Desviados y pervertidos

jueves, 8 de marzo de 2012

Las mujeres y los maricones son unos desviados, es decir, no van por el buen camino. Se entiende, pues, que sólo hay un buen camino, el que marcan los hombres buenos. Por ejemplo, los imanes de algunas mezquitas españolas arengan a sus miles de fieles varones a que "corrijan las conductas desviadas de sus mujeres", golpeándolas con bastones, sin dejarles huellas, sin hacerlas sangrar, sin partirles los huesos y, si la zurra no fuese suficiente, amenazándolas con encerrarlas en casa o no manteniendo relaciones sexuales con ellas. Se trata de aplicar el Corán en aquello de "Amonestad a las mujeres que temáis que se rebelan, dejadlas solas en el lecho, pegadles". Andan los policías transcribiendo algunas de esas arengas incendiarias y andan los fiscales investigando si en ellas hay delitos de incitación a la discriminación de género o a la violencia doméstica. Abdeslam Laarusi, imán de la mezquita de Terrassa (Barcelona), en la oración de los viernes se muestra como un experto en el control de las desviadas, que para algo es vocal del Consejo Islámico Cultural de Cataluña, que para algo recibe dinero público destinado a organizar cursos de árabe, que para algo es un adalid de la pluralidad cultural. En el fundamentalismo no hay cultura, hay incultura. Los imanes son fundamentalistas con las mujeres. Los obispos son fundamentalistas con los homosexuales. Para ambos, unas y unos son desviados, pervertidos. Si se entienden como perversiones al margen de la convencional cópula procreadora, las desviaciones son infinitas y el número de pervertidos es incontable. Para información de imanes y obispos, hace décadas que la palabra "perversión" fue suprimida de la terminología psiquiátrica, sustituida por la palabra "parafilia". El catálogo de las parafilias es amplio. Al señor imán conviene que le informe alguien de su propia cultura, pero a cualquier señor obispo conviene informarle cuanto antes, por si alguno se anima a elaborar un informe sobre parafilias que deban ser consideradas desviaciones condenables por la Conferencia Episcopal. Aquí va un adelanto, por orden alfabético, para su conocimiento, a los efectos oportunos. Señor obispo, un abasiofíliaco es un individuo que sólo se siente atraído sexualmente por personas discapacitadas. Señor obispo, un acrofíliaco sólo disfruta del sexo con personas altas. Señor obispo, un acrotomofíliaco prefiere tener sexo con personas que han sufrido amputaciones de miembros. Señor obispo, un agrexofíliaco es un exhibicionista que se excita cuando los jadeos y gritos de sus relaciones sexuales son escuchados por otras personas. Señor obispo, un agorafíliaco es un exhibicionista que sólo llega al orgasmo cuando practica sexo en lugares públicos. Señor obispo, un ailurofíliaco es un amante de los gatos, con los que mantiene relaciones sexuales. Señor obispo, un algolagniafíliaco es un sádico que busca exclusivamente provocar dolor, no placer. Señor obispo, un algomaniafíliaco es un masoquista que busca exclusivamente dolor, no placer. Señor obispo, un aloerastiafíliaco es un voyeur que sólo se excita con su pareja si hay un tercero que se desnuda ante ellos. Señor obispo, un alopeliafíliaco es un voyeur que sólo se excita observando a los demás mientras practican sexo. Señor obispo, un alorgasmiafíliaco disfruta sólo cuando fantasea con otro, otra u otros mientras fornica con su pareja. Señor obispo, un altocalcifíliaco es un fetichista que siente atracción por las mujeres o travestis con zapatos de tacón de aguja. Señor obispo, un amokoscisiafíliaco es un sádico que necesita castigar a su pareja para excitarse. Señor obispo, un amomaxiafíliaco es un exhibicionista que sólo se excita practicando sexo en un vehículo