El ladrón, la maldición, la religión y el perdón

viernes, 23 de marzo de 2012

El ladrón, la maldición, la religión y el perdón, juntos van y buenos son. Advierte el refranero popular: "sin puta y sin ladrón no hay generación". Pero, cuando el ladrón es tentado por la religión, creyendo que "quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón", se equivoca, lo primero que cae sobre él es la maldición y, en caso de arrepentimiento, ya se verá si obtiene o no el perdón. Un ladrón de aldea, joven y reincidente, es decir, con antecedentes, roba una talla de San Pedro en la iglesia parroquial de Santa María de Soutochao (Vilardevós, Ourense), interpretando que, si la advocación es la de la Virgen, el Apóstol no pinta nada en el templo. Primera equivocación: todos los santos son igual de importantes. Segunda equivocación: la talla carece de valor artístico. Esa es la peor equivocación de un ladrón, que demuestra falta de cualificación profesional al robar una simple copia de una talla original que ya había sido robada. Tercera equivocación: el mercado no demanda imaginería religiosa. El ladrón no había hecho el pertinente estudio de marketing antes de ejecutar su proyecto y había levantado sospechas al intentar vender el producto en un bar de la cabecera comarcal. Cometidas esas equivocaciones, el ladrón comienza a sufrir los efectos de la maldición de San Pedro. San Pedro, el dueño de las llaves del Reino de los Cielos, siempre se creyó con poderes para hacer lo que le viniese en gana desde que Jesucristo le dijo aquello de que "lo que atares en la Tierra quedará atado en el Cielo". San Pedro no tiene problemas a la hora de cargar al ladrón con su maldición. En cuestión de semanas, le deja su novia, pierde su trabajo, tiene un accidente con su coche, tiene otro accidente en el que se corta dos tendones y comienzan a patinarle sus dos neuronas. El ladrón se arrepiente, se acongoja, se acojona. El ladrón abandona la talla de San Pedro en un monte. Cuarta equivocación: deshonrar a los santos no está bien y abandonar residuos sólidos en el monte está tipificado como delito ecológico por su impacto ambiental. El ladrón abandona la talla, pero no la deja escondida, sino bien colocada, a la vista, para que otro creyente tenga oportunidad de encontrarla, el hallazgo sea considerado un milagro y allí sea levantado un santuario o un hotel monumento. Quinta equivocación: no calcula el riesgo de traspasar la maldición a otro buen samaritano. El ladrón decide confesar su fechoría ante la Guardia Civil. Sexta equivocación: la confesión sólo tiene efectos ante un sacerdote, la Guardia Civil tiene obligación de tomarle declaración, denunciarle y detenerle. Le pueden caer hasta tres años de cárcel, durante los cuales podrá reflexionar sobre sus equivocaciones, sobre la diferencia entre delito y pecado o entre justicia y perdón. San Pedro cometió falso testimonio cuando negó por tres veces que conocía a Jesucristo y el gallo tuvo que recordárselo, pero no hubo denuncia.

3 comentarios:

Rubia Roberts dijo...

Caramba con S.Pedro, no sabía yo que tenía tan mala leche! A mi me mandará al infierno de cabeza..

estrella dijo...

Todo, todo, conceptos de dominación histórica judeo-cristiana.
El ladrón existe cuando la envidia te hacer coger algo que no es tuyo, si todo fuera de todos,y cada uno ofreciera lo que tiene sin pudor, sin dueños, nadie robaría nada.
La maldición es justificar irracionalmente las cosas que te pasan que no puedes controlar. Dejar que fluyan las cosas sin que te afecten demasiado (véase la existencia del limboindolente de post anteriores).
La religión (todas las religiones) son un montaje de unos cuantos para dominar al resto de la comunidad, basándose en el miedo a ser excluidos de la misma. Solución: ser cada individuo el que decide cuando participa y descubrir el encanto de la exclusión voluntaria.
El perdón es una actitud soberbia de quien se cree con derecho a interferir en la vida de los demás, no quiero que nadie me perdone nada y no voy a perdonar nada porque me da reparo.
bss a tod@s

Asun dijo...

Señor Armas, esta foto tiene truco o es que piensa que no lo vemos. Parece una foto casta y religiosa pero la señora está desnuda debajo de la mantilla y el velo, lo que es un sacrilegio en una iglesia, además de una falta de respecto a los que creemos en la fe.