Entre la lujuria y la pereza

jueves, 15 de septiembre de 2011


Frente al pecado de la lujuria, la virtud de la castidad. Frente al pecado de la pereza, la virtud de la diligencia. Frente a los pecados capitales, las virtudes cristianas. Pero, entre los sacramentos, los preceptos, los mandamientos, las bienaventuranzas, los pecados, las virtudes y otras zarandajas, los católicos andan confusos. Si se cruzan las leyes mundanas, la cosa se complica aún más. Caso concreto: indemnización por falta de lujuria y exceso de pereza en el matrimonio. Un hombre francés fue condenado por un juez francés a pagar a su mujer francesa 10.000 euros por no tener relaciones sexuales con ella durante años (el dictamen no especifica qué tipo de relaciones, ni hace referencia explícita al francés). Al parecer el juez consideró a la mujer una víctima de la falta de relaciones, argumentando sobre los "deberes del matrimonio" y advirtiendo que "las relaciones sexuales entre esposos son en particular la expresión de la afección mutua que se tienen". La víctima de la sentencia, el susodicho varón, se equivocó en su defensa, argumentando "problemas de salud, problemas de trabajo, problemas de falta de tiempo y problemas de fatiga crónica". Se equivocó, porque no pudo acreditar tales problemas físicos, que el juez consideró disculpas para no cumplir con la francesa. Si el francés hubiese argumentado problemas de creencia y conciencia, mejor le habría ido ante el correspondiente tribunal de apelación, aunque tampoco podría haberlos acreditado documentalmente. El francés debiera hablarle al juez de sus profundas convicciones religiosas y de la tradición católica del país. El francés debiera convencerle de que la francesa es una mujer lujuriosa, que la lujuria es un deseo sexual descontrolado, que la lujuria crea adicción, que la lujuria es un pecado capital para la iglesia católica y que, frente a la lujuria, la doctrina exige la castidad, justo lo que él ha practicado. No es menos cierto que la francesa, que debe pagar a un buen abogado, contraatacaría acusándole de pereza, también pecado capital para la iglesia católica, que deriva en la holgazanería, haraganería, negligencia, gandulería, poltronería, desidia, galbana o laxitud de espíritu. El francés, si viere que la francesa le iba ganando el pleito exigiendo la virtud de la diligencia (además de la pertinente indemnización), debiera aludir a las virtudes cardinales (templanza, fortaleza, prudencia y justicia), más cercanas al juez. Si no fuese suficiente, el francés debiera echar mano de los mandamientos, del tipo "no cometerás actos impuros", y, si no queda otra, de las bienaventuranzas, del tipo "bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra". Comprobando los solapamientos entre las convicciones, las tradiciones, las religiones y las legislaciones en el mundo occidental cristiano, estamos bien los que nos hemos quedado con Hedoné, espíritu femenino de la mitología griega que representa el deseo sexual y el placer.

9 comentarios:

Lulú dijo...

Esa mujer lo que debe hacer es primero cobrar y sacarle todo lo que pueda a ese homo erectus y después buscar otra mujer que le aporte la sensualidad y el amor que solo las mujeres sabemos darnos.

Rebe dijo...

¿De Francia?

El perfume y poco más.

Jose dijo...

Cuando es el caso contrario, que el hombre si quiere y la mujer no, ¿cómo se lo tomarian los jueces, llegado el caso?. Pues la mujer argumentaria razones de peso como: me duele la cabeza, hoy no tengo ánimo o las culpables son las hormonas.

estrella dijo...

Pero la lujuria es pecado??? Dante decia que era el amor excesivo a las personas y yo las amo mucho, genericamente a todos, luego a unos más que a otros y a unos más excesivamente que a otros, pero me parece tan bonito.....
P.D. así me va....

Siro dijo...

Si no existe lujuria en la vida, hay que inventarla.

Felipe dijo...

En esta oficina mi jefe no deja que haya pereza, de la lujuria se encarga la encargada y de la religión se ocupa el jefe los domingos. Se la chupan a diario y se confiesa los domingos, es la tradición.

Berta dijo...

Felipe, Príncipe de la Pereza, si te animas, verás lo que es la lujuria y lo que es un lujo... o dos... o tres... Tres lujuriosas de lujo para el perezoso que sigue en su árbol de cristal.

Besitos donde más te gusta de tus tres BBB (Belén, Bea & Berta)

lorefeliz dijo...

yo es que todavia estoy en shock con las fotos,y tengo que volver a leer porque no me he enterado,pero vaya por delante que adoro los pecados capitales,que los tengo todos,si,incluido el orgullo y la envidia,y estoy encantada,y muy de acuerdo con lulu y estrella. Que comer y rascar,todo es empezar jiji!!

Rita dijo...

Rojillo, no sé si soy lujo o lujuria.