estacionado en un parking público o privado, según ideología. Señor obispo, un androginofíliaco sólo siente atracción sexual por personas andróginas. Señor obispo, un androidismofíliaco es un fetichista que practica sexo con muñecas cuanto más realistas mejor. Señor obispo, un andromimetofíliaco siente atracción por las mujeres vestidas como hombres. Señor obispo, un anisonogamiafíliaco busca parejas mucho mayores o mucho más jóvenes que él. Señor obispo, un astenolagniafíliaco es un sádico que sólo goza con la humillación del otro u otros. Señor obispo, un asfixiofíliaco es un sádico que disfruta estrangulando a su pareja mientras hace el amor sin llegar a matarla. Señor obispo, un audiolagniafíliaco sólo se estimula con lo que escucha. Señor obispo, un autagonistofíliaco es un exhibicionista que sólo disfruta sexualmente si es observado por otros mientras fornica. Señor obispo, un autoginefíliaco es un transexual que se excita con su propia imagen feminizada. Señor obispo, un autopederastiafíliaco sólo encuentra placer penetrando su propio ano con su propio pene. Señor obispo, un basoexiafíliaco sólo consigue excitación mediante besos. Señor obispo, un belonefíliaco es un sádico que sólo llega al clímax cuando es pinchado por múltiples agujas. Señor obispo, un bestiafíliaco es un individuo que sólo practica sexo con bestias o animales. Señor obispo, un blastolagniafíliaco siente preferencia por mujeres muy jóvenes. Señor obispo, un bukkakefíliaco sólo disfruta cuando recibe eyaculaciones faciales. Señor obispo, un candalagniafíliaco es un voyeur que sólo se excita cuando observa a su pareja fornicando con otro. Señor obispo, un capnolagniafíliaco es un fetichista que siente devoción sexual por los fumadores. Señor obispo, un catafíliaco es un sádico que sólo goza cuando se somete a una mujer. Señor obispo, un clastomaniafíliaco sólo se excita cuando rompe las prendas que lleva puestas su pareja. Señor obispo, un clismafíliaco sólo siente placer cuando introduce enemas o líquidos por el ano de su pareja. Señor obispo, un coprofíliaco sólo siente placer cuando manipula heces en sus actos sexuales. Señor obispo, un cratolagniafíliaco sólo se excita con una pareja más fuerte que él. Señor obispo, un crurofíliaco siente una atracción desmedida por unas piernas bien hechas. Señor obispo, un dacrifíliaco sólo se excita si en la relación sexual hay llantos y lágrimas. Señor obispo, un doggingfíliaco es un exhibicionista que goza cuando es observado mientras fornica en su coche. Señor obispo, un efebofíliaco es un individuo que sólo siente atracción por los adolescentes. Señor obispo, un electrofíliaco es un sádico que disfruta de las prácticas sexuales con descargas eléctricas. Señor obispo, un fetichefíliaco es un fetichista que siente pasión por los objetos o juguetes eróticos. Señor obispo, un formicofíliaco siente placer al notar como circulan hormigas u otros insectos por sus genitales. Señor obispo, un fratilagniafíliaco sólo se excita con relaciones incestuosas. Señor obispo, un frotismofíliaco sólo se estimula al frotar sus genitales contra desconocidos en lugares o medios de transporte públicos. Señor obispo, un furtingfíliaco se excita al introducir su pene por el agujero generado al cortar el pubis de una mujer en un póster. Señor obispo, un gerontofíliaco siente atracción sexual por los viejos. Señor obispo, un gimnofíliaco es un nudomaníaco que se excita en las playas nudistas. Señor obispo, un ginemimetofíliaco es lo contrario de un andromimetofíliaco. Señor obispo, un graofíliaco es un individuo que siente atracción sexual por las mujeres maduras. Señor obispo, un hifefíliaco es un fetichista que se excita poseyendo algún objeto de una persona ajena que le atrae. Señor obispo, un hipnofíliaco