La felicidad de los curas

lunes, 2 de abril de 2012

Ser cura es la profesión más feliz de todas. Después están los bomberos, los fisioterapeutas, los escritores, los maestros de educación especial, los maestros de educación infantil y primaria, los escultores, los pintores, los psicólogos, los agentes de ventas y los ingenieros. Lo dice un estudio de la Universidad de Chicago, publicado en la revista Forbes. No están entre los trabajadores más felices los agentes de bolsa, los banqueros, los promotores inmobiliarios, los gestores, los futbolistas, los cantantes, los proxenetas o los narcotraficantes. Ser cura da la felicidad. Los jóvenes no quieren ser curas. Conclusiones: los jóvenes o no quieren ser felices, o no quieren trabajar, o no entienden que ser cura sea un trabajo. Cuando las ilusiones de futuro de la mayoría de los jóvenes se reducen a dos: trabajo estable y pareja inestable, sorprende que los jóvenes rechacen un trabajo estable que no les impide una vida llena de pasión. Por eso, para captar vocaciones, la Conferencia Episcopal Española ha lanzado una campaña, con un anuncio en el que jóvenes y curas hacen propuestas tan convincentes como: "Te prometo una vida apasionante", "No te prometo un gran sueldo, te prometo un trabajo fijo" o "Te prometo que nunca te arrepentirás". En los seminarios españoles quedan poco más de mil seminaristas, de los cuales, tras los saberes y placeres del seminario, sólo algunos querrán ser curas, sólo algunos querrán ser felices. ¿No sería buen momento para ampliar esa oferta laboral a las mujeres? Teniendo en cuenta que la crisis feminiza la pobreza, que la crisis afecta más a los inmigrantes y que entre los inmigrantes sudamericanos abundan las devotas, la pesca de la Conferencia Episcopal sería más fructífera, a no ser que continúen confiando en el milagro de los peces. Es anacrónico el argumento de que, no sólo el catolicismo, sino todas las religiones abrahámicas, excluyen desde illo témpore a la mujer como intercesora entre los feligreses y Dios; todas no, la anglicana lo permite. Habría que recuperar y reivindicar la figura de María Magdalena. ¿Prevalecerá la misoginia, la laboriosidad o la felicidad? Sea como sea, habrá que advertir, no obstante, a los candidatos a curas, candidatos a la felicidad, que esa salida laboral y vital tiene sus riesgos, pues, como decía Santa Teresa de Jesús: "he cometido el peor de los pecados, quise ser feliz"; dicho de otro modo, tanta felicidad puede llevarles a la condena eterna. Aunque, como advertía Vargas Llosa, "sólo un idiota puede ser totalmente feliz".

5 comentarios:

Chunguito Brother dijo...

Va por ustedes, El beso del cura en España:

En España bendita tierra,
donde puso su trono el amor,
sólo en ella el beso encierra
armonía, sentido y valor.

El señor cura cuando besa
es que besa de verdad
y a ninguno le interesa
besar con frivolidad.
El beso, el beso,
el beso en España
lo lleva el señor cura
muy dentro del alma.
Le puede dar usted
un beso en la mano
o puede darle
un beso de hermano.
Así la besara cuanto quiera,
pero un beso de amor
no se lo da a cualquiera.

El señor cura cuando besa
es que besa de verdad
y a ninguno le interesa
besar con frivolidad.
El beso, el beso,
el beso en España
lo lleva el señor cura
muy dentro del alma.
Le puede dar usted
un beso en la mano
o puede darle
un beso de hermano.
Así la besara cuanto quiera,
pero un beso de amor
no se lo da a cualquiera.

Es más noble,
yo le aseguro,
a de causar
más emoción,
ese beso,
sin ser puro,
que va envuelto
en la ilusión

El señor cura cuando besa
es que besa de verdad
y a ninguno le interesa
besar con frivolidad.
El beso, el beso,
el beso en España
lo lleva el señor cura
muy dentro del alma.
Le puede dar usted
un beso en la mano
o puede darle
un beso de hermano.
Así la besara cuanto quiera,
pero un beso de amor
no se lo da a cualquiera.

estrella dijo...

La felicidad de los curas es tan falsa como su virginidad, su honestidad y su entrega.
Hay dos clases de curas, los simples que se creen todas las mentiras que la institución les cuenta y piensan que hacen algo útil, y la otra clase, la más peligrosa, los que se aprovechan de la inmunidad de la sotana para satisfacer sus propios instintos, monetarios, sexuales o de poder.
En cualquier caso, todos son instrumentos de una organización semimafiosa, hipócrita y manipuladora, pero fundamentalmente inútil.
Hoy no hay besos.

CALATRAVA dijo...

EMPEZAMOS BIEN LA SEMANA SANTA, HERMANOS!

Asun dijo...

Señor Armas, esa foto es una blasfemia aunque no sea un desnudo.Debería retirarla por respeto a los católicos, o sea casi todos los españoles.

Felipe dijo...

Me quise bajar La Pasión según San Mateo y bajé La Pasión según Pasollini. Ya que está, la estoy viendo... son mis jodidas vacaciones en el trabajo.