Más analfabetas

viernes, 9 de septiembre de 2011

En España hay muchas más analfabetas que analfabetos. Concretamente, siete de cada diez españoles que no saben leer son analfabetas y sólo tres son analfabetos. Que el analfabetismo patrio esté feminizado es preocupante, que haya casi un millón de incapacitados para la lectura lo es más y que haya un número mayor, incontable, de iletrados lo es más aún. La capacidad lectora no supone únicamente la capacidad de descodificar letras, sino la capacidad de comprender los mensajes escritos. Muchos y muchas leen, pero no saben lo que leen, como muchos y muchas oyen y no saben lo que oyen. La reducción progresiva y mínima del analfabetismo cada año parece tener más relación con que fallezcan analfabetas mayores que con las campañas de alfabetización. Algún ciudadano machista iletrado verá en estos datos argumentos para defender la superioridad intelectual del hombre sobre la mujer. Alguna ciudadana feminista sacará datos de la superioridad de la mujer sobre el hombre en las calificaciones universitarias. Algún ciudadano con memoria histórica recordará la discriminación sexual heredada del franquismo y las ventajas de la escolarización obligatoria. Algún ciudadano con ideología recordará que la universalización de la educación y la promoción de la escuela pública llegaron con los socialistas. Algún ciudadano con visión de futuro avisará de que los recortes en educación que proponen los conservadores pueden redundar en una mayor falta de instrucción elemental de los españoles. Esa es otra definición de analfabetismo según la RAE: "la falta de instrucción elemental de un país". A los conservadores no les importa que haya más analfabetas que analfabetos, o que haya muchos analfabetos genéricos, mientras sean más consumidores que ciudadanos y mientras asuman los mensajes escritos de El Mundo o La Razón y los mensajes escuchados de la Cope o Intereconomía. Como decía Bertolt Brecht: "El peor analfabeto es el analfabeto político. El analfabeto político no oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. El analfabeto político no sabe que el coste de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, de los zapatos y de los medicamentos, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. El analfabeto político no sabe que de su ignorancia nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos, el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".

5 comentarios:

Lulú dijo...

¡PERO, SI DE LOS TÍOS QUE LEEN, EL 90% SOLO LEE EL MARCA!

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua recoge ENERGÚMENO, no "energúmena".

estrella dijo...

Analfabetos funcionales: leen y escriben sin aplicar esos conocimientos a sus actividades cotidianas, mejorándolas.
Analfabetos sociales: no saben relacionarse de forma adecuada con los demás, respetando, aprendiendo y compartiendo, creen que dominan a los demás y son muy aburridos y, a a larga, perjudiciales.
Analfebetos comerciales: compran y venden (no solo objetos, también opciones y posicionamientos) desvirtuando su valor de mercado y autodevaluándose.
Analfabetos sexuales: meten y sacan, sin aprovechar el resto de los elementos de las relaciones sexuales, a saber, miradas, contactos físicos fugaces y casuales, mimos....perdiendo el sentido comunicativo del acto.
bss

Analfa Beto dijo...

No sé describí ni delé pero pido que me se respete como persona humana que soi y que vota como el presidente de la academia.

Rebe dijo...

La misma postura e indumentaria mías en la biblioteca de casa a la hora de leer.

Nicolás dijo...

Yo añadiría que el analfabeto político se enorgullece de decir en voz alta aquello de "yo no soy de nadie", y encima cree que los demás se lo creen.