La bomba gay

lunes, 9 de abril de 2012

Ahora que hay obispos que mandan a los gays al infierno, convendría poner en contacto a la Conferencia Episcopal Española con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, para que, en el marco de internacionalización de la relación iglesia-ejército y de recuperación del I+D, retomasen un viejo proyecto de investigación: la bomba gay. El laboratorio Wright Patterson de la United States Air Force en Ohio presentó un proyecto para fabricar una bomba química con la que provocar homosexualidad en el enemigo, generar indisciplina cuartelaria y minar la moral de la tropa con la inmoralidad. Los obispos sabrían valorar la reconsideración de la investigación sobre un "arma afrodisíaca desagradable, pero no letal, que produjera comportamientos homosexuales" entre laicos e infieles, conduciéndoles sin remisión al infierno. El proyecto, presentado en 1994 y presupuestado en más de siete millones de dólares, salió a la luz una década después y recibió el Premio Ig Nobel de la Universidad de Harvard en 2007, por "instigar investigación y desarrollo de un arma química, la llamada bomba gay, que convierte a los soldados enemigos en irresistibles los unos para los otros". Estos premios entregados anualmente por la Universidad de Harvard, en colaboración con la revista satírica Annals of Improbable Research, pretenden "primero hacer reír a la gente, luego hacer pensar a la gente". Los de la USAF no acudieron a recoger su premio, porque la USAF no está para bromas, está para bombas. La USAF es la fuerza aérea mayor del mundo en número de efectivos y aviones, la que dispone de la tecnología más sofisticada, para cumplir funciones, recientemente redefinidas (2010), como: "operaciones de disuasión nuclear, operaciones especiales, superioridad aérea, inteligencia, vigilancia, reconocimiento global, superioridad en el espacio, mando, control, superioridad en el ciberespacio, rescate de personal, ataque de precisión global, asesoría militar, movilidad aérea global y apoyo al combate". La USAF no está para bromas, está para bombas, ya no distingue entre bombarderos y aviones de ataque, pues ha convertido sus aviones de combate en bombarderos de combate, optimizando su taza y su tasa de lanzamiento de bombas. No obstante, los bombarderos y los obispos están envejecidos, los laicos e infieles heterosexuales pueden estar tranquilos, no hay dinero para financiar nuevos proyectos renovadores, la bomba gay ha de esperar.

7 comentarios:

PAZ FISTA dijo...

¿Armas de destrucción?
¿Armas químicas?
¿Armas afrodisíacas?

¡MENOS ARMAS!
¡SOBRAN ARMAS!

¿SOBRA ARMAS?

estrella dijo...

Por favor! una colecta, ya! que la Iglesia dedique a esta investigación lo que recauda los domingos en misa.
Pero habrá algo más bonito???? una bomba que hace a los unos irresistibles para los otros, aunque sean de bandos contrarios? Es la bomba del amor y de la paz.
Y eso de la indisciplina cuartelaria, la inmoralidad y el infierno, es lo único que me haría pedir mi ingreso en el ejército, dada mi alergia a todo lo que suponga orden y concierto.
bss

Siro dijo...

De cuando había mili.

Felipe dijo...

La encargada volvió de sus vacaciones como una, como una ¡BOMBA!

Belén dijo...

Felipe, Ladrón del Calvario, para tu conocimiento te diremos que hemos pasado esta Semana Santa en tres sitios diferentes: una en Lourdes, otra en Fátima y la tercera en Sitges.

Dos te hemos echado de menos.

Besitos desde el calvario de la oficina.

Tus tres BB + B
(Bea, Belén + Berta)

Funcio dijo...

Disque nunha Consellería determinada explotóu unha bomba desas...

Disque, disque, xa se ve.

Nario dijo...

Funcio, ¿cuántos te quedan de asuntos propios antes de empezar con las bajas daquellamanera?