Inculto al cuerpo

lunes, 21 de febrero de 2011

La belleza corporal tiene connotaciones publicitarias. La masa corporal tiene connotaciones sanitarias. La etiqueta corporal tiene connotaciones monetarias. La destrucción corporal tiene connotaciones humanitarias. Cuestión de siglas, cuestión de moda, cuestión de dinero. El IMC asumido por la OMS, la anorexia asumida por las pasarelas, la estrategia de tallas asumida por las firmas. El belga Quetelet discurrió un sencillo Índice de Masa Corporal, dividiendo el peso por la altura al cuadrado, que la Organización Mundial de la Salud consideró práctico para diferenciar personas con obesidad (más de 30 de IMC), con sobrepeso (más de 25), con peso normal (entre 18.5 y 25) y con peso inferior a lo normal (menos de 18.5). Entre los gordos hay obesos de tipo I (entre 30 y 35), de tipo II (entre 35 y 40) y de tipo III (más de 40). Entre los delgados hay delgaduchos con delgadez aceptable (entre 17 y 18.5), con delgadez moderada (entre 16 y 17) y con delgadez severa (menos de 16). No es sólo cuestión de Matemáticas, también de Física y Química. Los valores de referencia varían con la edad, el sexo, la masa muscular, la proporción de tejido adiposo y la calidad de la nutrición. Sin embargo, es más cuestión de Economía. La Pasarela Cibeles no permite que desfilen modelos con IMC inferior a 18. Como señala la endocrinóloga Susana Monereo, "la mayoría tiene un IMC de 18 con algo; ellas son así de delgadas, no están enfermas". Modelos de 180 centímetros, clavículas flotantes, cinturas de avispa, caderas huesudas, piernas infinitas, con menos de 60 kilos, no son cánones de belleza, pero son las preferidas para ganar dinero. Los expertos dicen que la ropa luce mejor en estas chicas escuálidas. La moda no es la responsable exclusiva de la anorexia. Las empresas engañan con las tallas. Las firmas no cumplen lo que han firmado. Hace cuatro años llegaron a un acuerdo con el Ministerio de Sanidad para "promover una imagen saludable de la mujer" y para unificar las etiquetas. Ahora todos dicen que las competencias en el asunto son comunitarias. ¿A quién importa la salud de las modelos y menos aún la salud de las flacuchas compradoras?

13 comentarios:

estrella dijo...

Por qué está tachada esta modelo? a mi me gusta. La moda, las tallas y el peso es la tortura más cruel y la presión más insoportable a la que las mujeres estamos sometidas.
Sr. Rojillo, cuando hablamos de hombres?
bss

Rebe dijo...

Esa chica está ¿rellenita?, ¿gorda? o... ¿buenorra?

Siro dijo...

Demasiado gorda para huir.

estrella dijo...

comentarios como estos contribuyen a mantener la situación, qué manía de clasificar a las personas, la chica no está ni gorda, ni rellenita ni buenorra, es una chica guapa y sexi; para huir de determinados comentarios, el peso es lo menos importante, joder

Felipe dijo...

Mi jefe tiene un Mercedes 500 y un Indice de Masa Corporal de 500.

Belén dijo...

Felipe, Fideo de la Fideguá, para que te hagas una idea te diremos que la Berta es como la de la foto aunque algo más exuberante y con la falda más ceñida y más corta.

Tus tres BB+B

Funcio dijo...

Na Xunta ocorre ao revés: só están ben vistas as funcionarias XXL. As desgalichadas normalmente son herdanza do Bipartito famélico.

Nario dijo...

Funcio, la empanada de mi madre me está poniendo unos michelines que no son normales.

Malpicán dijo...

Rojillo, a min esa moza váleme ben de tipo, ten por onde coller, parece que ten boa saúde, elle ben guapiña de cara, a melena tenna ben coidada, as cachas son poderosas, de feito está bastante mellor que a maioría das modelos desgalichadas que vemos desfilando ou nas revistas. Dígolle que cada vez que traen a unha dese tipo ó puticlub da gasolinera ten un exitazo, sexa mulata ou polaca.

Felipe dijo...

La encargada tiene un aire con la de la foto pero en feo y con la boca más abierta por el uso.

Bea dijo...

Felipe, Alonso de Ferrari, conduciendo por las curvas de la Berta ibas a acabar mareado o estrellado en algún lugar oscuro mal señalizado.

Tus tres BB+B

Funcio dijo...

Unha cousa é voluptuosidade fiminina, que está non só consentida entre as funcionarias, senón potenciada, por lembrar a fertilidade da muller galega, e outra ben distinta é a provocación mediante roupas cinguidas, que distraen aos funcionarios e usuarios.

Nario dijo...

Funcio, tengo compañeras a punto de reventar.