Desvelar velos

sábado, 17 de abril de 2010

Desvelar no significa propiamente descorrer el velo, sino quitar el sueño, descubrir o poner de manifiesto, pero a este paso el velo nos va quitar el sueño, si no descubrimos las vergüenzas y no ponemos de manifiesto las causas. Una alumna de cuarto curso de enseñanza secundaria, española y musulmana, decide acudir a clase en su instituto madrileño con un hijab, pero la dirección se lo impide. Ella "lleva el pañuelo en la cabeza porque es una sumisión a su Dios". El reglamento interno del centro prohíbe "el uso de gorras u otras prendas que cubran la cabeza". La Unión de Comunidades Islámicas de España protesta por la discriminación de la niña, tres semanas apartada del aula. La Subdirección de Coordinación y Promoción de la Libertad Religiosa, del Ministerio de Justicia, amparándose en la Constitución Española, apoya a la niña, puesto que "una niña que lleve un velo en una escuela pública no ofende los derechos fundamentales de los demás, ni tampoco el orden público". La dirección del centro reintegra a la alumna en el aula y espera instrucciones de las autoridades. La Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid, que es la que tiene las competencias educativas, advierte que "no se debe llevar velo en el aula y que los reglamentos de los centros están para ser cumplidos". El centro, a través de su consejo escolar, cuenta con autonomía para desarrollar su reglamento, según la Ley Orgánica de Educación. La cuestión del velo no es sencilla. Un profesor de Educación para la Ciudadanía de ese instituto podría enseñar a sus alumnos que el velo es un símbolo de la feminidad, identidad y lucha por la liberación de las mujeres musulmanas; una prenda que las hace ser más respetadas, tanto en el Magrheb como en España; no permitir su uso, sería una discriminación; pero el reglamento interno es el reglamento interno. Otro profesor de Educación para la Ciudadanía del mismo centro podría enseñar a sus alumnos que el velo es un símbolo del machismo musulmán y del integrismo islámico, que busca la invisibilización de la mujer y la sumisión de ésta su marido y a su dios; por eso, está prohibido en los países más avanzados, como Holanda, Francia o Alemania, mientras en España no hay legislación específica; pero el reglamento interno es el reglamento interno. La cuestión del velo no es sencilla, aunque se complica más por la falta de coherencia ideológica: educación laica, religión en casa, distinción entre atuendo personal y símbolo religioso, eliminación de símbolos religiosos de los centros educativos (no de los alumnos). Sobran símbolos, sobra religión y sobran religiones en los centros educativos públicos.

10 comentarios:

estrella dijo...

los centros públicos y laicos, las personas (y más lo adolescentes) libres de expresar sus creencias, el velo no ofende, no es un burka ni un chador, eso sí que humilla a la mujer, si la hiyab molesta a algunos, a mí me molestan el velo de las monjas y la sotana de los curas, símbolo de sumisión al vaticano, de renuncia a la vida sexual y afectiva y de una institución que sobra en este siglo.
Prohibir siempre es peligroso, igualar la hiyab a las gorras de baseball, una cuestión de ignorancia.

Winston dijo...

However, you know, rojillo, that there is a critique of the male elite that wishes to impose its own comfort views to unveil Muslim women from Asia, Africa and Middle East. For exemple, university educated Moroccan Muslim women want choose to wear the hijab, because the hijab is used as a method of separation of women from men when women work and therefore step into what is perceived to be the men's public space, so in this case, when women have the right and are able to work, a method has been found to maintain the traditional societal arrangements.

caasim dijo...

Tanto me da un "burka" que un "chador" que un "hiyab", Estella, todo humilla a la mujer en tanto que significa su sumisión. Tu lo sabes y yo no voy a entrar en polémica.
Las razones aducidas por la Subdirección de Coordinación de Libertad Religiosa indicando textualmente "una niña que lleve un velo en una escuela pública no ofende los derechos fundamentales de los demás, ni tampoco el orden público" me parecen simplemente una soberana memez. Tampoco creo que atenten ni contra los derechos fundamentales ni contra el orden público que las alumnas vayan con una minifalda salvaje o los alumnos con un gorro de plumas y la cara pintorrejeada como un sioux. Sin embargo lo tienen lógicamente prohibido al igual que todo atuendo indecoroso o estrafalario. Existen unas normas que hay que cumplir tanto si gusten o no. Normas que ante todo deben adecuarse a nuestra manera de ser y a nuestras costumbres y no las que quieran imponernos los que vienen de fuera.

Bar Marcón dijo...

