El año de la carraca

sábado, 3 de marzo de 2012


Este es el año de la carraca, el año en el que estamos peor que Carracuca. Carracuca es un personaje popular ficticio, angustiado, desazonado, preocupado. Carracuca es un patán, un gañán (como el de la zarzuela La Rosa del azafrán), un garrulo, al cual las agonías agobian hasta anular su capacidad de reacción. La carraca es un pájaro, también de la especie garrulus, que también lo está pasando mal, porque su hábitat está desapareciendo con la expansión de los regadíos y los nuevos sistemas de explotación agrícola. La carraca es un pájaro precioso, aunque no por ello ha sido distinguido como Ave del Año por la Sociedad Española de Ornitología y BirdLife, sino porque, a diferencia del gañán Carracuca, que cada vez abunda más, la carraca cada vez abunda menos, de hecho se halla en peligro de extinción. España, otrora reserva moral de Occidente, es ahora reserva natural de la carraca, que antes proliferaba por media Europa y ahora apenas sobrevive en el interior de este país, donde quedan menos de cinco mil parejas, herederas de las más de diez mil que había hace unos años. Carracuca jugaba antaño con carracas de madera, que ensordecían con su traqueteo las plazas y las calles de los pueblos meseteños. La carraca ensordecía con un traqueteo similar las dehesas y campiñas de las tierras esteparias durante su celo primaveral. El Carracuca y la carraca siempre fueron muy ruidosos, muy de montar broncas, muy de alharacas. La carraca está muy cabreada con los gañanes que han eliminado los pocos árboles que salpicaban los terrazgos de labor, donde por lo menos podía anidar. La carraca apenas sobrevuela las llanuras luciendo su pecho de brillante azul turquesa, que contrasta con sus alas negras. La carraca ya casi no entona aquella sucesión rápida de notas cortas, cual carraca infantil, y su canto se parece cada vez más al de un cuervo. El garrulo Carracuca sigue creyendo que la solución a sus males pasa por echar más y más plaguicidas a los campos. El año de la carraca es un mal año para la carraca.

3 comentarios:

CALATRAVA dijo...

UNA PREGUNTA:

¿CALANDRACA TIENE ALGO EN COMÚN CON CARRACUCA?

DESDE LUEGO LOS CALATRAVA NO.

estrella dijo...

Como soy mucho más de centro comercial que de campo, no entiendo de dehesas ni de capiñas. la carraca es para mi un artefacto navideño y musical que hace ruido, antes de madera y ultimamente de plástico. Haciendo memoria La Carraca es una establecimiento militar de San Fernando, Cádiz, al que los gitanos de la zona tenían bastante respeto. (lease la biografía de Camarón de la Isla).
Gañanadas, pailanadas y carracucadas no siempre son sínónimos de campestre, que el señor (si existiere) nos libre de las/os presuntos modernos urbanitas cuyo horizonte no pasa del Obelisco o el Puente del Pasaje.
bess

Siro dijo...

Más vale carraca en mano que ciento volando.