Piruetas y piruletas

viernes, 27 de mayo de 2011

La gente no quiere piruetas ni piruletas. Cuando se le da la piruleta del cheque bebé, de modo indiscriminado, la mayoría considera que es una golosina, y gastar en golosinas no es bueno ni en épocas de bonanza. Cuando se ejecuta la pirueta económica con salida de doble tirabuzón a la derecha, la mayoría no admite que se le siga diciendo que se trata de un giro a la izquierda, para salvaguardar los logros sociales del Estado del bienestar. Cuando la izquierda hace política de derechas, no es fácil explicar lo inevitable, pero hay que hacerlo. Cuando la gente ve las piruetas, se acuerda de las piruletas. Con tales piruetas, la izquierda no capta votantes de centro-derecha, encantados de entregarse a la derecha, con la que se sienten más identificados sociológicamente, sino que pierde votantes de centro-izquierda y sobre todo de izquierda-izquierda, desilusionados con las concesiones del socialismo al capitalismo financiero. Como señala José Luis de Zárraga, "la atención, sin embargo, no debe fijarse en la conducta de ese voto flotante, sino en la del voto propio; los partidos pierden el voto flotante que han captado en su periferia ideológica cuando se debilita la adhesión del voto propio; cuando los votantes que constituyen la base social de un gobierno no se sienten identificados con su política y no pueden argumentarla y defenderla, los primeros que abandonan a ese gobierno no son ellos, sino los votos adventicios, los que ha atraído en el pasado con una gestión afortunada o un discurso convincente". Las piruetas son peligrosas y las piruletas duran menos que un caramelo a la puerta de un colegio.

2 comentarios:

Pilar Pato dijo...

Admiro tu capacidad de analisis y tu valentía al hacerlo público.Esto se debe llamar "desemascarar al piruliteiro" en tiempo y forma.

estrella dijo...

Las piruletas me empalagan, las piruetas las reservo para momentos especiales, aquellos en los que las susodichas piruetas aumentan, magnifican y mejoran el resultado final.
bss