El desodorante y la moralina

jueves, 24 de noviembre de 2011


La moral se preocupa de los actos nocivos. El desodorante elimina los olores nocivos. La moralina es la moral nociva, superficial y falsa. Los de la Gran Bretaña confunden moral, moralina y desodorante. Los de la Gran Bretaña se quedan sin desodorante por mojigatos. Los de la Gran Bretaña se quedan sin Lucy Pinder por mojigatos. Lucy, modelo espectacular, dedicada también al espectáculo televisivo, posa y actúa como reclamo publicitario para la marca Axe (Lynx allí). Los de la Gran Bretaña tienen una agencia, una autoridad de control de la publicidad, a la cual los de la moralina mandan sus denuncias cuando su moral victoriana se siente ofendida, o sea, muy a menudo. Lucy rueda unos anuncios en paños menores, mejor dicho, en lencería fina, escasa pero fina. Lucy se mueve como normalmente se mueve Lucy, contorneándose, insinuando, provocando, excitando. Los moralistas de la autoridad de control estiman las denuncias de los de la moralina, considerando que "la naturaleza sugestiva de la imagen y la fuerte insinuación no es aceptable para su exhibición pública, donde puede ser vista por niños". La firma del desodorante se defiende, alegando que la modelo no está desnuda y que la campaña precisamente va destinada al mercado de jóvenes británicos, quienes "se sienten cómodos con el relato, el tono y el contenido de las publicidades de la marca". Los moralistas de la autoridad de control encuentran otros argumentos, para el contraataque, en la defensa de la mujer (cuya imagen no debe verse degradada), en la defensa de los niños (cuya mente limpia no debe verse manchada por imágenes indecentes) y en la defensa de los hombres adultos (cuya castidad no debe verse sometida a tentaciones sugestivas). Lucy es sugestiva por explosiva, quizás excesiva, como el mercado y la moral de los de la moralina. Es bien cierto, como señala Erich Fromm, que "en una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema que gobierna el mercado de bienes y de trabajo". También es cierto que, como decía George Herbert, "la indignación moral no es más que envidia con aureola".

6 comentarios:

Funcio dijo...

Non quero introducir, ¡líbreme Dios!, un tema de polémica cós meus compañeiros/as, máis nos Servizos Centráis hainos que teñen un problema moral e hainos que teñen un problema de desodorante e hainos que teñen ambolosdous problemas no coco e no sobaco. Non vou dar nomes salvo que se lles abra expediente.

Nario dijo...

Funcio, hay usuarios que compensan el olor de alguno.

estrella dijo...

Hay un anuncio, de coches, creo, en el que un chico después de quedarse encerrado en un ascensor con un grupo de tias buenas, ya suerte de por si, se activa el sistema antiincendios y las chicas quedan empapadas y con la ropa pegada, premio para el caballero! A mi me parece peor que el del desosorante, pero, hay quien si no ve media teta, no se asusta. De todas formas, la publicidad no está para entenderla, sino para comprar los productos o, en todo caso, hablar de ellos, objetivo conseguido entonces.
Uff! qué rollo he soltado.
P.D. Hoy me gustan especialmente las fotos.

Bar Marcón dijo...

¡OÍDO COCINA, UNA DE VIEIRAS PERFUMADAS CON FLORES DE CIBOULETTE!

En Bar Marcón somos conscientes de la importancia de los olores. Todos nuestros profesionales (maitre, sumiller, camareros, cocineros, limpiadoras) utilizan el mismo desodorante, AR DE MAR, como imagen de marca. Nuestros clientes huelen impecablemente como corresponde a su clase. Pero, además, en las comidas nos esmeramos en que los aromas sean exquisitos. Por ejemplo, hoy proponemos las deliciosas y aromáticas Vieiras perfumadas con flores de ciboulette. Hacen falta seis vieiras y tres peregrinos bien duchados después de acumular el pestilente olor de la ruta jacobea; sal fina, "sal, Fina, que molestas en la cocina"; aderezo de mango o mango con atrezzo (toque erótico) o bien un vinagre de baja acidez y alto precio; el jugo de una lima o bien una lima con jugo; flores y ramitas de ciboulette importadas de la campiña francesa del Languedoc ad doc; hielo picado con estilete de Instinto básico. La preparación tiene su aquel: bañar al cocinero en una bañera repleta de sales aromáticas, esencias, geles, jaboncillos, espumas y efervescencias marinas; dejarlo a remojo un par de horas; secarlo al sol en la terraza; perfumarlo con perfumes de por lo menos 100 euros los 100 mililitros; colocar las vieiras cada una en su concha; cambiarlas de concha en concha para que se acostumbren a que la vida es movilidad y cambio; coger un bowl o algo que se le parezca en castellano; mezclar en él el aderezo gourmet de mango, el jugo de lima (Perú) y la sal; rociar a las vieiras despistadas con esa mezcla desde una altura que no les haga daño físico o moral; agregar las flores de coboulette o en su defecto clavelitos (le dan un aire más de tuna compostelana); extender el hielo picado como base para servir en una fuente, dejando que se lea lo de "recuerdo de Santiago de Compostela"; decorar con las ramitas de ciboulette, uno de los detalles más delicados y elegantes que se puede tener en las vida con los seres humanos que aprecian estos detalles, o sea, nuestros clientes; acompañar de un buen vino blanco aromático con denominación de origen Albariño del Salnés o de Burdeos.

Felipe dijo...

Mi jefe no huele, despide olor. La mezcla de sudor repugnante con Loewe es pestilente, dulzona y contaminante.

Bea dijo...

Felipe, Lactante, ya sabemos que a ti la cosa mamaria te devuelve a la infancia pero no te interesa demasiado. Nosotras sin embargo nos sentimos solidarias con Lucy porque ella es muy de nuestro estilo, aunque la que ya sabes desborda todavía más y es un pelín más vulgar.

Tus tres BB + B
(Belén, Bea + Berta)