Calidad y castidad

viernes, 13 de abril de 2012

La receta neoliberal-católica frente a la crisis: calidad y castidad en vez de cantidad. Los populares proponen, los pueblos disponen. Los griegos son los europeos más afectados por la crisis. Los griegos son los que más importancia dan al sexo en la vida y los que más hacen el amor. Los griegos valoran la cantidad. Según un estudio de Durex, ocho de cada diez griegos consideran que el sexo es importante o muy importante en sus vidas. Consecuentemente, los griegos hacen el amor 164 veces al año. Los griegos hacen frente a la crisis copulando. Por el contrario, cuatro de cada diez japoneses consideran que el sexo es importante en sus vidas. Consecuentemente, los japoneses hacen el amor 48 veces al año. Los japoneses hacen frente a la crisis trabajando. Cantidad frente a castidad. Sobre calidad no hay datos. Los españoles son más inconsecuentes. Siete de cada diez españoles consideran que el sexo es importante en sus vidas. Inconsecuentemente, los españoles hacen el amor 110 veces al año. Los españoles hacen frente a la crisis criticando. Inconsecuentemente, los españoles son de los que menos tiempo dedican al sexo cotidiano: sólo dedican un cuarto de hora a hacer el amor, porque enseguida se van a trabajar o porque les entran dudas tardías sobre la castidad. Los españoles, católicos por naturaleza, saben que la castidad es una virtud cristiana, que no implica la negación del sexo, sino el dominio de la sexualidad, el dominio de los instintos básicos, con el fin de crecer espiritual y personalmente. Para los españoles casados la castidad conlleva la fidelidad conyugal. Para los españoles solteros la castidad conlleva la abstinencia carnal. Los españoles adquieren la virtud de la castidad por la gracia de Dios, aunque no les haga mucha gracia. Los españoles casados que practican sexo en su matrimonio cumplen con la castidad. Los españoles homosexuales que no practican sexo con sus parejas cumplen con la castidad. Los españoles casados que practican sexo fuera de su matrimonio fornican. Los españoles homosexuales que practican sexo en su matrimonio fornican. Los españoles novios que practican sexo fornican. Los españoles desparejados que practican sexo fornican. Los españoles promiscuos que practican sexo fornican. Los españoles que practican sexo yéndose de putas fornican. La fornicación es un pecado contra el sexto mandamiento, un pecado mortal, vinculado a la lujuria, un pecado capital. No piensen que se libran los españoles que practican sexo masturbándose; la masturbación no es fornicación, pero es un pecado antinatural y egoísta. Con tales amenazas y angustias, es normal que los españoles no tengan claro el concepto de calidad en el sexo, que va ligado a palabras demasiado contundentes y agudas: atracción, compenetración, satisfacción.

2 comentarios:

estrella dijo...

Hablando de cantidad, me remito a Wallis Simpson, ella decía que nunca se está suficientemente delgada ni se es suficientemente rica, pués eso, y yo añado, ni se tiene suficiente sexo.
Hablando de calidad, habría que establecer los parámetros de medición, para poder hacer comparaciones, que casi siempre son odiosas.
Relacionar la calidad con el tamaño, el tiempo invertido, la ayuda de objetos/sustancias, la variedad de posturas, el lenguaje empleado antes/durante, las acciones de finalización (estas son especialemente dificiles de entender y medir).
En cualquier caso, la calidad se relaciona con el grado de satisfacción del usuario, es decir, con el grado de cumplimiento de sus expectativas y la generación de otras nuevas. Lo que desconcierta a los amantes amateur es que se vaya ampliando el nivel de exigencia de sus parejas: más tiempo, más esfuerzo, más movimiento, más intensidad... y, que caray, más veces, que por ahí se empieza.
P.D. prefiero follar a fornicar, terminologicamente hablando y la castidad se me ha olvidado que significa.
bss

CALATRAVA dijo...

¡VOY A SOÑAR CON LAS DOS!