Proporción y proporcionalidad

domingo, 10 de julio de 2011



La proporción es importante, pero no determinante. Una mujer 90-60-90 está bien proporcionada, según el actual canon de belleza, pero no tiene porque ser perfecta. La proporcionalidad electoral es deseable, pero no perfecta. No existe el 90-60-90 electoral. Sustituir la fórmula de la Ley D’Hont por la fórmula de Sainte-Lagué/Schepers no garantiza una mayor eficacia representativa. No se trata de descartar una reforma de la ley electoral, alegando imposibilidad de cambios constitucionales. Tampoco se trata de copiar sin más modelos aplicados en países nórdicos (Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega…) o de las antípodas (Nueva Zelanda). Hay que tener en cuenta la base territorial española, las circunscripciones, y la base sociológica española, el electorado. Incluso optando por un sistema mixto, no se comprendería, en plena crisis económica, una composición de cámaras flexible en cuanto a número, con posibilidad de aumentar escaños adicionales, si un partido obtuviese por una circunscripción más escaños directos que escaños de listas cerradas. ¿Podrían elegirse escaños directos por provincias y escaños de partido por comunidades autónomas? ¿Entenderían los electores las papeletas divididas? Las proporciones 90-60-90 para una mujer son difíciles de conseguir, pero fáciles de comprender. Las proporciones de un hombre son difíciles de conseguir y difíciles de comprender, ni siquiera recurriendo a Leonardo da Vinci y su hombre de Vitruvio, perdurable canon renacentista. Ese hombre bien proporcionado debe tener una altura equivalente a cuatro antebrazos, sabiendo que un antebrazo equivale a seis palmas y cada palma al ancho de cuatro dedos. También vale con que su altura sea idéntica a su envergadura, es decir, a sus brazos extendidos, como en el conocido dibujo de Leonardo. Ese hombre proporcionado ha de tener unos pies equivalentes al ancho de cuatro palmas. La proporción de los pies es importante, pero menos que la proporción de la cabeza. La dimensión de la cabeza hasta la barbilla debe ser una octava parte de la altura total del individuo. La medida de la cabeza hasta el final de las costillas ha de ser una cuarta parte de la altura total del sujeto. La anchura máxima de los hombros debe ser una cuarta parte de la altura total (aviso a navegantes: el exceso de culturismo vigoréxico rompe la proporción adecuada). Si esa medida no convence, mídase la distancia del codo al extremo de la mano, que ha de ser una quinta parte de la altura total, o bien mídase la distancia del codo a la axila, que debe ser una octava parte de la altura. Si uno está más seguro de las proporciones de su cara que del resto de su cuerpo, ha de saber que la distancia de la barbilla a la nariz debe equivaler a un tercio de la longitud de la cara, lo mismo que la dimensión de la oreja y la distancia entre el nacimiento del pelo y las cejas. Si uno, además de bien proporcionado, se cree muy macho, le basta con medir la distancia entre la parte baja de la rodilla y el inicio de los genitales, que ha de corresponder a una cuarta parte de la altura, o, más sencillo, tal vez le baste con saber que el inicio de sus genitales ha de marcar la mitad de su cuerpo serrano. La proporción y la proporcionalidad no sólo son complejas sino variables.

13 comentarios:

Rebe dijo...

Hace bien ese chico en agarrarse el sombrero.

estrella dijo...

Los sistemas electorales nos convierten en electores y elegibles, la proporción en que somos una u otra cosa es directamente proporcional a la frecuencia del acto electoral e inversamente proporcional la duración del periodo preelectoral, cansino y poco fructífero por definición.
bss

Anónimo dijo...

Yo sueño con la reforma del senado. Es una asignatura pendiente desde hace años.
La del sistema electoral me parece muy importante, pero no tan urgente.

Siro dijo...

Cuerpo a cuerpo duele el alma.

Felipe dijo...

Mi jefe es proporcionado: tiene el pene como la distancia entre sus cejas.

No sé si ya dije alguna vez que es cejijunto.

Funcio dijo...

CORRECCIÓN DE ERROS:

O CANON DAS PROPORCIÓNS NON É DO RENACEMENTO, É DOS CELTAS.

Os homes de raza celta, cernes deste país noso, somos a proporcionalidade personificada, coa particularidade de que dende o inicio dos nosos xenitais ata os xeonllos apenas queda espazo. E ben sabe Breogán que non somos falcatrueiros ou fanfarróns.

Belén dijo...

Felipe, Modelo Clásico, ya sabes que en lo de 90-60-90 presentamos mejoras las tres. Nos vamos a 120-80-100, aunque la Berta se empeñe en decir que ella tiene 69 de cintura y de postura preferida.

Tus tres BB+B
(Bea, Belén + Berta)

Nario dijo...

Funcio, siempre confundo "xeonllos" con "nocellos".

Motoleva dijo...

BONITAS FOTOS, ¿quién cobra más, Negreira, Julio Sacristán o Mar Barcón?, porque me estoy haciendo un lío...

Felipe dijo...

Mi jefe es muy proporcionado: cuellicorto, paticorto y pichacorto.

Funcio dijo...

Nunca manexamos un presuposto 90-60-90, sempre era 90-60-90-5 e nunca soupemos onde ía a parar ese 5. Son cousas das matemáticas administrativas.

Nario dijo...

Funcio, me he medido y soy 60-60-60... ¡SOY PERFECTO!

rojilla dijo...

Adoro las elecciones,es el momento de las promesas que nunca se cumplirán,pero ¿a quién le importa? No se ciegue sr. Rojillo, vd. necesita una asezorra,ups,quise decir asesora...¿en quién estaría pensando?