De cerdos y putas

lunes, 20 de febrero de 2012

La cabeza de cerdo es uno de los platos típicos del carnaval gallego. Todavía se asustan algunos turistas cuando, en los escaparates o mesas de casas de comida casera o restaurantes de lujo, la "cachola" les mira sin ojos, con largo hocico y amplias orejas, a modo de triste icono ancestral, propio de pueblos bárbaros. Relacionar el cerdo de la aldea galaica de Merlín con el jabalí de la aldea gala de Obélix es relacionar la magia con la ficción. Relacionar la cabeza de cerdo con Cabeza de cerdo es relacionar el mito salvaje con la realidad salvaje. Cabeza de cerdo es el acertado apodo de un animal rumano, de nombre oficial Ioan Clamparu, condenado a treinta años de cárcel por obligar a jóvenes paisanas a prostituirse en la Casa de Campo y en la Colonia Marconi de Madrid y por obligar a una menor de edad a abortar para continuar sacándole réditos a su cuerpo. No se sabe el número de mujeres que fueron engañadas por Cabeza de cerdo, trasladadas de Rumanía a España con la promesa de trabajar como camareras o empleadas de hogar, convertidas en putas, desvalijadas para saldar supuestas deudas, amedrentadas mediante palizas, secuestradas en pisos patera, extorsionadas, violadas… Que sigan otros con eufemismos como "es el oficio más antiguo del mundo". Contra la prostitución, abolición. Hay que darle la razón a Pío Baroja en aquello de que "el hombre está a veces un milímetro por encima del mono y a veces un centímetro por debajo del cerdo".

2 comentarios:

Siro dijo...

Con dinero en el bolsillo, buen jamón y cochinillo.

estrella dijo...

El cerdo, cochino, marrano, así considerado en conjunto es desagradable, repugnante y hasta peligroso, muerde y traga todo lo que se le ponga por delante. A trocitos, destripado, cuarteado, laminado, fileteado y diseccionado, vale lo que sus partes, consideradas por separado.
Antes había que comprar el bicho entero, vivo y de pequeñito, criarlo y aguantarle crecido un poco antes de poder pasarlo al matarife, ahora, ventajas de la globalización, del Mercadona y de la moda single, podemos coger justo el trocito que nos apetece en cada momento, más o menos cantidad y más o menos preparado. Incluso podemos prescindir del cerdo e inclinarnos por otros bichos comestibles: venado, conejo, perdiz o potro argentino.
bss