Follow the leader

viernes, 30 de diciembre de 2011


Follow the leader, dimes y diretes. Rubalcaba, 2012, el político, se presenta para ser el líder de un Partido Socialista Obrero Español en horas bajas. Roger Sue, 2002, el sociólogo, explicaba hace diez años como el sistema político iba ya retrasado respecto a la sociedad civil en materia de liderazgo. Rubalcaba dice que "no hay que reinventar o refundar la socialdemocracia, sino que lo que hay que reinventar o refundar es el capitalismo"; dice que "no hay que hacer tabla rasa de lo hecho"; dice que "no hay que oponerse a unas primarias abiertas para elegir al líder político, pero lo que hay que cambiar es la cultura política, pues no se trata de que millones de españoles participen en la elección del candidato, que también, sino de que estén conectados permanentemente con el partido"; dice que "no hay que confundir el partido con la sociedad, ya que el PSOE es un partido que tiene que ser un partido, no un movimiento social". Vale, pero, atentos todos a lo que decía Sue hace ya diez años: "Tal y como se nos quiere hacer creer, ¿es cierto que vivimos en un periodo de regresión democrática? Bastantes indicadores apuntan en ese sentido: abstención record, desprestigio de la clase política, falta de civismo, débil cohesión social, incremento de la violencia, ascenso de los extremismos... Sin embargo, hay que desconfiar de las falsas evidencias y de los juicios apresurados. Pues podría ser que la crisis de lo político y el sentimiento de desazón en el seno de la democracia no fuesen tanto efectos de una regresión como efectos de una progresión de la exigencia democrática en la sociedad civil, a la que las actuales instituciones políticas no saben ni pueden dar ya respuesta. En lo esencial, esta carencia de perspectivas de la democracia representativa se explica por dos grandes evoluciones sociológicas. Por un lado, la política pierde su poder a causa de la mundialización, del economicismo triunfante y de la deserción de los grandes relatos e ideologías que daban todo su poder al discurso político. Por otra parte, la sociedad civil ha ganado en madurez política y en autonomía. Los valores de la democracia se han difundido progresivamente en ella, elevando considerablemente el nivel de exigencia ante lo político. Así, la denuncia de los escándalos políticos, de los privilegios, de los atropellos y del nepotismo en el entorno político no se debe a que ahora haya una clase política especialmente corrompida. Las costumbres en este entorno no se han hecho súbitamente nefastas, pero el nivel de conciencia alcanzado por la opinión pública repudia a partir de ahora aquello que se ha practicado durante largo tiempo con total impunidad, sin que nadie se conmoviese por ello, ni el ciudadano ni tampoco el magistrado o el periodista. Esta creciente distancia entre sociedad civil y representación política, que toma la forma de un divorcio entre ambas, nos invita a volver a plantearnos la cuestión democrática. Ha pasado el tiempo en el que para calificar como democrático a un régimen bastaba con la regular elección de representantes por sufragio universal. Nuestra percepción de la democracia es marcadamente más avanzada, exigente y compleja. Hay que recordar que el régimen democrático, a diferencia de otros regímenes, no es el Estado, en el que se satisfacen normas institucionales y procedimientos jurídicos, por justos que sean, sino que es un proceso continuo e histórico de democratización, del que cada época se deba dar una versión más avanzada y más conforme a su imaginario inicial: el autogobierno de la sociedad por sí misma. En una sociedad en movimiento, una democracia que no progresa, retrocede. El cuestionamiento de la política resulta de su creciente incapacidad para cumplir las funciones que eran tradicionalmente las suyas, de forma muy particular las del poder, el discurso, la representación y la legitimidad". Siglos antes que ambos, Plutarco decía que "un ejército de ciervos dirigidos por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo".

4 comentarios:

estrella dijo...

Los partidos políticos surgen como organizaciones que luchan por conquistar el poder basándose en la defensa de intereses de clase y estatus, pero esas clases actualmente están desorganizadas, mezcladas, desnortadas, han perdido la conciencia colectiva (en términos marxistas), las cuestiones tradicionales, sociales y económicas han dado paso a otras para las que el sistema de partidos no tiene respuestas globales (medioambientales, igualdad, urbanismo….).
Reorganizar los partidos de izquierda para que respondan a la nueva estructura social sin convertirse en un catch-all party, partido atrapalotodo, que mantengan una línea y un criterio ideológico coherente con las nuevas expectativas sociales, que procure mayores cotas de progreso sustentadas en el reparto equitativo de la riqueza, pero reconsiderando las nuevas formas de riqueza en forma de bienestar social, acceso a la educación, a la comunicación y la cultura, que sea capaz de instrumentalizar en beneficio de la sociedad la estructura económica y los “mercados”, y no a la inversa, que sea capaz de desvincularse de cortapisas religiosas, o convencionalismos que solo afectan a la intimidad personal,….
Es un reto, tan difícil como apasionante.
P.D. muy sugerente la foto de los chicos haciendo el trenecito!

Siro dijo...

¿Hay algún partido entero?

Felipe dijo...

Mi jefe es mi líder, dice la encargada, y me lo follow todos los días laborables.

Ella le da mejor al francés que al inglés.

Berta dijo...

Felipe, Maximus Leader, we are following our leader everyday during last years.

¡EN EL 2012 TE ALCANZAREMOS!

Tus tres BBB
(Bea, Belén & Berta)