Primera comunión

domingo, 8 de mayo de 2011

La importancia de la primera comunión, del primer beso o del primer polvo la marca cada quien y su entorno. Sin embargo, la importancia de la segunda comunión, del segundo beso o del segundo polvo es mínima para cualquiera. La de los terceros, cuartos o quintos es nula. Dejando a un lado las primeras experiencias amorosas, la primera comunión es toda una experiencia individual y social, a la par que una experiencia espiritual y comercial. La niña que espera la primera comunión vive sin vivir en sí las vísperas, como la novia vive las de su ansiada boda. Otros viven de que ellas y sus familias vivan sin vivir en sí. La recepción de la primera eucaristía, sacramento católico, exige una edad mínima (ocho o nueve años), una catequesis mínima, unos padrinos opcionales que den un mínimo ejemplo a la ahijada, un vestido de organza de unos 500 euros comprado en El Corte Inglés o un vestido de un mínimo de 1.000 euros de la firma Montesinos (si se trata de una familia creyente y pudiente), unos mínimos complementos (zapatos brillantes de charol, accesorios de tocado, rosario, cadena, bolsito…), unas mínimas tarjetas de invitación con ilustraciones o fotos, unas figuritas de porcelana a modo de recordatorios, un menú de un mínimo de 150 euros por comensal en un buen restaurante dedicado a bodas y comuniones, unos churros con chocolate para merendar, unos cuantos cientos de regalos acordes con el evento, unos payasos, unos hinchables, etcétera, etcétera, etcétera. ¿Crisis, qué crisis? Según la Federación de Usuarios Consumidores Independientes, durante este año crítico los gastos familiares en comuniones siguen idénticos a los de años anteriores. El primer beso sale más barato. El primer polvo… depende.

13 comentarios:

estrella dijo...

De lo de las comuniones, primera o no, paso.
Entonces vamos a lo de los besos y los polvos, y, como es cierto, que pasado el segundo de cada, la importancia y el recuerdo se diluye, pues vamos a quedarnos siempre con los últimos de cada, cada beso y cada polvo, porque así lo podemos disfrutar fresquito en la memoria y esperamos que vengan otros (beso y polvo) a reemplazarlos.bss
P.D. y porque la práctica lleva a la mejora, y así los últimos (beso y polvo) son los mejores.

Asun dijo...

Señor Armas, ya era hora que pusiera usted una foto decente de una niña en su Primera Comunión, uno de los días más felices para ella y sus padres.

Siro dijo...

Es sólo harina.

Felipe dijo...

Ver a mi jefe cada día es como recibir cada día una buena ostia.

Belén dijo...

Felipe, Marinerito del Almirantazgo, nuestras Primeras Comuniones forman parte de la memoria histórica y pillan ya un poco lejos, pero el espíritu angelical a unas nos duró unos años mientras a la otra se le pasó la pureza poco después de comulgar por primera vez.

Tus tres BB+B

Funcio dijo...

Lembro ben aquel día, no que eu quería facer a Primeira Comunión de pirata pero me vestiron de marinerito de tropa. Recordo que me sentía tan ridículo que estiven a punto de chorar na cirimonia. Hoxe sinto un fondo aprecio pola marinería de tropa e apenas coñezo piratas.

Nario dijo...

Funcio, a mi madre le cuento una mentirijilla piadosa, le digo que tengo la foto de la Primera Comunión en la oficina, bueno, tener la tengo, pero la tengo en un cajón.

Rebe dijo...

Pues yo me compro un modelito para cada comunión a la que voy...

Canuto dijo...

Yo ya de pequeño prefería otro tipo de sustancias.

Felipe dijo...

No sé si ya he dicho alguna vez que mi jefe comulga todos los domingos después de irse de putas todos los sábados.

Bea dijo...

Felipe, Arcángel San Gabriel, la Berta iba de blanco novia y ponía cara de buena durante toda la misa pero hasta el cura se dio cuenta de que le iba a servir para bien poco la Comunión.

Tus tres BB+B

Funcio dijo...

Sempre lembrarei a miña primeira e derradeira Comunión.

Nario dijo...

Funcio, yo la esclava también la escondo en el cajón, pero salgo de casa con ella por mi madre.