es un voyeur que se estimula contemplando a personas mientras duermen. Señor obispo, un hipoxifíliaco es un individuo que se excita provocando un estrangulamiento parcial de su pareja colocándole una almohada sobre la cabeza mientras fornican. Señor obispo, un hirsutofíliaco siente una atracción irresistible por las partes velludas del cuerpo de otro. Señor obispo, un ipsofíliaco es un ególatra que se siente atraído sexualmente por sí mismo. Señor obispo, un lactofíliaco se excita con los senos de las mujeres en período de lactancia. Señor obispo, un ligofíliaco sólo se estimula practicando sexo en lugares sórdidos, oscuros, lúgubres. Señor obispo, un macrofíliaco sólo siente placer con mujeres grandes. Señor obispo, un microfíliaco sólo siente placer con mujeres pequeñas. Señor obispo, un masoquismofíliaco disfruta cuando es castigado físicamente y humillado moralmente pero, a diferencia del algomaniafíliaco, busca placer en ello. Señor obispo, un menstruofíliaco sólo se excita fornicando con mujeres menstruantes. Señor obispo, un misofíliaco es un fetichista que siente atracción por la ropa sucia y mugrienta. Señor obispo, un nafefíliaco tiene obsesión por tocar y ser tocado. Señor obispo, un necrofíliaco es un fetichista que se siente atraído por los cadáveres, deseando tener sexo con difuntos. Señor obispo, un oculofíliaco siente atracción sexual por los ojos de los demás. Señor obispo, un pedofíliaco o pedófilo es un individuo, clérigo o seglar, que sólo disfruta cuando abusa sexualmente de menores de edad. Señor obispo, un pictiofíliaco sólo se excita ante fotografías, láminas o cuadros eróticos. Señor obispo, un pigofíliaco siente una atracción fatal por ciertas nalgas o culos. Señor obispo, un podofíliaco es un fetichista que se vuelve loco por los pies de las mujeres, los lame, chupa, huele o mira. Señor obispo, un pubefíliaco se excita al contemplar el vello del pubis, del monte de Venus. Señor obispo, un retifismofíliaco es un fetichista de todo tipo de zapatos, que a veces se especializa y se vuelve altocalcifíliaco. Señor obispo, un sadismofíliaco o sádico disfruta cuando castiga físicamente y humilla moralmente pero, a diferencia del algolagniafíliaco, busca placer en ello. Señor obispo, un somnofíliaco es un individuo que sólo goza sexualmente si hace el amor con personas desconocidas mientras duermen, a diferencia del hipnofíliaco, que se conforma con observarlas. Señor obispo, un tricofíliaco se excita con la melena de las mujeres, masturbándose mientras ellas se acicalan el pelo o alcanzando el clímax si pueden masturbarse directamente con alguno de sus mechones. Señor obispo, un urofíliaco sólo se excita con la lluvia dorada, si orinan sobre él. Señor obispo, un fistingfíliaco disfruta introduciendo parcial o totalmente su mano en la vagina o ano de una mujer. Señor obispo, un vampirofíliaco es un masoquista que sólo se excita si ve sangre en el acto sexual. Señor obispo, un zoofíliaco o zoófilo es aquel que, atraído por los animales, practica bestialismo o sexo bestial con ellos. Señor obispo, aunque algunas de estas conductas sexuales sean realizadas por personas adultas, de modo voluntario, libre y esporádico, sin obsesión y dependencia, sin provocación de daño físico o psíquico, piense usted en la conveniencia de que entre a juzgarlas la jerarquía eclesiástica, entrando en el ámbito de la moral individual, ese ámbito en el que tanto le gusta entrar. Mientras, frente a los que siguen al Marqués de Sade en cuanto a que "en el amor, todas las cumbres son borrascosas", continúe recomendando usted, señor obispo, el principal mandamiento de la Ley de Dios, el de "amarás al prójimo como a ti mismo", aunque advertía Sartre: "trata de amar al prójimo, ya me dirás el resultado".

