¿Extrema derecha o extremo derecho?

miércoles, 22 de junio de 2011



Todos los españoles saben la diferencia entre la extrema derecha y el extremo derecho. Sabían. A partir de ahora, para ser políticamente correctos, han de llamar "extrema derecha" a la mujer que juega al fútbol en esa posición. Lo recomienda el manual Hablamos de deporte, editado por el Instituto de la Mujer y el Consejo Superior de Deportes. Para ser más precisos, habrá que llamarla "extrema derecha", si juega por la derecha, y "extrema izquierda", si juega por la izquierda, al margen de sus inclinaciones políticas, porque puede ser una mujer de centro, aunque no juegue de medio centro, que se vea obligada a jugar como extrema obedeciendo órdenes de un entrenador radical. No es tan importante que la extrema derecha tenga un buen control, regate y centro, sino que sea denominada como tal, porque así se hace visible. Si además tiene dotes de mando y ascendencia sobre sus compañeras, se la puede nombrar "capitana" del equipo, se le coloca un brazalete llamativo en el brazo (izquierdo o derecho, según donde sea extrema) y se la hace aún más visible. La Real Academia de la Lengua no está por la labor, pero se inicia la cruzada contra el sexismo lingüístico en el deporte. Una cosa es el machismo en las alusiones a las deportistas ("el fútbol es cosa de hombres", "parecéis nenazas", "os pesa el culo, guapitas"…), otra distinta es la exaltación de la belleza o la feminidad de las deportistas ("Sharapova embellece la pista central de Roland Garros", "esa chica transmite feminidad patinando sobre el hielo"…) y otra absurda es la distorsión del lenguaje para evitar una supuesta discriminación sexual. Nada tiene que ver esto con el paternalismo lingüístico. Ya dijo Voltaire que "el primero que comparó a la mujer con una flor fue un poeta, el segundo un imbécil".

7 comentarios:

Rebe dijo...

Me gusta la bota para ir a un concierto de Prince en el Vicente Calderón.

estrella dijo...

Justo hoy, un imbécil del grupo del segundo de Voltaire me dijo que la bronca de una mujer guapa era menos bronca, hoy está cesado de su cargo, un imbécil, ya digo.
bss

Felipe dijo...

Después de pasarse horas arrodillada en el despacho del jefe, la encargada anda extremadamente derecha para disimular.

lolailo dijo...

habemus PP en Coruña... ¡para décadas!

Funcio dijo...

Na Xunta case todos xogamos de defensas, porque así quere o noso Mouriño.

Nario dijo...

Funcio, es mejor estar en el banquillo.

di NO a los vividores dijo...

Lo de ayer fue el colmo de los desprópositos, de verguenza e infamia... estáis acabando con la izquierda y tendremos años y años de Negreira. Ausencia de autocrítica y venga, a tirar palante con el carrito de los helados que porta los carguitos para seguir viviendo de los exprimidos ciudadanos, va a acabar el PSOE en la mismo sitio donde acabó la UCD, EL DESTIERRO. Demasiado burgués, nada obrero y nada socialista.
A ver si alguien le cuenta y se entera el paupérrimo y e infame Losada que quien lo sacó de la poltrona no fue ni la caída de ZP, ni el desprestigio que tienen ahora las siglas PSOE, ni el 15 M, ni el bipartito de la Xunta. Los coruñeses lo han sacado del poder por la barandilla "coruñesa", por los boulevares sin ton ni son sin conocer las demandas de sus vecinos, por los adoquines hundidos en Orillamar, cierre en su momento y ahora parcial al acceso de la calle Tuy, carriles bicis en Picasso que no van a ningún lado, la reforma de la calle Barcelona, las eficientes electrolineras Al final y como se preveía, el Edificio Conde Fenosa, la muerte de la vida del comercio en el centro sin hacer nada por ellos, el anunciar, anunciar, anunciar...y nada, su lejanía con la ciudadanía en la calle, su pésima campaña en las diferentes redes sociales, su revolución en los barrios ( que se ve claramente que ha perdido), el tener cada día más dificil aparcar, sin dinero para comprar plaza de garage y con una alternativa de transporte público muy deficiente, el CAOS del tráfico, los problemas urbanísticos que salpican a corporaciones en las que usted también estaba incluído... y tantas, tantas cosas...