Pecar, confesarse o viceversa

sábado, 2 de abril de 2011

Zapatero no tiene ideas frente a la crisis, Rouco sí. El cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española ha instado a sus profesionales a que promuevan la "práctica de la confesión frecuente para acabar con la crisis", con la "crisis espiritual, que es una crisis de fe". Un católico con problemas económicos lo primero que tiene que hacer es dejar de pecar. Si fracasa en el intento, debe pasar por el confesionario, donde un profesional del secreto profesional le atenderá mejor que nadie y con la mayor discreción. Teóricamente, el secreto profesional, como obligación legal de no transmitir la información recibida de los clientes, es cosa de abogados, asesores fiscales, médicos, psiquiatras o periodistas, pero los únicos que de verdad guardan el secreto son los curas. La confidencialidad se basa en la confianza y en el respeto a la intimidad entre confesor y confesado. Ahora bien, el secreto de confesión es moral, no legal. La confesión es un sacramento, un sacramento que lleva a la penitencia y la penitencia lleva a la absolución. La absolución exige penitencia, la penitencia exige confesión y la confesión exige pecado. El católico con problemas económicos tiene derecho al pecado y derecho al perdón, aunque no todo va a ser jauja. La confesión exige por lo menos cinco fases: examen de conciencia, acto de contrición, confesión auditiva, penitencia y absolución. Lo complicado está en la fase segunda, la de un verdadero acto de contrición, un verdadero propósito de enmienda, que, después de asumir la responsabilidad y la culpabilidad de los pecados cometidos, implique un arrepentimiento tal que suponga la promesa de que dichos pecados no volverán a ser cometidos. Y si lo son, involuntariamente, no importa, porque el espíritu del hombre, sobre todo el del católico con problemas económicos, es frágil, pero el perdón de Dios, a través de su profesional de la confesión, es infinito. Sin embargo, hay católicos con problemas económicos que confunden la contrición, el arrepentimiento sincero, con la atrición, el acojone ante la condena eterna. No deben preocuparse, la atrición también vale para recibir el sacramento de la confesión, con los mismos derechos. Si un católico pecador lo ha sido en exceso, debe limitarse a enumerar al cura sólo los pecados mortales; se le supone criterio para efectuar la selección. Si aún así los pecados mortales son demasiados, se le permite que abrevie, para no provocar una larga cola de clientes ante el confesionario. A los curas les gusta escuchar pecados, pero se ve que los clientes no están por la labor de contar sus cuitas, a pesar de que el sigilo sacramental y el anonimato están garantizados. Teniendo en cuenta que, como decía Graham Greene, "la mayoría de las personas prefiere confesar los pecados de los demás", quizás Rouco debiera incentivar más la confesión de pecados ajenos.

12 comentarios:

Winston dijo...

You know, rojillo, that confidentiality is an ethical principle associated with several professions (medicine, law). In ethics and in some places in law and alternative forms of legal dispute resolution such as mediation, some types of communication between a person and one of these professionals are privileged and may not be discussed or divulged to third parties. Confidentiality has also been defined as ensuring that information is accessible only to those authorized to have access, and is one of the cornerstones of information security. I hate confidentiality because I'm a gossip.

Calatrava dijo...

Confieso que me gusta pecar.

Chunguito Brother dijo...

Er pecao de Presunto Implicao pa ve si la Veneno vuelve otra ve:

Yo no sé si es prohibido,
si no tiene perdón
si me lleva al abismo,
solo sé que es amor.

Yo no sé, si este amor es pecado
que tiene castigo,
si es tentar a las leyes honradas
del hombre y de Dios,
solo sé que me aturde
la vida como un torbellino,
que me arrastra,
me arrastra a tus brazos
en ciega pasión.

Es más fuerte que yo,
que mi vida,
mi credo y sino,
es más fuerte
que todo el respeto
y el temor de Dios.

Aunque sea pecado,
te quiero,
te quiero lo mismo,
y aunque todo me niegue el derecho,
me aferro a este amor.

Es más fuerte que yo,
que mi vida,
mi credo y mi signo,
es más fuerte
que todo el respeto
y el temor de Dios.

Aunque sea pecado,
te quiero,
te quiero lo mismo,
y aunque todo me niegue el derecho,
me aferro a este amor,
me aferro a este amor.

estrella dijo...

A ver, por partes:
Examen de conciencia: no tengo de eso.
Dolor de los pecados: si me duele algo, me tomo un neobrufen y fuera.
Propósito de la enmienda: ni de coña.
Decir los pecados al confesor: y a él que le importan?
Cumplir la penitencia: la única penitencia que asumo es la de convivir con algunos y algunas.
bss.

Rita dijo...

Sabes que pocos conocéis mis pecados.

Sonia dijo...

Pero Ritita, si los conoce todo el barrio y todos los barrios cercanos.

Bakunin dijo...

NO ME CONFIESA NI DIOS!

Siro dijo...

Da más vergüenza confesar que pecar.

Felipe dijo...

Mi jefe se va de putas todos los sábados y se confiesa y comulga todos los domingos, es lo que se dice un buen cristiano arrepentido, es como si se tomase los domingos la píldora del día después.

Los lunes ya se la chupa la encargada.

Belén dijo...

Felipe, Pecado del Seminario, cambiaron el cura de la parroquia de la Berta, mandaron a un jovenzuelo, y la lagarta ahora va a confesarse seguido solo para ponerlo como la moto de Jorge Lorenzo en el circuito de Jérez. Con lo que le cuenta el pobre párroco sale del confesionario rojo, echando humo y con un bulto sospechoso en la parte media de la solana.

Tus tres BB+B

Funcio dijo...

Na Administración o segredo profesional é fundamental, caladiños...
¡ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss!

Nario dijo...

Funcio, tienes razón, ya es bastante penitencia tener que escuchar lo que escuchamos, como para tener que hablar más de lo justo.