¡OÍDO COCINA!
¡UNA DE CORDERO CUSCÚS!
En la carta multicultural de Bar Marcón tenemos varios platos de la cocina árabe, que se hallan entre los preferidos por nuestros clientes jeques, propietarios de refinerías o equipos de fútbol (lo sentimos, pero son platos con precios fuera del alcance de los moros top manta). Hoy proponemos la exquisita mezcla entre carne, cereal y verdura de nuestro ¡CORDERO CUSCÚS! Para tres hijos de Alá hacen falta: 300 gramos de cordero salvaje de las montañas del Atlas marroquí; 250 gramos de cuscús con forma de media luna; dos puerros pequeños de huerta regada con acequia de la época de los moriscos; dos cebollas pequeñas de las que hacen llorar a las mujeres adúlteras; una zanahoria de la dimensión media de un moro bien dotado; un pimiento verde y un pimiento rojo o viceversa; una berenjena opcional; un diente de ajo macho; aceite de oliva tunecino; sal egipcia; pimienta siria; unos granos de comino libio. Después de lavar los pies, la preparación es sencilla: poner el cuscús en un bol con la misma medida, o algo más, de agua traída desde el Nilo; hervir el agua con la sal y los granos de comino, gritando: ¡ME IMPORTA UN COMINO!; remover bien el cuscús en el agua rezando una oración del Corán; tapar con papel de film para una mejor cocción, como hacía el profeta Mahoma; mientras el cuscús se hace, picar las verduras y picarse con un cristiano infiel; hacer los puerros en una sartén grande o enorme; añadir la cebolla sin buscar rimas fáciles; añadir los pimientos de los dos colores y hacerlos hasta que los colores se aproximen; añadir la zanahoria como símbolo fálico del poder del hombre musulmán sobre la mujer sometida; explicarle esto a una amiga feminista y contraria a la poligamia; cuando la verdura esté casi hecha, poner un chorro de aceite en otra sartén; aguantar el chorreo de la feminista; poner a dorar el diente de ajo; adorar al Profeta; cortar la carne de cordero en tacos pequeños, como jolines y mecachis; salpimentar la carne para que coja color; añadir la carne a la sartén con el ajo; poner a fuego fuerte para marcar la carne y para que coja color moruno; añadir medio vaso de vino blanco de una comarca andaluza de tradición árabe; darle caña al fuego hasta que se evapore el líquido elemento; mirar lo jugosa que queda la carne; separar el cuscús con un tenedor o dos; añadir el cuscús a la verdura; mezclar cuscús y verdura hasta que pierdan su identidad; añadir el cordero; remover y remover, rezando en árabe; parar de remover de vez en cuando para levantar los brazos mirando a La Meca o a Granada; si se quiere darle un sabor fuerte, especiar o bien echar especies; si se quiere suavizar, añadir berenjena o pedir una pizza; en media hora está todo hecho; presentar con ayuda de un molde, porque se puede ser moro pero con clase.

Asun dijo...

Señor Armas, es el colmo que los socialistas consientan que los musulmanes ocupen nuestras escuelas con los símbolos de su religión y pidan que se saquen los crucifijos cristianos de las aulas, los crucifijos forman parte de nuestra tradición y nuestra fe y son los musulmanes los que tienen que adaptarse a nosotros y no nosotros a ellos.

Hugo dijo...

Asun, una cosa es que un centro público se atenga al carácter laico del Estado y no permita en sus paredes símbolos religiosos, y otra es que cada persona es libre de expresar su religiosidad de la manera que crea más conveniente, siempre que no atente contra los derechos de los demás.
Cassim, "nuestras costumbres" es un concepto muy relativo. Yo no tengo por costumbre ni el ir a misa ni colgarme crucifijos. Desde luego que se puede criticar el hecho de que el velo pueda ser una sumisión religiosa, pero no lo es menos que llevar un crucifijo o vestir de negro por luto.

Hugo dijo...

Asun, una cosa es que un centro público se atenga al carácter laico del Estado y no permita en sus paredes símbolos religiosos, y otra es que cada persona es libre de expresar su religiosidad de la manera que crea más conveniente, siempre que no atente contra los derechos de los demás.
Cassim, "nuestras costumbres" es un concepto muy relativo. Yo no tengo por costumbre ni el ir a misa ni colgarme crucifijos. Desde luego que se puede criticar el hecho de que el velo pueda ser una sumisión religiosa, pero no lo es menos que llevar un crucifijo o vestir de negro por luto.
Por cierto, son todas las religiones las que tienen que adaptarse al sistema democrático ilustrado, no los ciudadanos a sistemas teocráticos medievales.

Alfred dijo...

But, dear Winston, you know that the veil has become the subject of lively contemporary debate, in Muslim countries as well as within Western countries with Muslim populations. The subject has also become highly politicized. There is a diverse range of views on the wearing of the hijab in general. Some people suggest that the meaning of the hijab ranges from a form of empowerment for the woman choosing to wear it to a means of seclusion and containment imposed by others. There are women who view it as submission to God's commandments. Some criticise the hijab in its own right as a regressive device, stating that it turns women into things.

estrella dijo...

vaya tropa!!!!! Así nos va

Moncho de Moeche dijo...

¡HAI QUE VÉLO PARA CRÉLO!