Huelgas, generaciones y piernas cruzadas

jueves, 29 de marzo de 2012

"Con el fin de obligar a las clases dominantes a aquellos cambios fundamentales del sistema que garanticen al pueblo el mínimo de condiciones decorosas de vida y de desarrollo de sus actividades emancipadoras, se impone que el proletariado español emplee la huelga general...", fragmento del manifiesto firmado por la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato socialista, y la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sindicato anarquista, en el preámbulo de la huelga general de 1917, año revolucionario por excelencia, que sería trasladable al 2012, año antirrevolucionario por excelencia. Entonces, el movimiento obrero, que no dudaba en emplear estrategias violentas (sabotajes, atentados), llegó a unirse frente a una patronal, que no dudaba en emplear estrategias violentas (sicarios, extorsiones). Era otra generación, la generación de Julián Besteiro, Largo Caballero, Pablo Iglesias. Todo fue muy revolucionario, muy precipitado; las Casas del Pueblo socialistas fueron cerradas; sólo las comarcas mineras andaluzas, asturianas y leonesas y las áreas industriales y urbanas (Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia, A Coruña) secundaron la huelga general. Entonces, la huelga general no era concebida como un simple paro de actividad, sino como un instrumento para la revolución social, que reforzaba la conciencia de clase y la solidaridad entre los trabajadores. No hay que olvidar que el reconocimiento del derecho a la huelga, como parte de la libertad sindical, fue logrado en aquellas primeras décadas del siglo pasado gracias a las condiciones que creaban la socialdemocracia y el socialismo. Ahora, la convocatoria de la huelga general se hace extensiva a jubilados, parados, estudiantes o amas de casa, porque están en juego muchos derechos sociales. Es otra generación, la propia huelga es un derecho de segunda generación. Hoy ya nadie discute los derechos de primera generación, los derechos fundamentales, los que tienen que ver con la libertad de expresión, la participación política, el juicio justo, la libertad religiosa o la protección del individuo frente a los excesos del Estado. Hoy ya nadie debiera discutir los derechos de segunda generación, recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Constitución, los que tienen que ver con el trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias, la participación sindical, la seguridad social, la asistencia médica o la educación pública. Nadie debiera discutirlos, pero lo hacen, y los que lo hacen intentan convencer a esta generación de que la huelga general es un capricho de unos sindicalistas, vagos y maleantes. Claro que es otra generación, a la cual convienen los ejemplos del pasado. Aristófanes, en una comedia clásica, nos mostraba a Lisístrata, aquella mujer de soldado ateniense que, aburrida de tanta guerra entre ciudades griegas, convocó a las mujeres de todos los bandos a una huelga de piernas cruzadas, una huelga general de sexo doméstico. Roto el escepticismo ante la novedad, superado el desconcierto inicial, ellas cruzaron las piernas, ellos dejaron de guerrear y la huelga general fue un éxito. ¡VIVA LA HUELGA GENERAL!

8 comentarios:

estrella dijo...

"NO TENDRÉ NINGUNA RELACIÓN CON MI ESPOSO O MI AMANTE.
AUNQUE VENGA A MÍ EN CONDICIONES LAMENTABLES.
PERMANECERÉ INTOCABLE EN MI CASA.
CON MI MÁS SUTIL SEDA AZAFRANADA..
Y HARÉ QUE ME DESEE.
NO ME ENTREGARÉ.
Y SI ÉL ME OBLIGA.
SERÉ TAN FRÍA COMO EL HIELO Y NO ME MOVERÉ
NO LEVANTARÉ MIS ZAPATILLAS HACIA EL TECHO.
NI ME AGACHARÉ SOBRE MIS CUATRO EXTREMIDADES, COMO LA LEONA DE LA ESCULTURA.
Y SI MANTENGO ESTE JURAMENTO, PERMITIDME BEBER DE ESTA COPA.
SI NO, QUE MI PROPIA COPA SE LLENE CON AGUA."
Juramento de las mujeres que guiadas por Lisístrata llevaron a cabo la huelga sexual, un texto precioso y que refleja las relaciones de la época.
Importante concluir que sin acuerdo con las mujeres de Esparta, la huelga no hubiera tenido éxito, los soldados de los dos bandos estaban sin sexo.
Importante concluir que los tiempos han cambiado, las mujeres también hacen la guerra y utilizar las relaciones sexuales para conseguir cualquier cosa es una forma de prostitución.
Prefiero utilizar las relaciones sexuales como comunicación y no como negociación, como diversión compartida y no como expresión de relaciones de poder, en fin, tenerlas sin mas y sin menos.
bss
P.D. la seda bermellona me sienta mejor que la azafranada.

Siro dijo...

A falta de razón, buenas piernas son.

Felipe dijo...

La encargada cruza los brazos y abre las piernas.

Bea dijo...

Felipe, Guerrero de Atenas, la Berta actuaría al revés que Lisístrata, se tiraría a todos los soldados que pudiese de ambos bandos una y otra vez hasta agotarlos y que dejasen tranquilas a sus mujeres, es que ella es muy pacifista-salida.

Tus Tres BBB
(Belén, Bea + Berta)

FUNCIO dijo...

AH, PERO A FOLGA ERA ONTE?
¡MALDITO RELOXIO DIXITAL!
PENSABA EU QUE ERA HOXE.

AGORA TEÑO QUE MOTIVAR COA FEBRE A MIÑA AUSENZA.

Nario dijo...

Funcio, ¿cómo no estás hoy en tu puesto?, ¿ayer estabas?

Siro dijo...

Si el trabajo dependiera de Dios...

zoa ruiz - paginas web dijo...

bueno esa posicion del proletariado español desde hace mucho tiempo que se viene gestando y hasta ahora es que recien se hace hulga cuando ya es un gran problema.