Las piernas de Carla

sábado, 20 de marzo de 2010

Las piernas de Carla Bruni son infinitas. Comentario machista, dirán algunas. Si hubiese dicho: las piernas de Cristiano Ronaldo son musculosas, nadie diría que es un comentario feminista. Cuando una mujer alaba, con pasión más o menos disimulada, el torso del obrero del andamio de Coca Cola, algunas dirán que adopta un rol machista, aunque invirtiendo la trayectoria del piropo tradicional, pasando de la unidireccional, a menudo colectiva, andamio-piropeada, a la unidireccional, individualizada, piropeadora-andamio. Hay machismo cuando hay discriminación, sexismo, vejación u ofensa. Sacar a la luz fotografías de la actual primera dama de Francia, de cuando era modelo, tenía poco más de veinte años y tenía ya esas piernas infinitas, es oportunismo, pero no machismo. Las fotos de Pamela Hanson y Helmut Newton muestran una realidad anatómica objetiva y contienen una sensibilidad erótica subjetiva. Quien vea en las mismas un intento de "damicidio", para provocar una crisis política en Francia, conviene que se lo haga mirar. Quien vea en las mismas a una mujer objeto, para consumo de machistas recalcitrantes, también.

5 comentarios:

Malpicán dijo...

Rojillo, eu sempre confundín o infinito có conxunto vacío, pero agora, mirando as longas pernas da Bruni, acabo de descubrir que o infinito non ten fin, ou, se o ten, en nun sitio que te leva a outro infinito. Sen embargo, o concepto de perímetro o teño moi claro ó practicar coa miña Santa. Deixo de escribir e sigo mirando e admirando.

Winston dijo...

You remember, Rojillo, that, following her marriage to Sarkozy, Carla continued accompanying him on state visits, including to the United Kingdom in 2008, which created a sensation in the international press and the public in the UK and France. There was controversy on the eve of the state visit to the UK, with the publication by Christie's auction house of a nude photograph of Bruni taken during her career as a model.

estrella dijo...

en política todo vale, ser primera dama y tener un pasado parece un drama (recuérdese que pasó aqui con los documentos del divorcio de nuestra Letizia), pero yendo a lo que nos interesa, si Carla tuviera un pasado de modelo pero hoy fuera gorda y fea, no habría problema, el problema es que hoy, primera dama, sigue siendo un bombonazo al que las mujeres envidian y los hombres desean, y eso no se perdona.

Bar Marcón dijo...

¡OÍDO COCINA!
¡UNA PIERNA DE CORDERO A LA MIEL!
A muchos se les hace la boca miel cuando ven la pierna de una cordera como Carla Bruni, pero en Bar Marcón pueden degustar la exquisita: ¡PIERNA DE CORDERO A LA MIEL! Para una pareja de enamorados como Sarkozy y Bruni hacen falta: una pierna de cordero lechal de la Baja Normandía, dos cebollas del Languedoc, cuatro dientes de ajo de Aquitania, una pizca de azafrán en hebra (o en hembra) del Rosellón, una hoja de laurel del Poitou-Charentes, un vasito de vino blanco reserva de Borgoña, una cucharadita de pimienta blanca del Lemosín, una cucharadita de pimienta Picante de Ille de France, un vasito de vinagre de vino de Boudeaux y cien gramos de miel de romero de la Provenza. La preparación ha de llevarse a cabo con savoir faire: pelar las cebollas; llorar pero decir ¡Oh, la, la!; pelar los ajos, desprendiéndoles el nervio central para que no repitan y nos hagan eructar como mediterráneos; picar todo finamente; verter aceite de oliva en una cazuela de barro de artesanía de la Bretaña lo suficientemente grande como para que quepa en ella la pata de cordero; sofreír el preparado anterior; sufrir pensando en cómo puede un enano como Sarko beneficiarse a la Carla; esperar a que el sofrito tome un color dorado como el de los baños de la casa del Presidente de la República; echar la pierna, la del cordero; dorar la pierna unos minutos; adorar la pierna de Carla unas horas; añadir el azafrán; añadir el laurel; añadir el azafrán, si no se siguió el paso anterior; añadir la pimienta, gritando en francés: ¡YA ECHÉ LA PIMIENTA PICANTE! o bien ¡VOULEZ VOU COUCHER AVEC MOI CE SOIR!; verter el vasito de vino blanco; brindar por los cuernos de Sarkozy y beberse otros vinito en una tacita de porcelana de Sèvres; reducir un poco la salsa; reducir la fobia contra los gabachos; meter la cazuela en un horno de leña cortada en las laderas de los Alpes Franceses; hornear una media hora; leer mientras tanto El misántropo de Molière o El misógino de Sartre; cuidar la salsa, si se reduce de más, añadir un poco de agua Perrier; mezclar el vinagre con la miel; rociar la pierna con esa mezcla; rociar la pierna de cordero con esa mezcla diez minutos antes de sacarla del horno; ligar bien la salsa; ligar bien la Carla; si la salsa no ha ligado bien, castigarla a solas en un cazo y dejarla reducir hasta que adquiera una consistencia y un carácter melosos; emplatar y comer la pata hasta donde te dejen.

Siro dijo...

Por sus piernas las conoceréis.