Dieta popular

sábado, 31 de diciembre de 2011

Los españoles comen todos los días. Habrá que recortar el consumo de alimentos, para ajustar el gasto, objetivo prioritario del régimen conservador. Lo primero, distorsionar el lenguaje. Dieta significa régimen de vida, pauta en el consumo cotidiano de alimentos. Régimen, en este caso casi sinónimo, se refiere a régimen alimenticio, es decir, a la cantidad y calidad, suma y combinación, de alimentos consumidos habitualmente. Los que marcan el régimen conservador pretenden que dieta y régimen signifiquen restricción en la ingesta de alimentos, para, reduciendo nutrientes, reducir el gasto energético y el gasto público. En una fase posterior, ya se encargarán las empresas privadas de los amigos de recuperar al maltrecho contingente de consumidores. Una dieta equilibrada es aquella que aporta nutrientes y energía suficientes para mantener las funciones del organismo del consumidor en un estado físico y psíquico saludable. El homínido español más antiguo, el hombre de Atapuerca, practicaba el canibalismo gastronómico como pauta dietética. El régimen conservador podría asumirla como parte de la tradición hispánica ancestral, pero parecen más recomendables otras dietas, aunque cada quien recomienda la que le conviene. Los nacionalistas recomiendan dietas atendiendo a criterios territoriales: dieta mediterránea, dieta atlántica, dieta asiática, etcétera. Los socialistas recomiendan dietas atendiendo al origen de los alimentos: dieta vegetariana, dieta ovolactovegetariana, dieta omnívora, etcétera. Los conservadores no son tan simples, se asesoran bien, cuentan con expertos que recomiendan dietas atendiendo a criterios nutricionales: dietas basales, dietas terapéuticas, dietas modificadas, etcétera. La dieta recomendada es una dieta de tecnócrata, pero el pueblo la asume como una dieta popular. Se convence al consumidor de que se encuentra en situación patológica grave, sin que otros hayan dado con este diagnóstico, habiendo sido los responsables de tal enfermedad ahora crónica. Se aplican dietas terapéuticas, modificadas, adaptadas a los respectivos consumidores, para que se sientan protagonistas del propio tratamiento. Dietas modificadas en energía para españoles obesos; son dietas hipocalóricas, cuyos recortes sacan el hipo. Dietas modificadas en proteínas para españoles flacos; son dietas hiperproteicas, que se permiten siempre que el incremento de proteínas se efectúe a coste cero para el erario público. Dietas modificadas en proteínas para españoles a los que la crisis ha causado dolores renales; son dietas hipoproteicas, cuyo objetivo es demostrarles que sus problemas de riñón fueron causados por anteriores gobiernos. Dietas modificadas en proteínas para españoles celíacos; son dietas sin gluten, a las que no se presta mucha atención porque el colectivo de afectados representa pocos votos. Dietas modificadas en carbohidratos para españoles epilépticos; son dietas cetogénicas en las que se genera una cetosis. Dietas modificadas en carbohidratos para españoles con obesidad mórbida; son dietas con recortes tales que se reduce drásticamente el índice glucémico. Dietas modificadas en fibra alimentaria para españoles con problemas de tránsito intestinal; son dietas ricas en fibra, con las que se busca recuperar la motilidad intestinal deteriorada por las malas digestiones debidas a los gobiernos anteriores. Dietas modificadas en fibra alimentaria para españoles operados; son dietas bajas en fibra, sin residuos, con las que se busca recuperar a los sometidos a operaciones quirúrgicas por causa de las úlceras provocadas por los gobiernos anteriores. Dietas modificadas en elementos minerales para españoles con hipertensión arterial; son dietas hiposódicas, en las que se recorta el sodio a niveles mínimos, quitándoles a los consumidores la sal de la vida, pero haciéndoles ver que lo importante es la salud cardiovascular del país. No se trata aquí de detallar tablas de alimentos o cálculos de calorías. En resumen, los populares españoles, por una cuestión icónica y de color de marca, recomiendan el consumo, masivo y exclusivo, de pescado azul. Para que se ajuste el déficit, los españoles deberán ajustarse el cinturón, a fuerza de comer sólo arenques, boquerones, sardinas, jureles, caballas, atunes, salmonetes y palometas.

7 comentarios:

Winston dijo...

You know, rojillo, that the putative benefits of the Mediterranean diet for cardiovascular health are primarily correlative in nature; while they reflect a very real disparity in the geographic incidence of heart disease, identifying the causal determinant of this disparity has proven difficult. The most popular dietary candidate, olive oil, has been undermined by a body of experimental evidence that diets enriched in monounsaturated fats such as olive oil are not atheroprotective when compared to diets enriched in either polyunsaturated or even saturated fats. A recently emerging alternative hypothesis to the Mediterranean diet is that differential exposure to solar ultraviolet radiation accounts for the disparity in cardiovascular health between residents of Mediterranean and more northerly countries. By the way, I eat a lot of pantumaca with red wine.

CALATRAVA dijo...

EN FIN DE AÑO LO PEOR QUE HAY SON LAS CURVAS.

Susiño dijo...

Estos días en la tele me canso de ver saltos de esquí desde trampolines como la curva de esa moza.

¡QUÉ SE ACABE YA ESTE AÑO, COÑO YA!

¡QUÉ VUELVA EL FÚTBOL, JODER!

Aurelio dijo...

En casa de mi abuela todos somos del PP. Menú-dieta de Fin de Año: gambón, almejas, nécoras, buey de Francia, callos, cochinillo, cordero, bizcocho relleno de mi tía, tarta al whisky de mi tío, vinos y licores.

REBE dijo...

LES DESEO UN FELIZ AÑO NUEVO A TODOS LOS QUE SE LES CAEN LOS VAQUEROS.

BAKUNIN dijo...

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS LOS ROJOS DE BUENA VOLUNTAD...

QUEDAN POCOS Y QUEDA POCO

estrella dijo...

Las dietas, convertidas en un nuevo producto de consumo capitalista, se manipulan para presentarse como milagros: sencillas, fáciles de seguir, resultados garantizados, delgadez, belleza y bienestar,.... Pero de lo que no avisan es del efecto rebote: abandone la dieta y su miserable cuerpo volverá a ser aún más gordo, excesivo y deforme que antes.
Qué tenga cuiadado el PP con el efecto rebote,no sea que por intentar ayudarnos con dietas y regímenes personalizados y milagrosos, la masa, revolucionada y engañada se le revuelva como gato panza arriba.
P.D. la única dieta que a mi me funciona es la del cucurucho.