Una de piratas

jueves, 13 de octubre de 2011




En Una de piratas, Serrat canta como estos malvados lobos de mar, temidos y perseguidos, a los que, para hincarles de rodillas, hay que cortarles las piernas, se beben la vida de un trago y se ríen con descaro, hasta que un día, temblando, en la popa de un velero, la encuentran, y traicionando la ley del filibustero, no reclaman el rescate y rehúyen el combate, porque, cuando los piratas son hombres enamorados de una piel que huele a jazmines, rompen promesas con sus hermanos de ayer y huyen al amanecer, rumbo a un puerto que aún no ha puesto precio a su cabeza, donde asesinos a sueldo, por la espalda, en una esquina, los asesinan. Las historias de piratas no tienen un final feliz, porque ni ellos ni la censura lo podrían permitir. Sin embargo, la historia de los piratas que robaron la intimidad de Scarlett Johansson sí tiene final feliz, gracias a los eficaces agentes del FBI. En la operación Hackerazzi no han arrestado a piratas con bergantín, lorito que habla francés, diez cañones por banda y medio plano de un botín enterrado en la orilla de una playa en las Antillas; han arrestado a hackers, a piratas informáticos, que asaltan al abordaje los móviles personales de las famosas, para robarles imágenes íntimas, que luego venden y revenden por la red. A la indefensa Scarlett le robaron una foto, hecha por ella misma con su móvil, en la que aparece tumbada en la cama, con torso y busto desnudos, y otra, hecha por ella misma con su móvil, en la que se ven su espalda y culo desnudos reflejados en un espejo. Nada pornográfico, todo muy íntimo. Otras famosas, como Demi Moore o Paris Hilton, cuelgan desnudos propios de las redes sociales, para deleite de sus fans y para que los piratas no pirateen. Desde el momento en que el teléfono móvil pasa a ser, además de teléfono, un portátil, o bien sus archivos están sincronizados con el ordenador personal, y se transfiere información online, cualquier famosa propietaria está expuesta al abordaje de los hackers piratas. Como señala un ejecutivo de la compañía de las Blackberry, "el eslabón más débil es siempre el propio usuario; podemos poner todo tipo de tecnologías para aumentar la seguridad que, si el usuario es descuidado y no sigue las reglas del juego, dejará todas las puertas abiertas". No hace falta ser hacker para descubrir que Scarlett Johansson tiene fotos mucho mejores y que, como en Una de piratas, basta una mujer hermosa para cortarles las alas.

12 comentarios:

Rita dijo...

¡Dichosas rubias, Rojillo!

Eladito dijo...

Eu sonlle máis de Scarlett O'Hara, aquels de Lo que el viento se llevó, aínda que no lle faría ascos a estoutra Scarlett noviña. Dubido, eso sí, que ela me fixera caso, por pequenos detalles como a miña calvorota e a miña barriga cervercera 1906.

estrella dijo...

Supongo que la intención del post es totalmente lícita, pero solo un apunte, hace falta ser rematadamente tonta para, siendo quienes son, hacerse fotos con un móvil, pudiendo hacérselas con una cámara de fotos, que les quedan para ellas igual y nadie se las roba del ciberespacio. Eso, o que en el fondo querian que se las robaran.
bss

Susiño dijo...

¿Alguien puede pasarme el móvil de Scarlett Johansson?

Siro dijo...

Un pirata en cada puerto... ¿?

¿Era algo así?

Rubia Roberts dijo...

Yo si que soy rubia...

Felipe dijo...

Dejé un móvil en el despacho del jefe haciendo fotos programadas. Espero que dé sus frutos para un pequeño chantaje.

Belén dijo...

Felipe, Canon de Belleza, ya sabes que la Johansson es la mitad de la Berta.

Tus tres BB + B
(Bea, Belén + Berta)

Funcio dijo...

No PRC (Plan de Recortes Contabeis) -e non Partido revolucionario Comunista como quixera algún nostálxico-, estase estudando cambiar os móbiles de tódolos altos cargos e altos funcionarios polas vellas cabinas telefónicas, unha por servizo, aínda que se dubida da eficacia da medida polas longas colas que se poden formar por parte de funcionarios desexosos de coleguear. Nembargantes, estase vendo de considerar o "tempo de cabina" coma "tempo fóra da xornada laboral", medido mediante tarxetas persoalizadas. Ben comprenden os galegos estas medidas de austeridade propostas polos nosos sacrificados gobernantes.

Nario dijo...

Funcio, mi madre no me deja salir sin el móvil encima por si me pasa algo o tiene que pedirme que le haga un recado.

Sonia dijo...

Ritita, mejor rubia que calva.

Nicolás dijo...

No hay fotos más interesantes que las ¿robadas?