El Burdel Sixtino

sábado, 6 de agosto de 2011

La Capilla Sixtina está inspirada en un burdel. La obra cumbre de la virtud católica está repleta de obscenidad y pecado. Miguel Ángel era asiduo cliente de burdeles donde "estudiaba" los cuerpos de los plebeyos, más que de las plebeyas. Por eso, "los cuerpos masculinos, muy viriles, que componen el Juicio Final corresponden a peones y cargadores retratados durante el trabajo, con los músculos tensados, con el cansancio y el esfuerzo reflejados en sus rostros", como explica Elena Lazzarini, historiadora del arte de la Universidad de Pisa. Hay escenas explícitas, como la de "un condenado que es conducido al infierno agarrado por los testículos entre beatos que se dan besos y abrazos ambiguos, claramente de naturaleza homosexual". El descarado Miguel Ángel llenó la bóveda y las paredes de pecaminosos cuerpos desnudos. Menos mal que el pío papa Pío V encargó a otro pintor, Daniele da Volterra, tapar con veladuras tantos penes y testículos. Curiosidad profesional: desde entonces sus colegas se referían a Volterra con el apodo del Braghettone. Millones y millones de católicos pasando y pasando por debajo de la bóveda, alzando sus cabezas para contemplar con devoción la majestuosidad de la Segunda Venida de Cristo, el Apocalipsis o el Juicio Final, para finalmente descubrir que sus santos y vírgenes están inspirados en puteros y putas. Dirijan sus quejas a: "Michelangelo Buonarrotti, El Infierno, sin número".

2 comentarios:

Rebe dijo...

Me gusta el café con leche clarito.

estrella dijo...

Cada uno se inspira en lo que quiere (o lo que puede), para mi, en concreto, esa mano negra y cálida, sobre esa piel (quizá demasiado blanca para mi gusto) puede llegar a inspirarme.....creo que no voy a seguir.
bss