Lesbianas en serie

lunes, 28 de marzo de 2011

El sexo entre mujeres es histórico, el lesbianismo como tal es reciente. Hasta bien entrado el siglo XX no se habló de relaciones lésbicas, atendiendo a la conducta, al deseo o a la identidad sexual. El siglo XX ha sido el siglo de la televisión, como el siglo XXI está siendo el siglo de las series de televisión. Superada la etapa underground del lesbianismo, en la televisión las relaciones lésbicas resultan morbosas, atormentadas, románticas, inquietantes, irreverentes, provocadoras. Las relaciones sexuales entre mujeres, introducidas a través de la televisión en el cuarto de estar de las familias burguesas bienpensantes, amenazan los roles de género tradicionales. Hay ejemplos de normalidad en las relaciones lésbicas entre pacientes o profesionales sanitarios en las series médicas, en Anatomía de Grey, House u Hospital Central. Pero hay un ejemplo mejor, con personajes más construidos, en la serie Amar en tiempos revueltos. Ana y Teresa viven una relación lésbica en los años de la postguerra española, cuando el Franquismo consideraba a los maricones enfermos o delincuentes y a las lesbianas invisibles o inexistentes. Los maricones eran encarcelados, deportados o sometidos a supuestos tratamientos médicos salvajes. Las lesbianas eran ninguneadas, ignoradas o sometidas a la autoinculpación mediante los lavados de cerebro del Régimen y de la Iglesia. Ellas tenían una ventaja sobre ellos: podían pasear cogidas de la mano por los lugares públicos sin levantar sospechas. Ya por entonces nada tenía de especial que dos mujeres se diesen la mano, aunque como dirían los de Mecano, el matiz vendría después, si lo hacían por debajo del mantel. Aún hoy, si dos mujeres se besan en público con pasión, habrá quien opine que eso no está bien, aunque lo que digan los demás está de más. Siempre habrá bienpensantes malpensados que les nieguen su derecho a besarse o a casarse. Para ellas los tiempos siguen estando revueltos.

13 comentarios:

Felipe dijo...

Mi jefe un día contrató a una tortillera pensando que era una puta que además le haría tortillas.

Berta dijo...

Felipe, Homo Sapiens, ¿vosotros os lo montáis con las lesbianas del grupo? Nosotras vamos muchas veces cogidas de la mano y siempre pican algunos pardillos, lo llamamos el cebo lesbiano.

Tus tres BBB

Funcio dijo...

O evolucionismo neoliberal autóctono implica a asunción do homosexualismo como mérito para ser xestor do país, nembargantes non se ve ben o lesbianismo polo que ten de liberación das mulleres, que prescinden con esa conduta desviada da súa principal laboura, que é a procreación de superheróes e supervotantes.

Nario dijo...

Funcio, ¿de estas cosas no dan cursiños, verdad?

Lulú dijo...

En el cine el lesbianismo está mejor tratado que en las series de TV, lo que pasa es que en las salas comerciales prefieren la mierda machista de Torrente a Cuando cae la noche de Patricia Rozema.

Rebe dijo...

Los de encaje son bonitos pero caros, es mejor que te los regale un hombre.

Calatrava dijo...

¿Por pares? Pues por pares.

estrella dijo...

Yo no quiero que nadie, ni hombre ni mujer me regale la ropa interior, la elijo yo, y así desvelo la sorpresa cuando, con quién y como quiero. En cuanto al encaje, para gustos........
bss

Siro dijo...

Las lágrimas de las lesbianas fueron la energía hidráulica del feminismo.

Felipe dijo...

Si la encargada se hiciera lesbiana, ganaría un montón.

Berta dijo...

Felipe, Drug Queen, los gays salís mucho más en la tele que las lesbianas, se la habéis metido doblada (con perdón de la expresión).

Tus tres BBB

Funcio dijo...

Esta ben que unha lesbiana sexa unha muller que se sente atraída sexualmente por outra muller, coa que ademais pode ter un vencello de amor, afecto, agarimo e ademais se sente atraída sexualmente cara a ela, pero cando souben que Samantha Fox, o meu icono sexual de calendario, se declaraba lesbiana quedéi confundido.

Nario dijo...

Funcio, mi madre siempre me colgaba calendarios de la carnicería con una iglesia o un paisaje.