El primer beso

martes, 11 de enero de 2011

El primer beso es más importante de lo que creen algunos. Para Raymond Chandler, "el primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutinario". Para Sheril Kirshenbaum, investigadora de la Universidad de Texas, el primer beso es una de las experiencias más intensas de la vida de una mujer. Por eso, todas recuerdan el 90% de los detalles de aquel momento trascendente, según demuestra la científica en su obra La ciencia de los besos, recomendable para quienes piensan que se puede besar a diestras y a siniestras, a tontas y a locas, sin técnica física, sin repercusión psíquica y sin ciencia empírica. La investigadora demuestra que para las mujeres el primer beso es una experiencia más intensa que la pérdida de la virginidad; curiosa comparación que quizás tenga que ver con la formación cultural en la adolescencia de las mujeres de la muestra o de la propia autora; sobre todo en el caso de jóvenes tejanas que crecen en una sociedad esencialmente conservadora. En otros ámbitos la naturalidad de la experiencia del primer beso y de la pérdida de la virginidad es lo único que hace comparables ambas circunstancias, que no se viven como una "experiencia", ni como una "pérdida". Los recuerdos del primer beso pueden ser menos intensos. Puede ser que en el primer beso se haya comprobado, como decía Marcel Proust, que "para el beso, la nariz y los ojos están tan mal colocados como mal hechos están los labios". Sheril Kirshenbaum probablemente discreparía de Proust, ya que ha demostrado que los labios de las mujeres que le ponen muchas ganas al beso están bien diseñados para la función básica del beso, la de permitirles, mediante el boca a boca, juzgar, por el sabor de la lengua y la saliva del hombre, si reúne las condiciones para ser el macho alfa, el más adecuado para la reproducción de la especie. Cuando Pablo Neruda decía aquello de que "en un beso sabrás todo lo que he callado", hacía poesía, no ciencia; no tenía en cuenta la función reproductora del beso. Cuando Bernard Shaw advertía que "siempre hay alguien que besa y otro que se limita a permitir el beso", tampoco tenía en cuenta la ciencia freudiana que demuestra que el beso trae recuerdos a las mujeres tejanas de los cuidados y atenciones que les prestaban en la infancia sus madres y padres conservadores. El primer beso es más difícil que importante, aunque, como dice Paul Géraldy, "el más difícil no es el primer beso, sino el último".

9 comentarios:

Calatrava dijo...

¿Las dos de la foto no necesitarán un macho alfa que les dé besitos?

Siro dijo...

Besos, los que no dimos.

estrella dijo...

El primer beso? si no me acuerdo de lo que hice esta mañana. La virginidad la he perdido y la he encontrado varias veces, y espero seguir haciéndolo.
Quién te ha dicho que son dos chicas?
bss

Jesús Herrera Peña dijo...

"Adónde irán los besos que guardamos, que no damos
dónde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo
dónde irán tantas cosas que juramos un verano,
bailando con la orquesta prometimos no olvidarnos"


Víctor Manuel San José

Felipe dijo...

La encargada siempre recuerda el primer beso con lengua que le dio el jefe en su despacho. Le dio un asco tremendo pero se acostumbró en cuanto la hizo encargada.

Belén dijo...

Felipe, Adicto del Beso Negro, si te besase la Berta, nunca lo olvidarías. Solamente no lo recuerdan los que se mueren por asfixia en el intento.

Tus tres BB+B

Funcio dijo...

Nos novos gabinetes creouse a figura da Bicadora. Na presentación dos Conselleiros e Conselleiras aos funcionarios a Bicadora era a encargada de dar o primeiro bico. A uns dáballes un só bico e a outros dous bicos, para que o seu xefe ou xefa tivera claro cales eran resesos funcionarios da etapa anterior e cales eran funcionarios dispostos a facer país e construír futuro.

Nario dijo...

Funcio, a mí la Bicadora me dejó los labios de carmín marcados en las dos mejillas y el jefe me sonrió.

Rebe dijo...

Recuerdo mi primer beso pero no recuerdo quien me lo dio.