Chasquido de dedos

miércoles, 24 de agosto de 2011


En el anuncio de One Million de Paco Rabanne, un modelo sexy consigue lo que quiere con simples chasquidos de dedos. El frasco, un lingote de oro, simboliza, según el visionario creador, "la época de Piscis, la materia y la mentira". Algunas, más que algunos, considerarán el anuncio una pieza más de la publicidad frívola y sexista; otros, un guiño crítico al consumismo capitalista, para incitar al consumismo capitalista. Preguntado sobre las modas, los hombres y las mujeres, Rabanne no duda de que "si hay idiotas en el mundo, son los hombres; esos hombres tontos que vienen de religiones monoteístas (judíos, árabes, cristianos); las mujeres tienen la fuerza, pero una mujer que sigue la moda es una perfecta imbécil; cada mujer tiene algo encantador, debe elegir lo que va con su personalidad y olvidarse del resto". Son tontos los hombres que, siguiendo la moda dictada por otros, creen que con un simple chasquido de dedos se cambia lo que haga falta para que los capitalistas se tranquilicen. ¡Snap, una de cambio constitucional!

7 comentarios:

Rebe dijo...

No es lo mismo un lingote que un ligote.

Lestrove dijo...

Eu sigo botándome Varon Dandy e deixando o glamour do perfume para outros afeminados.

estrella dijo...

Como ando unpoco liada he perdido la oportunidad de reivindicar mi vocación de guardaespaldas sin armas, creo que se puede con mucho empeño y voluntad.
En cuanto a la moda y la estupidez, pues si, cada uno y cada una que se saque el provecho que pueda y que explote todo lo que tenga, en el amor, en la guerra y en el sexo todo está permitido, o no?
bss
P.D. lo de los chasquidos y los hombres es tan triste....

Siro dijo...

Dos dedos para chasquear, uno para señalar.

Felipe dijo...

Mi jefe mandó una foto desde la playa, pero no chascando los dedos, ¡CORTÁNDOSE LAS UÑAS!

Esquizo Frénico dijo...

Las colonias
y los perfumes
me quitan olor
me quitan mi
propio olor
son olores falsos
falsos y dulces
cuando mi olor
mi olor es amargo

Francisco Rábano dijo...

¡Qué bien le fue a mi primo en Francia desde que se cambió algo el apellido!