLIDADES JUVENILES QUE AÚN ME DURAN DE LOS VIGILANTES DE LA PLAYA.

estrella dijo...

Yo soy frívola, la frivolidad me ha salvado de este conjunto de sinsustancias y banalidades reinante.
Ser frívola me hace no perder el tiempo en tonterias y tenerlo para ir a la pelu o a comprar zapatos, cosa que me hace ser mucho mejor contertulia, compañera y amante.
Soy frívola y no gasto energías en intensidades románticas, maternales, no siquiera intelectuales, las empleo en disfrutar de un buen vino, tinto a ser posible.
Soy frívola y eso me hace indemne a los discursos y arengas, los destripo y desmonto, quedan en nada.
Y, por supuesto, la frivolidad no me permite dedicarle ni medio minuto a nada que me aburra, si me aburro, me voy al cine.
bss.

Winston dijo...

You know, rojillo, that other journalism is possible. Investigative journalism is defined as reporting, through one's own initiative and work product, matters of importance to readers, viewers or listeners. In many cases, the subjects of the reporting wish the matters under scrutiny to remain undisclosed. There are currently university departments for teaching investigative journalism. Conferences are conducted presenting peer reviewed research into investigative journalism. An example: Urdangarin's case.

Virginia Böhl de Faber dijo...

Aún no comprendo como una persona de mi nivel cultural lee este cuaderno tan frívolo.

BAKUNIN dijo...

¿PRENSA FRÍVOLA?

¿LA RAZÓN, EL MUNDO, ABC, LA VOZ DE GALICIA?

YO LEO PRAVDA