¡Oh, Margaret!

martes, 23 de marzo de 2010

La ultraconservadora Fundación de Aznar, supuestamente dedicada al Análisis y los Estudios Sociales (FAES), ha otorgado la segunda edición de su Premio de la Libertad a Margaret Thatcher. La primera, para disimular, se la había concedido al Rey. Los argumentos sobre el mérito de la Dama de Hierro son contundentes, pues se trata de "una personalidad de dimensión histórica cuya trayectoria plasma la defensa de la libertad y de los valores democráticos". Es la misma Margaret que asumió que "no existe eso que llaman sociedad". La misma que personificó el thatcherismo, es decir, aquella suma de liberalismo, cristianismo y patriotismo. La misma que vendió Europa a los Estados Unidos. La misma que se opuso a la reunificación alemana. La misma que impulsó la Guerra de las Malvinas. La misma que afirmó que "los mercados siempre saben más que los gobiernos". La misma que privatizó los astilleros, abocando a muchos a su desmantelamiento. La misma que se cargó las zonas mineras británicas. La misma que reprimió con contundencia a los sindicatos mineros. ¡Oh, Margaret!, ese ejemplo de líder democrático para Aznar, Fraga, Aguirre, Trillo o Pastor, quienes asistieron entusiasmados a la entrega del premio, una distinción más, pues Margaret posee ya el título de baronesa, la Orden de Mérito del Reino Unido, la Orden de la Jarretera y el Consejo Privado del Reino Unido y la tarjeta de Miembro de la Royal Society.

6 comentarios:

Lulú dijo...

La Thatcher es de las pocas excepciones que hago en la defensa de las mujeres frente a los energúmenos dominantes. Aunque haya sido la única Primera Ministra de Gran Bretaña, sus planteamientos fueron absolutamente machistas y fachas. ¿Seguro qué era una mujer?

Felipe dijo...

Antes de entrar en el despacho del jefe, la encargada es clavadita a la Margaret, después sale con la permanente deshecha, los botones de la blusa mal cerrados, los labios despintados y frotando la lengua por los dientes para eliminar o aprovechar derivados lácteos.

Belén dijo...

Felipe, Dumbito Real, si tuvieras las orejas del Príncipe Carlos, atenderías nuestras llamadas y comprobarías que dos de las tres somos refinadas como Lady Di y la tercera más vulgar que Camila Parker Bowles. Tus tres BB+B

Funcio dijo...

Na Xunta sortéase unha viaxe a Sanxenxo para a Semana Santa entre todos os que compren as rifas e acerten a pregunta que se formula nas mesmas:

"No goberno neoconservador-liberal-galeguista hai unha Dama de Ferro, algo oxidada pero de ferro, ¿Quen ven sendo?"

Nario dijo...

Funcio, si no das más pistas, me obligas a comprar rifas por triplicado.

Winston dijo...

With Margaret Thatcher, the process of privatisation, especially the preparation of nationalised industries for privatisation, was associated with marked improvements in performance, particularly in terms of labour productivity. But it is not clear how far this can be attributed to the merits of privatisation itself. The "Productivity Miracle" observed in British industry under Thatcher was achieved not so much by increasing the overall productivity of labour as by reducing workforces and increasing unemployment. A number of the privatised industries, such as gas, water and electricity, were natural monopolies for which privatisation involved little increase in competition. Furthermore, the privatised industries that underwent improvements often did so while still under state ownership.