Penélope en Pensilvania

martes, 17 de agosto de 2010

España no es Pensilvania, pero muchos españoles están preocupados por Penélope y por el tamaño de sus penes. El cuáquero William Penn, colonizador de aquellas tierras, los hubiera considerado pecadores. No es cuestión de moral, es cuestión de autoestima, de autoestima y de números. Desde hace tres años se ha triplicado el número de españoles que pasan por los quirófanos para alargar unos centímetros sus penes. No lo constatan las españolas, lo constata la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva. Algunos se operan por estética, pocos por necesidad, la mayoría para llamar la atención. Los que se operan suelen tener penes normales y suelen tener cuatro o cinco mil euros para la operación. Como mucho ganan un par de centímetros, que no garantizan más virilidad, más placer al propietario ni a la usuaria. Además, los centímetros se ganan en reposo, no en erección; por lo que sirven para impresionar sólo en la fase previa. Antes se operaban gays y culturistas, ahora se operan todo tipo de operarios y funcionarios. Hay que modernizarse. Complejo y moda. La operación de alargamiento no supone adición alguna, sino disección del ligamento suspensorio que une la base del pene con el pubis. Dependiendo del tamaño del ligamento, el pene se estira más o menos. El ligamento en cuestión sobra, es una reliquia de cuando caminábamos a cuatro patas. Hoy son pocos los que siguen caminando a cuatro patas, aunque abundan los que se arrastran.

10 comentarios:

Calatrava dijo...

Solamente los que la tienen pequeña la llaman pene.

Morris dijo...

La miro y me entran unas ganas de cantar por Serrat:

Penélope,
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo.
Penélope
se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico.

Dicen en el pueblo
que un caminante paró
su reloj
una tarde de primavera.
"Adiós amor mío
no me llores, volveré
antes que
de los sauces caigan las hojas.
Piensa en mí
volveré a por ti..."

Pobre infeliz
se paró tu reloj infantil
una tarde plomiza de abril
cuando se fue tu amante.
Se marchitó
en tu huerto hasta la última flor.
No hay un sauce en la calle Mayor
para Penélope.

Penélope,
tristes a fuerza de esperar,
sus ojos, parecen brillar
si un tren silba a lo lejos.
Penélope
uno tras otro los ve pasar,
mira sus caras, les oye hablar,
para ella son muñecos.

Dicen en el pueblo
que el caminante volvió.
La encontró
en su banco de pino verde.
La llamó: "Penélope
mi amante fiel, mi paz,
deja ya
de tejer sueños en tu mente,
mírame,
soy tu amor, regresé".

Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel.
"Tú no eres quien yo espero".
Y se quedó
con el bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.

Lo importante es el tamaño de mis sentimientos hacia Penélope, no el tamaño de mi pene, que seguro que a Penélope no le importa.

estrella dijo...

es tan patético como otra operación, muy en boga entre señoras de cierta edad, que se reconstruyen los labios mayores para que parezcan los de una quinceañera. Operarse por estética (en erección no se mejora, no?) es una de las tonterias que los hombres nos han obligado a hacer a als mujeres y al final, resulta que de puro simples, han caido.
Por cierto, el tamaño importa, vaya si importa, el del pene, el de la vagina, el de la autoestima, el de los afectos, el del sex- appeal (no sé bien si se escribe así), todo contribuye al placer de los implicados (lo de usuaria, no sé...., suena raro)bss.

ElSrM dijo...

La verdadera felicidad es interior. Que alguien tenga un vacío tan grande en su autoestima, su seguridad y su aplomo personales como para tener que intentar autoafirmarse en el quirófano bajo el bisturí de un cirujano es una muestra de desequilibrio y/o decadencia de una civilización.

Nuestro problema social mayor hoy no es el tamaño de nuestros penes. Invertir 5.000 € en eso, con las carencias sociales que hay, es un síntoma de que las cosas no marchan bien en nuestra prioridades.

Para restar seriedad a la reflexión y no parecer demasiado ogro ni asceta, concluyamos entonando aquella cancioncilla satírica en falso italiano que decía:
«
Si la cosa va benne,
¡avanti con el pene!
Ma, si la cosa mengua,
¡avanti con la lengua!
»

Cordialmente,

Susi dijo...

La función principal del pene es permitir la meada. Cuanto más pequeño más práctico, más cómo y más estético. Son horribles esos paquetes en los anuncios de Calvin Klein que nos distraen en las carreteras provocando accidentes de tráfico con pérdida de vidas humanas.

Lulú dijo...

Los machos preocupados por el tamaño de su miembro cuando la mayoría tienen la masturbación como su única actividad sexual. Deberían entonces preocuparse también por el tamaño de la mano. Los más estudiados piensan que penetración viene de pene. No tienen ni idea de como se proporciona placer. Prescindid de ellos y de sus penes, chicas, que entre nosotras nos lo pasamos mucho mejor.

Rita dijo...

El tamaño no se analiza, se disfruta.

Sonia dijo...

Ritita, a ver si ahora vas a ser tú la Penélope gritando ¡PEDRO, PEDRO! Pero si tú eres paticorta, enana.

Santiago Asegura dijo...

Yo me lo alargo todos los días sin cirugía.

Canuto dijo...

Son temas delicados que se prestan al chascarrillo, aunque son temas personales.
Yo por ejemplo no voy por ahí diciendo lo de mis 20 cm. en reposo.