La hostia de la lesbiana

martes, 13 de marzo de 2012

El cura no le había dado la hostia a la lesbiana. En el funeral de la madre de la invertida el cura le había negado la hostia espetándole: "¡Convives con una mujer y eso es pecado para la Iglesia!". La discriminación no había tenido lugar en una remota misión de una aldea africana, sino en la ciudad de Washington, capital de la aldea global. A la pervertida le estuvo bien empleado, por haber creído que un trozo de pan ácimo, oblea más o menos redondeada, se había transformado en el cuerpo de Cristo, sin reflexionar sobre ello. La invertida debiera haber estudiado Filosofía, para comprender el concepto de "transubstanciación". La pervertida debiera haber analizado los conceptos de "substancia" y "accidente", para llevarse la hostia a la boca. La invertida debiera haber sabido que "substancia" es lo que hace que algo sea lo que es y "accidente" es una propiedad de algo que se percibe por los sentidos. La pervertida debiera haber sabido que, mediante el milagro de la consagración, el pan deja de ser pan, con sus características accidentales y nutricionales, para ser la substancia del cuerpo de Cristo. La invertida pensaba morder el cuerpo de Cristo pensando en morder el cuerpo de su chica. Menos mal que el cura supo evitarlo. Menos mal que la archidiócesis de Washington supo evitar al cura, retirándole sus funciones pastorales hasta nueva orden, por "tener un comportamiento intimidatorio con los feligreses, algo incompatible con un correcto ministerio sacerdotal"; o sea, la archidiócesis le aplica la ley de incompatibilidades, pero sólo "hasta que sean resueltos todos los asuntos que se puedan resolver de manera apropiada, con la esperanza de que pueda volver al sacerdocio"; o sea, la archidiócesis le aplica una penitencia temporal, pero dejándole la puerta de la iglesia abierta para que pueda volver a manifestar su hostilidad. Consejos a la invertida: prescinda de la hostia, regálese un vestido de la firma Delaostia (irá de lo más in) y sustituya el in de invertida por el di de divertida.

9 comentarios:

Malpicán dijo...

Rojillo, ás da foto as esperaba eu despois da misa do galo para que se desviaran do seu desvío, porque non me dirá que non é unha pena ben grande que semellantes femias esteán sen un bó semental.

estrella dijo...

Entonces todas las cosas deben tener sustancia y algún accidente coyuntural, extrapolando a las personas, todas tendrán sustancia y accidentes: sexo, estatura, elegancia, desparpajo,....lo que sea.
Pues yo debo de ser poco sensible a la sustancia porque a veces, solo a veces, me encuentro a cada caterva de sinsustancia, con un montón de accidentitos que les van, les viene y les caen, a los que no consigo encontrarles ni el más mínimo interés y que me aburren demasiado.
Eso si, en grupo se creen los salvadores de la galaxia, los depositarios de las verdades universales y la esperanza blanca de Occidente. Una alegría, vaya.
bss
P.D. Sr. Rojillo, no aprendió en la catequesis que morder la hostia es pecado? Hay que tragarla entera, sin masticar.

Nicolás dijo...

En España hubiera sido un mérito para ser nombrado obispo.

Siro dijo...

El lesbianismo es divertido sin hacer reír.

Felipe dijo...

Mi jefe pensaba que la encargada era tortillera porque comía mucha tortilla con cebolla.

Berta dijo...

Felipe, Lesbiano, ya sabes que nosotras no somos lesbis pero estaríamos dispuestas a hacer cositas lésbicas para ti, cositas entre nosotras para que tú te sintieras como en casa.

Tres besitos lésbicos con lengua profunda.

Tus Tres BBB
(Bea, Belén & Berta)

FUNCIO dijo...

POR EIQUÍ LESBIANISMO POUCO, PERO HOSTIAS... A COTÍO CAEN HONDONADAS DE HOSTIAS, COMO DECÍA MANQUILLA EN AIRBAG, AÍNDA QUE AS DAN SEN QUE SE NOTE.

Nario dijo...

Funcio, a mi madre tengo que seguir diciéndole que comulgo a cotío y, si voy con ella a misa, comulgo sin confesarme.

Nario dijo...

Funcio, ¿se te quedó enganchado el activado de mayúsculas o es que ahora escribes así? Nuestro jefe de servicio no deja usar tantas mayúsculas. Si escribiera yo en mi ordenador LESBIANISMO seguro que salta un aviso pitando en el suyo.