Desnudo surrealista

sábado, 7 de enero de 2012


El desnudo puede ser surrealista, la crisis también; la historia lo es. Un cuadro del pintor surrealista belga Magritte, en el cual retrata desnuda a su mujer como L'Olympia, por el que podrían pagarse hasta cuatro millones de euros, no consiguió comprador en el mercado negro, tras haber sido robado a punta de pistola hace un par de años, por lo que fue devuelto por los ladrones de guante blanco para que retorne al museo de donde lo habían descolgado. Confiesa Janpiet Callens, marchante de arte al que entregaron el cuadro, que "unas personas que deseaban entregar la obra de arte se pusieron en contacto conmigo; la tela no podía venderse y prefirieron devolverla antes que dejarla deteriorar". Obra surrealista, robo surrealista, reintegro surrealista. Los expertos materialistas dirán que el desnudo surrealista no se ha vendido debido a la crisis económica. Los expertos moralistas dirán que el desnudo surrealista no se ha vendido debido a la decencia dominante en una sociedad europea cada vez más conservadora. La diferencia entre el surrealismo y el realismo resulta en ocasiones muy sutil. El maestro del surrealismo cinematográfico, Luis Buñuel, decía que "la historia es también una secuencia de moral y estética surrealista; el instinto sexual y el sentido de la muerte forman su sustancia."

1 comentarios:

estrella dijo...

Lo realmente surrealista (anacronismo intrínseco) es que unos delincuentes, ladrones en este caso, que roban para forrarse, en un arrebato artístico y, reconsiderado el objetivo uno, devuelvan altruistamente la obra para evitar su deterioro, son ladrones, no restauradores de arte, pero sensibles.
bss
P.D. no debo saber nada de arte, este desnudo me parece de todo menos surrealista, es adorablemente real.