13 comentarios:

Rubia Roberts dijo...

Si el prójimo son toda esta panda de taraos, yo paso.

estrella dijo...

El buen camino y a algún hombre bueno me los he encontrado alguna vez, pero enseguida me he desviado, por aburimiento, sobre todo.
Ir saltando, desviada y pervertidamente, acompañada de maricones, entre caminos poco rectos, es mucho más enriquecedor.
Me reitero en aquello de la religión, opio del pueblo (topicazo marxista), porque una u otra, católica o musulmana, son susceptibles de perversión, desviación e intolerancia.
Me sorprende, en el colmo de la estupidez masculina, que estos tipejos aconsejen con castigar a las mujeres zurrándolas o dejándolas solas en la cama, indistintamente, como si ellas estuvieran locas porque encima se las follen.
Me inquieta, ante tanta posibilidad, la idea de poder elegir más de una opción, porque algunas no me interesan demasiado, pero ser agraxofílico, alorgasmiafílico o amomaxiafílico a la vez igual es posible.
Amar al prójimo no es dificil, lo complicado es elegir bien al prójimo adecuado para acto amatorio.
bss

Rebe dijo...

Pues yo debo ser sedofíliaca como la de la foto, me encantan las relaciones con medias de seda.

CALATRAVA dijo...

YO SOY ESPOSASFÍLIACO.

LOS MAL PENSADOS PENSARÁN QUE ME GUSTA QUE ME ESPOSEN A LA HORA DE FOLLAR...

¡PUES NO!

ES QUE ME GUSTA FOLLAR CON LAS ESPOSAS DE MIS AMIGOS.

Siro dijo...

De pecar, que sea algo perverso.

Felipe dijo...

Mi jefe y la encargada son despachofíliacos, ella se la chupa y los demás escuchamos los jadeos, chupeteos y sorbidas que salen del despacho cada mañana.

Bea dijo...

Felipe, Armariofíliaco, no sabes el cabreo que tiene la Berta porque dice que de las filias de rojillo hay una o dos que cree que no ha practicado. Está buscando con quien hacerlo y te tiene enfilado, va a por ti, cierra bien el armario pero no descartes que de pille y te pida hacerlo dentro del mismo mientras tu chico chilla fuera desesperado, que eso la pone a cien.

Tus tres BB + B
(Belén, Bea + Berta)

Funcio dijo...

Non coñecen vostedes as perversións propriamente xunteiras, dóulles unha escolma. Hainos matofíliacos que só sinten pracer cando pasa perto deles unha conselleira con apelido vencellado á morte. Hainos fularfíliacos que só sinten pracer cando os bica un conselleiro con fular. Hainos rodafílicos que só sinten pracer cando un conselleiro lles provoca tanto medo como gozo. Hainos silledafílicos que só sinten pracer con cargos ou funcionarios procedentes desa vila. Hainos xuntafílicos que só sinten pracer nas dependencias autonómicas.

Nario dijo...

Funcio, ¿cómo se llaman los que sienten placer no sintiendo placer?

Susiño dijo...

Si practico solo el misionero cuando me dejan y lo disfruto como un enano, ¿soy misioafíliaco o esporádicofilíaco?

janna de SirReus dijo...

Casi todo lo bueno es pecado..
según muchos, algunos y otros

Lo mejor seria vivir y dejar vivir..

Un cordial saludo Señor Pedro

Felipe dijo...

Mi jefe estuvo este fin de semana en el puticlub pagando por probar alguna de estas filias. Hoy no quiere que la encargada simplemente se la chupe.

Belén dijo...

Felipe, Felipe el Sordo, si no escuchas nunca podrás ser audiolagniafíliaco. Dice la Berta que con sus gritos pre y post orgásmicos vuelve locos a sus vecinos audiolagniafíliacos.

Tus Tres BB + B
(Bea, Belén + Berta)