Indulgencia o penitencia

sábado, 13 de agosto de 2011



A ver si no confundís indulgencia con penitencia. Pecar, pecáis a conciencia, pero no diferenciáis la consecuencia. Menos mal que, acudiendo a ver al Papa, él os condona vuestros pecados. Sí, sí, os condona, a vosotros los del condón. A ver si os enteráis de que la condonación casi no tiene que ver con el uso, el desuso o el no uso del condón. A ver si no confundís condonación con condenación, condenados. Lo importante del asunto es que podéis continuar cometiendo pecados, que luego os serán perdonados y así sucesivamente. La Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede, que, contrariamente a lo que estáis pensando, no es una comisaría o una cárcel, permite al Papa la concesión del beneficio de la indulgencia plenaria a todos los jóvenes católicos pecadores que asistan a la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid, con gastos pagados, durante la tercera semana de agosto. Debéis cumplir unos requisitos formales: pecar una semana antes, confesarse, comulgar y orar por las intenciones pontificias. La confesión de los pecados os permite descargar vuestra mala conciencia, mientras la indulgencia borra de un plumazo todos esos pecados del registro celestial de penas de pecados. Si sólo rezáis por los éxitos de la Jornada Mundial de la Juventud, el pontífice os concede indulgencia parcial, no plenaria, la cual os reduce la pena temporal de los pecados cometidos (la mayoría de vosotros sabe la diferencia entre contrato a tiempo parcial y contrato indefinido). A ver si no confundís indulgencia con penitencia. La penitencia es un sacramento, la indulgencia no. La indulgencia no perdona vuestros pecados en sí mismos, los condona; os exime de pagar por ellos, por ejemplo, en el purgatorio, lugar poco recomendable para jóvenes inconscientes. Por cierto, los jóvenes católicos tenéis ventaja sobre los jóvenes protestantes, pues la doctrina protestante no cree en las indulgencias, por tratarse de un invento a conveniencia de los jerarcas vaticanos, sin fundamento bíblico alguno. De todos modos, las indulgencias ya no son lo que eran. Esta indulgencia madrileña parece demasiado express. Los jóvenes pecadores tradicionales debierais seguir pecando y apostando por la penitencia, bastante más completa, con sus cinco fases de examen de conciencia, arrepentimiento y contrición, confesión auricular, penitencia propiamente dicha o acto de satisfacción y absolución; a las que habría que añadir una sexta fase de vuelta al pecado. Decía Shakespeare que "nada envalentona tanto al pecador como el perdón".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece rojillo que estás pasando una semana de penitencia...

Siro dijo...

Me gusta confesar los pecados... de los demás.