Coito de oficina

domingo, 8 de enero de 2012

En San Petersburgo (Rusia) saben lo que hacen. Hay allí un Instituto de Coitología, con cuatro departamentos (Coitología Práctica, Coitología Etnográfica, Coitología Lingüística y Arte Erótico) dedicados a la investigación sobre los aspectos culturales del coito y del sexo en general. Allí investigaba Neonilla Samoukhina las relaciones íntimas de los rusos en las oficinas, como corresponde a un país con una economía en la cual el sector terciario adquiría cada vez más rango, cuando descubrió, mediante el método de la encuesta íntima, que los coitos rusos eran bastante aburridos y que tenían lugar siempre en los mismos sitios (baños, despachos); no había morbo, ni riesgo (nada en ascensores o archivos). Consciente de que las oficinas se habían convertido en el segundo hogar de los rusos, donde la mayoría pasaba más tiempo que en su casa, Neonilla escribió su libro Kama Sutra para oficinistas, con el que pretendía "proporcionar alegría y satisfacción al estresado estilo de vida de los hombres de negocios." No era su primer libro, antes había publicado Coito eslavo. Neonilla era una experta, pues, en los coitos rusos, pero su método de encuesta íntima era cuestionable. Ella misma reconocía que "el sexo se había convertido en un tabú desde la era soviética y los rusos todavía lo consideran un tema del que no se puede hablar." ¡Ah, los rojos, siempre los rojos! En una cosa tenía razón Neonilla, en que los rojos se pasaron con el control y con los cambios caprichosos. Un ejemplo: San Petersburgo era la ciudad de los zares, hasta que los rojos se empeñaron en llamarla Leningrado, por lo que, tras la Perestroika, hubo que renombrarla. Otro ejemplo: San Petersburgo estaba llena de magníficos edificios barrocos y neoclásicos (catedrales, palacios…), muchos de los cuales fueron convertidos en almacenes por los rojos, aparte de que se les diera por levantar hitos como el Monumento a la Tercera Internacional. Con cambios tan monumentales, era normal que los oficinistas rusos no estuviesen para coitos arriesgados. Con la modernidad capitalista ya instalada en las oficinas rusas, la cosa está cambiando. Nada que ver con las oficinas occidentales, donde preocupa más el despido libre que el amor libre.

6 comentarios:

estrella dijo...

Puffff! cuanta información en una sola entrada!
Por partes; la relación entre rojerío y sexo no podemos establecerla a partir de la vida de los soviéticos, que ya sabemos todos que estaban castrados intelectual y fisicamente, y asi no hay quien disfrute de nada.
Por otra parte: igual si el objetivo del libro ese del Kama Sutra para oficinistas en vez de ser para hombres de negocios, hubiera sido para hombres y mujeres trabajadores, el éxito del mismo habría mejorado.
Por otra parte: el método de encuesta íntima es cuestionable porque los hombres tienden a exagerar, y más delante de una mujer, y las mujeres tienden a quejarse, porque satisfacer a una mujer no es nada fácil.
Por último, desde la experiencia mediterránea, el roce hace el cariño, el morbo de la dificultad, el secreto compartido y la erótica del poder, son unos alicientes inmejorables, y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
bss
P.D. propuesta para establecer becas de investigación en el Instituto de Coitología de San Petesburgo, si es posible, en el Departamento de Coitología Práctica, pero si no puede ser, a ver en el de Etnográfica, eligiendo los grupos raciales de estudio, claro.

Asun dijo...

Bueno, Señor Armas, por lo menos esta foto no es de desnudos, aunque parecen que hacen manitas por debajo, algo que tampoco está muy bien que digamos.

Felipe dijo...

En esta oficina la rusa se iba a hartar de hacer entrevistas íntimas a la encargada y al jefe, que follan todos los días laborables en el despacho pero la mejor informadora es la señora de la limpieza, que es la que recoge los restos y la que los ha pillado alguna vez enfaenados en sus chupandangas.

Belén dijo...

Felipe, Clave de Sol, tres notas claves:

1. Dos de nosotras tenemos un cuerpo muy parecido a la chica de la foto. La tercera es más redonda.

2. Dos de nosotras nunca practicamos sexo en la oficina. La tercera practica sexo en oficinas, fábricas, almacenes, naves industriales, aparcamientos, centros comerciales, tiendas de la esquina, sucursales bancarias, etc.

3. Dos de nosotras te complaceríamos. La tercera te agotaría.

Tus Tres BB + B
(Bea, Belén + Berta)

Funcio dijo...

Na Administración Autonómica non hai oficinas, senón servizos públicos. Xa que logo non hai coitos de oficinas...

Non vou negar que hai algo de sexo nos servicios.

Nario dijo...

Funcio, si ese instituto diera cursiños homologados, ¿no estaría mal, verdad?